¿Vuelve el crecimiento?

31 de julio, 2021

Sánchez, las vicepresidentas, algunas ministras y los presidentes autonómicos, ayer en Salamanca.
Sánchez, las vicepresidentas, algunas ministras y los presidentes autonómicos, ayer en Salamanca.

El gobierno cerró el curso político presentando a la prensa su rendición de cuentas, elevando la previsión de gasto y montando una conferencia de presidentes autonómicos. El mensaje machacado a través de los tres eventos: que la vacunación es un éxito, que el crecimiento es «sólido» y que el paro asfixia ya a «sólo» el 15,26% de los trabajadores. «Váyanse tranquilos de vacaciones en agosto», nos vienen a decir, que «a la vuelta todo va a ser mejor». Pero ¿de verdad la situación está mejorando?

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Triunfalismo a base de una comunicación engañosa

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En el mundo de la propaganda de TVE, las escalas de un mismo eje son variables según el dato del crecimiento del PIB convenga o no al gobierno y 21 no siempre es mayor que 19

La intervención de Calviño tras el Consejo de Ministros del martes fue un auténtico despliegue de humoradas. Ante un público algo menos complaciente que el de los periodistas de Moncloa hubiera resultado escandaloso.

En vez de comentar la caída de la inversión, la ministra presentó el incremento del ahorro como una oportunidad latente. Pero... en las cuentas nacionales la inversión y el ahorro son por definición la misma cosa con signo opuesto. Ahorro = Formación de capital (inversión) + capacidad/necesidad de financiación. Loar el incremento del ahorro es lo mismo que felicitarse de la caída de la inversión, una forma de tomar el pelo a los legos.

No mucho más sutil fue el reportaje de la televisión estatal. Primera elección significativa: no mostrar datos absolutos y poner crecimientos en su lugar. Inevitablemente se transmite la idea de que si se decrece un 19% y luego se crece un 19% se está en el mismo lugar... lo que es falso. Si tengo 100 y decrezco un 10% quiere decir que pierdo 10 y me quedo en 90, si luego crezco un 10% (de 90) quiere decir que sumo 9 y me quedo en 99... lo que es menos que el punto de partida.

Y por si esto fuera poco engañoso, además las gráficas de crecimiento del PIB de TVE tienen escalas variables en función de las necesidades de propaganda. No solo las X se comprimen para hacer más abruptas las subidas cuando el dato de crecimiento es positivo, es que el eje Y tiene una escala en su parte negativa y otra en su parte positiva. Se suaviza la caída del 21,6% y se estira la subida del 19,8% para que el televidente tenga la impresión de que no solo se recuperó lo perdido sino que se supero... lastima que no sea así.

La realidad: un crecimiento frágil y desequilibrado

Datos de crecimiento oficiales del INE
Datos de crecimiento oficiales del INE

Lo que los datos oficiales dicen es que el consumo de las familias solo tuvo un crecimiento del 6,6%. Normalmente sería mucho, pero tras la caída abrupta del año pasado, un 6,6% no compensa ni mucho menos. En prácticamente todos los campos dedicados a la inversión las cifras de crecimiento son negativas. Y ya estaban muy abajo. Es decir, hay desinversiones -cierres, ventas de activos. etc.- en vez de inversiones que puedan dar la esperanza de la pronta aparición de nuevos puestos de trabajo. Y la balanza comercial... en negativo.

El cuadro no es el de una «recuperación sólida» precisamente. Lo que aumenta el «valor añadido» es la hostelería, las actividades artísticas, la administracion publica y solo mínimamente la industria.

Lo que estamos viendo como crecimiento global es el impacto de un tirón del turismo sobre una economía que sigue destruyendo capacidades productivas y cerrando empresas.

¿Y entonces... los «buenos datos» de empleo?

Resumen de datos de la EPA
Resumen de datos de la EPA

El impacto brutal de los confinamientos y los cierres se amortiguó en las estadísticas simplemente porque los trabajadores en ERTE no cuentan como parados. Así las cosas, la vuelta del turismo ha servido para que el número de personas afiliadas a la Seguridad Social sea prácticamente el mismo que... en junio de 2019.

Pero no es que el tiempo se congelara: ahora hay 598.653 demandantes de empleo más que en junio de 2019. A eso hay que sumarle los 447.820 trabajadores en ERTE que ofrecieron las cifras de junio. Es decir en realidad, si comparamos con el verano de 2019 hay 1.046.473 personas más en desempleo forzoso bien por paro bien por ERTE. No es para echar las campanas al vuelo, más cuando sabemos que los trabajos de hostelería y turismo, aunque remita la quinta ola del Covid, son literalmente precarización para hoy y hambre para mañana.

Si añadimos una inflación rampante del 2,9% en julio, la más alta desde febrero de 2017, impulsada por la subida de precios de la electricidad, que ofreció nuevos récords históricos, queda claro que la condición de los trabajadores tampoco es para echar las campanas al vuelo. Es más, los precios de la luz solo son el primer plato del Pacto Verde y el nuevo curso solo puede traer más transferencias de rentas del trabajo al capital.

¿Qué celebran entonces?

Sánchez vende los fondos europeos como si se trataran de la salida de la crisis... pero las «reformas» que incluye apuntan lo contrario.
Sánchez vende los fondos europeos como si se trataran de la salida de la crisis... pero las «reformas» que incluye apuntan lo contrario.

No todo es propaganda. A base de desescaladas precipitadas y restricciones insuficientes -o lo que es lo mismo, a base de una sucesión de olas pandémicas que podrían haber evitado- han salvado una parte sustancial del pequeño capital invertido en hostelería y comercio sin tener que endeudar demasiado al estado ni hacer a los bancos sufrir un aumento drástico de morosidad.

Lo que es más, el gran capital financiero ha pasado lo peor de la peor crisis de la historia mejorando la calidad de sus activos. Eso es lo que quiere decir que los grandes bancos pasen con nota las pruebas de stress del BCE: el gran capital español está más concentrado que nunca y con el pie firme -gracias al estado- en el cogollito más rentable y resistente de la economía (=acumulación de capital) española.

Y para el nuevo curso la expectativa del capital incluye 19.000 millones de fondos europeos, 55% a gestionar por las autonomías, es decir a ser usufructuado también, de una manera u otra, por las pequeñas burguesías regionales. ¿Cómo no van a estar contentos? Vienen un par de buenos ejercicios para el gran capital a cuenta de inversiones y subvenciones masivas que también tendrán su parte para la pequeña burguesía.

En este marco, el gobierno cifra su propia apuesta política a convocar elecciones en el último trimestre de 2022 y aprovechar la mejora de cifras de empleo, por temporales que sean, para asegurar una nueva legislatura con un poco más de estabilidad parlamentaria y mano libre para imponer las reformas ya pactadas con la UE.

Y sobre todo, a diferencia de otros países de Europa y el mundo, y de lo que parece que va a ser la vuelta del verano en Francia y Portugal, el capital español ha conseguido pasar lo más duro de la pandemia sin prácticamente encontrar enfrente una respuesta de los trabajadores. ¿Cómo no van a celebrar?

La cuestión es que si el capital español, grande y pequeño, puede felicitarse y seguir adelante a trompicones supliendo una salud que no tiene con subvenciones europeas, los trabajadores ni se han llevado nada que no sean palos de la recuperación ni pueden esperar recuperar nivel de vida con lo que viene. Al contrario: vienen más «reformas», pérdidas de poder adquisitivo y más bajadas de salario real.

La España a la que volverán los trabajadores que puedan tomarse vacaciones hoy o mañana, no tiene otro objetivo que hacerles más pobres y más precarios... aunque el camino lo envuelvan de entusiasmo, llamados a la «justicia social» y falso optimismo.