La batalla por los Balcanes Occidentales, el Este europeo y el futuro de la UE

5 de julio, 2021

Tirana. Albania es el único país no ex-yugoslavo en los Balcanes Occidentales
Tirana. Albania es el único país no ex-yugoslavo en los Balcanes Occidentales

Solo con las noticias de hoy queda claro que a la UE le saltan las costuras en el Este... tanto entre sus miembros como con aquellos países que aspiran a serlo en los Balcanes Occidentales. Unas tensiones a las que China, Turquía y Rusia no son ni mucho menos ajenas. Pero Francia y Alemania buscan algo más que mercados de obra pública. Persiguen crear una región de salarios bajos para acortar sus cadenas productivas, aumentar márgenes y depender menos de Asia.

Tabla de contenidos

Un día en el Este y los Balcanes

Vurán, modelo de blindado turco exportado a Kosovo y Albania como parte de la presencia creciente de Turquía en los Balcanes Occidentales
Vurán, modelo de blindado turco exportado a Kosovo y Albania como parte de la presencia creciente de Turquía en los Balcanes Occidentales

Hoy se publicó en toda la prensa europea que Donald Tusk, expresidente del Consejo Europeo y presidente del PPE, retornaba por sorpresa a la batalla política polaca tras haber sido elegido líder del principal partido opositor. El movimiento, bendecido por París y Berlín era unánimemente interpretado como parte de un nuevo intento de disciplinar al gobierno de Varsovia dentro de la perspectiva de Bruselas.

Por otro lado, Turquía -que es cada vez más influyente en Albania- se ha hecho presente en la campaña electoral búlgara, apoyando al líder de la oposición. No es casualidad que lo haga el mismo día en que Erdogan reafirma que volverá a las andadas y mandará su flota a buscar hidrocarburos en aguas legalmente griegas. Juega sus cartas intentando aislar y oponer el gobierno de Atenas a sus vecinos, que no parten desde luego de una relación idílica.

De hecho, Turquía está alimentando con todo tipo de equipamientos militares el armamento acelerado de Albania y Kosovo, marcando así territorio a Grecia, Serbia y Rusia. Una señal que se reafirma con las maniobras Anatolian 21, las únicas maniobras OTAN en las que solo participa un socio OTAN más... Albania. También estará, como observador, Kosovo. El resto de participantes es un resumen de las alianzas imperialistas turcas: Azerbaiyán, Qatar el otro gran financiador de los Hermanos Musulmanes, Kazajistán, Pakistán y Uzbekistán.

Porque por otro lado, Serbia ha aumentado un 40% su presupuesto militar y salido de compras a Rusia, con quien comparte cada vez más inteligencia... e intereses comerciales. La próxima semana entrará en vigor el acuerdo de libre comercio que Belgrado abrió con la Unión Económica Euroasiática (EAEU) y sus miembros: Rusia, Kazajistán, Bielorrusia, Armenia y Kirguistán. No es el único pivote de Rusia en la región ni su único objetivo, también está jugando fuerte -y no de manera limpia- en Bulgaria.

Es decir, el Este y los Balcanes se han convertido en un rompeolas de los juegos y tensiones imperialistas de Francia, Alemania, Rusia y Turquía, siempre o casi siempre con Bruselas por medio. Pero para entenderlo mejor tenemos que acercarnos a los distintos grupos de intereses internos y a los giros y posicionamientos de la UE en la región durante los últimos tres años.

El mapa fractal del Este de la UE

Mapa del grupo de 16 países europeos que mantienen cumbres colectivamente con China. Este año Lituania ha abandonado el mecanismo, pero la divisoria histórica y geográfica sigue siendo clara: Bálticos, Visegrado y Balcanes Occidentales forman regiones europeas diferenciadas con capitales con objetivos y enfrentamientos característicos.
Mapa del grupo de 16 países europeos que mantienen cumbres colectivamente con China. Este año Lituania ha abandonado el mecanismo, pero la divisoria histórica y geográfica sigue siendo clara: Bálticos, Visegrado y Balcanes Occidentales forman regiones europeas diferenciadas con capitales con objetivos y enfrentamientos característicos.

La creación del Grupo 16+1 por China marcó con claridad una frontera interna en Europa separando los países que entraron a forma parte de la UE antes del hundimiento del bloque ruso a partir de 1989 de los que lo hicieron en las sucesivas ampliaciones o siguen esperando entrar en el mercado único europeo.

Dentro de este grupo aun habría subgrupos con lógicas propias. En el Norte los países bálticos, en permanente pugna con la Rusia de la que se independizaron en los noventa y que todavía mantienen bolsas importantes de no-ciudadanos (casi un 30% en Estonia), es decir, personas nacidas en el país, muchas veces de padres también nativos, a las que se les niegan distintos niveles de derechos civiles por no ser del origen étnico correcto.

En segundo lugar el grupo de Visegrado (Eslovaquia, Hungría, Polonia y la República Checa) , con relaciones complejas con Rusia -a veces explosivas- y en tironeo constante con Bruselas a cuenta desde hace unos años de la definición de Estado de Derecho, un debate hipócritamente ampliado luego a la prohibición del aborto en Polonia y recientemente a la prohibición de la sensibilización contra la homofobia en las escuelas en Hungría (olvidando el silencio durante años frente Irlanda, Chipre, Malta y más de un lander alemán entre otros).

Y finalmente los Balcanes, a su vez divididos a efectos políticos en al menos dos grupos: Bulgaria por un lado y por otro los llamados Balcanes Occidentales, que dejando fuera a Eslovenia y Croacia, incluyen a Albania y al resto de países resultantes de las guerras yugoslavas hace ahora 30 años (Bosnia, Serbia, Macedonia, Montenegro y Kosovo).

Los Balcanes Occidentales flanco débil de la UE

Cierre de campaña del candidato socialdemócrata en Macedonia del Norte.
Cierre de campaña del candidato socialdemócrata en Macedonia del Norte.

En octubre de 2019 Francia, entonces en una de sus batallas con Alemania, bloqueó la adhesión a la UE de Macedonia del Norte y Albania. Juncker, entonces presidente de la Comisión, calificó que se cerrara la puerta a los Balcanes Occidentales como un grave error histórico y Tsipras, todavía primer ministro griego, fue aun más contundente.

Bruselas se puso a trabajar a toda velocidad en un nuevo reglamento con los mecanismos de adhesión más definidos que satisficiera a una Francia que en realidad los había criticado solo para poner un palo en la rueda alemana.

Cuando en mayo de 2020, en pleno arranque de la pandemia, se realizó la cumbre entre UE y los países de los Balcanes Occidentales (Serbia, Montenegro, Kosovo, Bosnia, Macedonia del Norte y Albania) el mensaje resultó desolador para las facciones pro-UE de las distintas burguesías nacionales: nada de integración rápida, pero sí exigencia de menos proximidad a China, Rusia y Turquía… Inmediatamente los tendencias pro-rusas en toda la región se reforzaron e incluso en Macedonia del Norte, el europeísmo tuvo que sustentarse sobre los partidos de base musulmana, financiados y apoyados de largo por Turquía.

Mientras, la UE intentaba reconciliar a una Serbia cada vez más cercana a Rusia y a un Kosovo a caballo entre EEUU y Turquía. El objetivo era ganar el espacio abandonado por EEUU para su zona de influencia. Pero sin posibilidad de prometer una integración rápida en la UE, el ansiado reconocimiento quedó en nada.

Y si fueran pocos los intereses imperialistas presentes en los Balcanes Occidentales... China acabó de utilizar la diplomacia pandémica para ganar posiciones en el desarrollo de las infraestructuras regionales. Así que en octubre la UE organizó a prisa y corriendo un fondo de 9.000 millones de euros para contrarrestarlo y asegurarse los contratos de obra pública... pero tampoco parece estar dando los resultados deseados por Bruselas.

Como afirmó hace unas semanas el presidente albanés en una entrevista en Euronews:

Al no integrarse plenamente en la Unión Europea, los Balcanes Occidentales siguen siendo una zona gris que ofrece atractivo y también oportunidades a otros actores

Biden, la UE y el futuro de los Balcanes Occidentales

El presidente serbio en la presentación del proyecto de una fábrica de la empresa alemana Bizerba (herramientas de pesaje y etiquetado) en Valjevo
El presidente serbio en la presentación del proyecto de una fábrica de la empresa alemana Bizerba (herramientas de pesaje y etiquetado) en Valjevo

Para los intereses imperialistas europeos solo se ha abierto una luz cuando Biden, en su primera cumbre UE, llamó al Consejo Europeo a una estrategia contundente y coordinada con EEUU en los Balcanes Occidentales.

La pregunta inevitable es por qué los Balcanes Occidentales suscitan tantos esfuerzos, fondos y anhelos entre las potencias imperialistas europeas. ¿Unos cuantos contratos de obras públicas arrancados a chinos o turcos y unos miles de millones en ventas de armamento justifican una intervención que cada vez se vuelve más peligrosa a solo unos cuantos cientos de kilómetros de Atenas, Bucarest, Viena o Roma?

La respuesta en general es sí. Los intereses imperialistas europeos nunca se han caracterizado por sus remilgos ante la posibilidad de obtener miles de millones en contratos de infraestructura y armamento. Pero esta vez hay más.

El incremento de las rivalidades imperialistas con China y la generalización de problemas de abastecimiento en las largas cadenas logísticas creadas durante los 90 y 2000 está impulsando que la UE, con EEUU, sean los primeros en impulsar una nueva organización internacional del trabajo.

Bruselas quiere acortar las cadenas de producción y situar los segmentos de poco valor añadido, es decir, la producción industrial con salarios bajos en regiones a tiro de transporte descarbonizado (Pacto Verde manda) de las grandes fábricas del creciente fértil que une el Norte Italiano con Bélgica y Holanda pasando por Francia y Alemania.

Los condicionantes energéticos reducen las posibles regiones a convertir en la China europea a dos: el Magreb y los Balcanes Occidentales. Es decir, el objetivo imperialista, como casi siempre, no se reduce a mercados y contratos, sino a la posibilidad de hacer inversiones subalternas a su propia producción y mercados internos en zona segura y con salarios bajos que aseguren su rentabilidad.

Al final cuando rascamos en cualquier manifestación del capitalismo, incluidas las danzas diplomáticas entre bloques y países, aparentemente sofisticadas y complejas, aparece siempre lo más básico: el capital como forma de explotación del trabajo. Ahora, una vez más, dando forma al mapa de Europa.