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UE: de las sanciones «entre amigos», al militarismo más descarnado

25/02/2022 | UE

La UE ha aprobado finalmente el paquete de sanciones que amenazaba con ser «demoledor». No lo es tanto. Las potencias europeas han descubierto que ya no basta el control de los mecanismos financieros y el acceso a los mercados para gobernar el continente. La clase dirigente de la Rusia de hoy, con el respaldo de China, no tiene el grado de dependencia de la UE que tenía la de Grecia en 2015. ¿Qué consecuencia sacan las burguesías francesa y alemana? Que tienen que armarse y deslizarse por la pendiente del militarismo cueste lo que cueste... y no costará poco... a los trabajadores.

Sanciones UE: del juego entre pares a la exclusión del negocio

Borrell y Lavrov

Hace sólo dos días, tras la entrada oficial de Rusia en el Donbass, la UE lanzó uno de esos «paquetes de sanciones dirigidas» que tan orgullosos dejaban hasta ayer a los burócratas europeos. Un twit de Josep Borrell, vicepresidente de la Comisión y Alto Comisionado para relaciones exteriores y seguridad, borrado poco después, se regodeaba del «castigo» que los altos burócratas de la UE habían sido capaces de imponer a sus pares rusos.

Shopping in #Milano
Partying in #SaintTropez
Diamonds in #Antwerp
This is a first step. #WeStandUnited

No es de extrañar que lo borrara, el tono festivo e infantil hacía evidente que las sanciones eran un juego entre miembros de una misma clase, impúdicamente decadente, que se conocen de frecuentar los mismos lugares durante las vacaciones y que consideran sus respectivos países como lo que son, una multipropiedad exclusiva.

Que desde la mirada del mismísimo Borrell, fastidiarles las vacaciones y los viajes de compras de lujo a los poderosos rusos y sus familias equilibre 8 años de ocupación y explotación mafiosa salvaje de los trabajadores del Lugansk y Donetsk, habla por sí mismo del papel que nos reservan en sus querellas. Pero en las reglas de juego entre imperialismos europeos establecidas desde los 90 ese tipo de impudicia se veía como lo más normal del mundo.

La invasión de Ucrania sin embargo, cambia todo. La amenaza de «sanciones arrasadoras» no funcionó con Rusia. No lo hizo porque el nivel de contradicciones imperialistas quedaba ya muy por encima de la importancia estratégica del NordStream2 o de las ventas de gas. Y precisamente por eso, la reunión de ayer del Consejo de la UE fue mucho más correosa de lo que los propios presidentes y primeros ministros, confiados en que nunca se llegaría a una invasión, habían planificado.

De hecho la reunión se dividió en dos partes. En la primera se adoptaron sanciones que ya estaban adoptadas y comprometidas:

  • Excluir al 70% de los bancos rusos del acceso a operaciones cotidianas (lo que hace daño a los migrantes que quieren enviar ayudas a casa, no a las grandes empresas y los chiringuitos de la alta burguesía alrededor de Putin),
  • la prohibición de dar financiación a la aviación, la defensa y la construcción naval rusas,
  • la limitación de las inversiones de ciudadanos rusos a menos de 100.000€,
  • el bloqueo de la venta de tecnología de refino de petróleo y construcción aeroespacial y
  • la imposición de visado para los diplomáticos rusos.

Son dañinas, evidentemente, pero «no arrasadoras». Se aprobaron nada más comenzar la reunión para mostrar la «unidad de los europeos», y con el aparato de propaganda bien alimentado, se pasó a la segunda parte: si sacar o no a Rusia del sistema financiero, bien por la exclusión del SWIFT (el sistema que permite a bancos de distintos países reconocer operaciones de otros extranjeros) o por otros medios.

Cinco horas después la conclusión era penosa:

  • Alemania y Hungría no podían aceptar nada que aumentara aún más el coste del gas ruso o restringiera su abastecimiento.
  • Alemania, Italia y Hungría temían que de «desconectarse» la economía rusa de la europea, quedaran agujeros de muchas decenas de miles de millones de euros en calidad de deuda incobrable... propiciando una crisis financiera en los países más débiles de la UE, especialmente en Italia, como remarcaría, fuera de la reunión el ex ministro de Exteriores Sigmar Gabriel.
  • Italia, Austria y Chipre temían una descapitalización significativa con daño a su estructura financiera si el capital ruso se marchaba de su aparato financiero y productivo.
  • Y para rematar, Scholz dejó bien claro lo que hasta ayer nadie quería escuchar en la UE: si Rusia es expulsada del sistema de pagos internacionales euro-estadounidense... cambiará rápidamente a un sistema de pagos chino... haciendo a medio plazo -cuando inevitablemente les sigan no pocos países semicoloniales- más daño al euro que a la economía (=acumulación) rusa.

Scholz, Macron y demás corroboraban que en el momento en el que la primera división de acorazados rusos entró en Ucrania, el famoso «poder blando» de la UE se había desvanecido. Como en el cuento de los Andersen, el rey llevaba desnudo unos años, pero sólo se daba cuenta ahora.

Los reflejos militaristas del capital alemán y francés

Macron desfila por los Campos Eliseos.

Mientras, con mucha mayor velocidad de la que esperábamos, los think tanks y creadores de opinión de Francia y Alemania cambiaban drásticamente de rumbo y ponían las máquinas a plena potencia. Un oportuno editorial de Spiegel declaraba ayer el cambio histórico con una frase lapidaria:

El mundo cambió el 24 de febrero de 2022. Los europeos tienen que adaptarse para sobrevivir en él

¿En qué había consistido el cambio? En que ya no bastaba el control de los mecanismos financieros y el acceso a los mercados para gobernar el continente. Básicamente: la clase dirigente de la Rusia de hoy, con el respaldo de China, no tiene el grado de dependencia de la UE que tenía la de Grecia en 2015. Por eso el recurso a la guerra vuelve a estar presente.

Los europeos tienen que reconciliarse con el hecho de que el ejército sigue siendo un factor en la política del siglo XXI. Muchos pensaron que el destino de las naciones estaba determinado únicamente por los datos económicos, por la tecnología, por la inteligencia artificial. Ahora Putin está demostrando que la política también se puede hacer con medios mucho más arcaicos, con tanques, aviones de combate y artillería.

Y proponía un plan basado en dos puntos: militarismo y reinterpretación -y aceleración- del Pacto Verde en términos estratégicos.

[Los estados europeos] deben independizarse económicamente del petróleo y el gas de Rusia. Si se necesitaba otro argumento para la expansión masiva de las energías renovables, Putin lo dio con su guerra contra Ucrania.

Deben fortalecer sus fuerzas armadas. Hace falta una política de defensa europea común, también para depender menos de EEUU. Es difícil imaginar qué pasaría si, en la crisis actual, hubiera estado Donald Trump en lugar de Joe Biden en la Casa Blanca.

En Francia, el giro militarista ya había sido puesto sobre la mesa por Macron en numerosas ocasiones desde 2017, pero ahora tomaba protagonismo a pesar de la campaña electoral en curso.

Todavía digiriendo la derrota político-militar y la apresurada retirada de Mali, los militares señalaban que un nuevo tipo de guerra se configura en el horizonte europeo a partir de la invasión de Ucrania.

«La escalada en Ucrania marca definitivamente un cambio en el paradigma militar», analiza el general Dominique Trinquand. La escalada en Ucrania confirma lo que viene repitiendo el Estado Mayor en los últimos meses. Francia debe ahora acelerar su preparación para los «conflictos de alta intensidad», contra Estados con medios militares similares, que supondrían cuantiosas pérdidas humanas.

Conflicto Rusia-Ucrania: por qué es importante para los franceses. Marianne ayer.

Y para seguir presente en este nuevo escenario, el estado francés debería dejarse llevar por la pendiente del militarismo.

«Desde 1990, los ejércitos franceses han financiado constantemente su modernización reduciendo el número de efectivos y el número de plataformas», señala un informe del IFRI (Instituto Francés de Relaciones Internacionales). Por ejemplo, los soldados que escribieron este informe señalaron que Francia solo tendría 200 carros de combate en 2030, cuando tenía 1.349 en 1991.

Conflicto Rusia-Ucrania: por qué es importante para los franceses. Marianne ayer.

Pero esto, y no les escapa a los políticos franceses, tiene riesgos sociales y políticos, especialmente dada la urgencia con la que se plantea y en el marco de la «nueva austeridad» que los gobiernos y la UE prometen ya para 2023.

Un informe parlamentario publicado el martes 22 de febrero recomienda un «esfuerzo financiero inmediato» , en particular para «restaurar existencias de municiones». Solo para este gasto, habría un déficit de 6 o 7 mil millones de euros según los parlamentarios. Esto implica decisiones presupuestarias difíciles.

Conflicto Rusia-Ucrania: por qué es importante para los franceses. Marianne ayer.

La necesidad de propaganda y acción antimilitarista entre los trabajadores

Cartel espartaquista durante la revolución alemana. El militarismo como una de las principales cabezas de la hidra capitalista.

Como avanzábamos en nuestro comunicado sobre las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania, la nueva situación europea y global exige un paciente y amplio trabajo de propaganda y explicación de las razones y efectos del acelerón del militarismo que viene, sobre la vida cotidiana de los trabajadores.

Como hemos visto, los gobiernos de Alemania, Italia o Francia, conscientes de la magnitud económica del esfuerzo -y decididos a que recaiga sobre los trabajadores- temen ofrecer flanco a la expresión del descontento desde un terreno de clase. Lo que se está esbozando ya muestra a las claras cómo la lógica del negocio del capital nacional exige desviar capacidades productivas masivas para pertrecharse de armamento y herramientas para la masacre.

Es posible que antes de lo que pensamos, cuando se analice militarmente la conquista de Ucrania, añadan a los pedidos de armamento y recursos la necesidad de establecer ciertas formas de socialización del esfuerzo bélico que amplíen la base de reclutamiento del ejército. El debate sobre la reimposición del servicio militar obligatorio volverá a no pocos países.

El antagonismo entre las imposiciones del crecimiento (del capital) y el desarrollo (humano) se vuelve dramático y evidente cuando hablamos de militarismo. Es el capital reorientando el trabajo social a escala masiva para matar grandes masas de seres humanos -en especial y no sólo por razones numéricas, trabajadores- y destruir el fruto acumulado del trabajo en forma de infraestructuras y bienes de capital.

La situación que vivimos y la nueva fase que abre de explosión y generalización del militarismo, es terrible. Por lo mismo, nos ofrece también una necesidad tangible y clara de desarrollo de la consciencia de clase. No podemos dejar de responder a ella.