A qué juegan la UE y España en Venezuela

2 de marzo, 2021

españa en venezuela

La visita de la ministra de exteriores del Gobierno de España a los campos de refugiados venezolados del Cauca ha llevado a Venezuela al borde de romper relaciones con España. No es un rifirafe más. Está cambiando la estrategia de España en Venezuela. Durante el último año, de manera invisible a las portadas de los medios, las bases del juego imperialista en Sudamérica y el Caribe se han trastocado profundamente. Esta solo es una de las primeras consecuencias.

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El capital venezolano ha colapsado...

Screenshot 2021 03 02 Evolucion del PIB de Venezuela segun el FMI
A qué juegan la UE y España en Venezuela 6

En 2020 el PIB venezolano se despeñó casi un 25%... después de casi 8 años en caída libre. El PIB per capita es ya de 600 dólares al año, el más bajo en 70 años. El más que previsible colapso del capital venezolano hace tiempo que convirtió la vida cotidiana -en especial de los trabajadores- en un infierno de hiperinflación, colapso sanitario, inseguridad y miseria masiva... Conseguir abastecimientos básicos se ha convertido en una epopeya en la que miles de personas se juegan literalmente la vida. A día de hoy el 98% de la población ni siquiera puede acceder a un suministro regular de agua.

Cuatro millones de personas han dejado ya el país, 1,8 de los cuales se hacinan en Colombia esperando una regularización. Mano a mano con la pandemia y el desempleo, la llegada de cientos de miles de refugiados alimenta una descomposición social que se manifiesta en xenofobia frente a los migrantes en países como Ecuador o Perú.

La burguesía chavista intenta desesperadamente obtener nuevas inversiones para un sector petrolero arrasado. Ha abrazado la dolarización y eliminado la más mínima contención al capital extranjero. Sin resultados. Ya pueden intentar ponerse a cubierto acaparando las vacunas de Covid, hasta sus banqueros privados suizos les han abandonado. Y lo que es más importante: China ha cerrado completamente el grifo del crédito.

...por lo que España en Venezuela tiene poco que perder

España en Venezuela
La ministra González-Laya en un proyecto de Cooperación Española en el Cauca, frontera entre Venezuela y Colombia.

Del centenar de empresas españolas en el país, que incluye a algunos de los campeones del capital español (BBVA, Mapfre, Meliá...), Repsol es la más expuesta: 230 millones, nada en las cuentas de una empresa de ese porte. La mayoría de ellas, como Telefónica, dejaron hace tiempo sus filiales a su suerte, cubriéndolas contablemente como si fueran pérdidas a amortizar. La suma total de la exposición de las empresas españolas es ya menor que el impacto en el PIB de los acuerdos militares y las bases de EEUU en territorio español. ¿Van a ponerlo en la misma balanza?

Dicho de otro modo: al capital español ya no le queda nada que perder, España en Venezuela no se juega grandes inversiones directas. Es más, el acelerón del Pacto Verde por la Comisión Europea, ha eliminado la perspectiva de apostar por el petróleo venezolano a futuro. De hecho, si hacemos caso al recién presentado Plan Estratégico de Repsol, el objetivo es librarse de los hidrocarburos y las prospecciones cuanto antes.

Hoy sería ya imposible un nuevo escándalo Delcy hasta para Abalos, porque ni el gobierno ni Repsol ven ya futuro en el petróleo como veían hace unos meses. El afán imperialista de España en Venezuela ya no tiene un objetivo evidente. Durante los pasados meses, por primera vez en una década, España no ha comprado petróleo del país caribeño.

La nueva diplomacia UE tiene más que ganar y perder en Colombia y Washington que en Caracas

borrell ue
Josep Borrell. Mr. PESC.

Aunque la apuesta Guaidó acabó en fiasco, el triunfo electoral de Biden supone para el juego UE en el Caribe un borrón y cuenta nueva. La estrategia Biden respecto a Venezuela es no soltar la presa que hizo Trump y mantener la presión. La estrategia UE, marcar territorio junto a EEUU frente a China y Rusia.

Por eso el estreno de la Nueva diplomacia UE ha tenido dos patas: Navalny, intentando al mismo tiempo presionar a Moscú y salvar el NordStream2 en jaque por EEUU, y añadir a 19 capitostes más de la burguesía venezolana a la lista de sanciones ya en funcionamiento. Los primeros en la lista: Delcy Rodríguez y Diosdado Cabello.

Todo un mensaje de fin de época. Venezuela ya no tiene nada que ofrecer a la UE, puede permitirse el lujo de escuchar a lo que queda de oposición en el exterior pedirle que no medie sino que presione, y mandar a la ministra española a la frontera del Cúcuta a apoyar a Colombia, ahora mucho más valiosa que nunca.

Que Venezuela declarara la semana anterior persona non grata a la representante UE y le diera 72 horas para salir del país en medio de una alharaca de cartas de protesta y declaraciones... no importa ya. El juego europeo -como la estrategia de España en Venezuela- ya no tiene el contrapeso del miedo a perder inversiones presentes o futuras. Es pura estrategia imperialista regional supeditada a la danza con EEUU.

La puerta hacia la guerra vuelve a entreabrirse

ejercito brasileiro
Comparativa del ejército brasileño con el venezolano y el colombiano en 2019.

Pero no nos equivoquemos. EEUU no ha cerrado la puerta de una intervención militar en absoluto. El núcleo duro del Grupo de Lima, (los propios EEUU junto a Canadá, Brasil, Uruguay, Colombia y Chile) lo insinuaba el día antes de la toma de posesión de Biden.

Por otro lado, la estrategia Guaidó fracasó por la negativa de los militares colombianos a entrar en una guerra en solitario y sobre todo por el bloqueo de los militares brasileños -con el vicepresidente Mourao a la cabeza- del impulso belicista de Bolsonaro. Sin fuerzas armadas regionales a las que dar apoyo, Trump no estaba por meterse en una guerra en América del Sur.

Pero ese equilibrio está cambiando. Por un lado, Biden ya ha demostrado ser mucho más belicista que Trump. Por otro, el ejército colombiano ya no es el de hace dos años, especialmente en el Cauca. Y lo que es más importante, después de muchas tensiones entre Bolsonaro y el ejército y de que de Bolsonaro haya dado señales de querer prescindir de Mourao en las elecciones de 2022, la correlación de fuerzas interna está cambiando.

Hoy mismo, el cierre de la ya militarizada frontera de la Roraima prepara un aumento de la tensión que posiblemente, en lo inmediato, solo produzca un empeoramiento de la situación sanitaria, pero muestra una disposición por parte de Bolsonaro. Unámoslo con el renacimiento de ProSur que impulsa Piñera desde Chile utilizando la distribución continental de las vacunas.

Están armándose otra vez los mimbres que hace dos años llevaron al continente al borde de una guerra.