Subida del SMI 2021: Preguntas y respuestas

8 de septiembre, 2021

Los secretarios generales de CCOO, UGT, CEOE y CEPYME se reunen con la ministra de trabajo para discutir la subida del SMI 2021.
Los secretarios generales de CCOO, UGT, CEOE y CEPYME se reunen con la ministra de trabajo para discutir la subida del SMI 2021.

En una entrevista en TVE este lunes, la ministra de economía Nadia Calviño aseguró que la subida del SMI 2021 se aprobará en octubre y no tendrá efectos retroactivos. Ayer martes los periódicos abrían con las quejas airadas de la pequeña burguesía doctrinaria que, junto a la patronal se niega en redondo a cualquier subida de los salarios más bajos dada la menor rentabilidad de su capital. Mientras, la ministra de trabajo prometía que «pondría de acuerdo» a patronal y sindicatos durante septiembre. ¿Qué hay bajo el ruido? ¿Qué impacto real tendrá en los salarios?

Tabla de contenidos

¿Qué subida del SMI se discute?

La subida del SMI 2021 se sitúa en la senda ascendente abierta en 2017 y acelerada por el gobierno Sánchez.
La subida del SMI 2021 se sitúa en la senda ascendente abierta en 2017 y acelerada por el gobierno Sánchez.

El gobierno ha propuesto una subida del SMI 2021 de 15€, aunque en realidad solo aplicaría tras su aprobación, es decir desde octubre en adelante. Sin embargo, la subida del SMI 2021 está pendiente de un acuerdo entre patronal y sindicatos que probablemente modifique a la baja esta cantidad.

¿Por qué resurge la subida del SMI 2021 ahora y hacia dónde va?

Las ministras de economía (Calviño) y Trabajo (Díaz) protagonistas del debate sobre la subida del SMI 2021.
Las ministras de economía (Calviño) y Trabajo (Díaz) protagonistas del debate sobre la subida del SMI 2021.

Una de las promesas centrales de gobierno Sánchez era llevar el SMI hasta el 60% del salario medio. La caída de la producción durante la primera fase de la pandemia puso la promesa en pausa pero a partir de verano, con la tímida y muy débil mejora económica de los últimos meses, la promesa se reafirmó, eso sí condicionada a la creación de empleo.

Antes de verano, el gobierno anunciaba que iban a comenzar las conversaciones con los sindicatos y la patronal en septiembre y además comenzó a dar las primeras cifras del aumento del SMI

La senda marcada por el grupo de expertos para cumplir el compromiso programático de llegar a 2023 con el salario mínimo fijado en el 60% del salario medio establecía una subida este año de entre 12 y 19 euros y otra en 2022 de entre 24 y 40 euros.

El objetivo respecto a la cuantía pasa por alcanzar también un punto intermedio y avanzar en la senda de 2022 para no acometer una subida en septiembre y volver a reabrir este debate casi inmediatamente después. La horquilla en la que se mueven las negociaciones, por tanto, es amplia.

Con todo, el compromiso del Gobierno sigue siendo situar el salario mínimo a final de la legislatura entre 1.011 y 1.049 euros. Actualmente, está fijado en 950 euros en 14 pagas.

PSOE y Unidas Podemos negocian ya la cuantía para subir el SMI en septiembre, El Confidencial.

Al terminar agosto, el tema volvía a ponerse encima de la mesa, esta vez con el placet de la ministra de economía, en principio reacia a una subida del SMI durante el año 2021. Tras el cambio, el aumento de cotizantes a la Seguridad Social y la llegada de la primera transferencia de los fondos europeos. Se convoca entonces una primera reunión con los sindicatos y la patronal que termina sin acuerdo y evidencia diferencias menores, de ritmo, dentro del ejecutivo que la prensa conservadora agranda .

Sin embargo, las posiciones en la mesa de negociación este lunes no eran tan distantes. El gobierno proponía en principio una subida para este año de entre 12 y 19€ y de hecho, durante las negociaciones planteó una subida de 15€ para 2021 y 31€ para 2022 condicionada al crecimiento del empleo. Los sindicatos elevaban la cantidad a 25€ en 2021 y la patronal rechazaba cualquier aumento.

El martes la ministra de economía parecía confiada y señalaba que la subida del SMI 2021 «tendría que ser relativamente limitada» y condicionarse a la creación de empleo y la reducción de trabajadores en unos ERTE que se prorrogarán -bajo aún peores condiciones- tras el 30 de septiembre, cuando caducaban.

¿Cuál es el efecto de la subida del SMI sobre el conjunto de salarios?

Evolución de los salarios en España en 2018.  Hundimiento de los salarios medios reduce la masa salarial total  cobrada por los trabajadores a los que concentra en torno al salario mínimo, mejorando al tiempo las remuneraciones de la pequeña burguesía corporativa.
Evolución de los salarios en España en 2018. Hundimiento de los salarios medios reduce la masa salarial total cobrada por los trabajadores a los que concentra en torno al salario mínimo, mejorando al tiempo las remuneraciones de la pequeña burguesía corporativa.

Depende del marco laboral. En todo el mundo favorece la sustitución de trabajadores mayores por trabajadores jóvenes a salarios menores. En España, con indemnizaciones por despido baratas, impulsa además el despido o no renovación de trabajadores que llevan años en la misma empresa y tienen salarios medios y la contratación en su lugar de jóvenes a salarios más cercanos al SMI.

El resultado global sobre los salarios es el que venimos viendo en el mercado de trabajo español desde hace unos años: desaparecen los salarios medios y los ingresos de los trabajadores se homogeneizan por abajo alrededor del SMI, ahora más alto. A día de hoy el SMI es ya el 60% del salario medio en 10 de 18 comunidades autónomas.

Lo que dice la experiencia española además es que el excedente generado para la empresa se reparte entre el capital (dividendos) y los salarios de la pequeña burguesía corporativa (los cuadros medios y medios-altos de las grandes empresas).

Resumiendo: los trabajadores pierden capacidad de compra, globalmente el capital paga menos salarios y la pequeña burguesía corporativa aumenta sus rentas y se diferencia aun más del nivel de vida de los trabajadores.

Entonces... ¿La resistencia de la patronal a la subida del SMI 2021 es fingida? ¿Irracional?

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, contraria a cualquier subida del SMI 2021.
Antonio Garamendi, presidente de la CEOE, contraria a cualquier subida del SMI 2021.

Para las grandes empresas muy capitalizadas, que son las ligadas al capital financiero, la subida del SMI supone un incentivo para rejuvenecer plantillas obteniendo un ahorro directo de costes y por tanto un impulso a su rentabilidad. Por eso las grandes empresas no han entrado en el debate -saben que saldrán ganando- y la ministra ha insistido en que debe condicionarse «sobre todo» a la creación de empleos entre los jóvenes.

Pero la CEOE no solo representa a las grandes empresas, aunque estas tengan la voz cantante a la hora de la verdad. La mayor parte de las empresas españolas son PYMEs. De ellas el 49,6% de ellas tienen menos de 50 trabajadores y el 30,72% menos de 10. Según los datos del informe Adecco, los salarios de los trabajadores en estas empresas están ya muy cerca del SMI. Para ellos la subida del SMI 2021 representa un incremento directo de costes salariales, no un acicate para reducirlos.

Las PYMEs, es decir, la pequeña burguesía independiente -industrial, de servicios y comercial- está además contra las cuerdas. Ellos son los deudores del grueso de ese 36% del crédito a empresas que da señales de impago. Para algunas de estas empresas la subida del SMI 2021 significará pasar a números rojos.

No, su resistencia a la subida del SMI 2021 no es irracional ni fingida, bajo la violencia de la respuesta de la prensa más conservadora subyace la misma realidad que hemos visto en los pequeños agricultores y en la inmoralidad de los discursos de los hosteleros durante la pandemia: sus negocios, demasiado pequeños para dar salida a los grandes capitales ociosos que buscan colocación, son incapaces de aumentar márgenes sin atacar brutal y directamente las condiciones de vida de los trabajadores. La crisis es para ellos un peligro existencial cotidiano y su desesperación se muestra con rasgos cada vez más antisociales y violentos.

¿Qué significa realmente el debate sobre la subida del SMI 2021?

Participación de  los salarios en la renta española desde 1978 (incluyendo participaciones de beneficios disfrazadas de salarios).  La participación del trabajo solo crece cuando el capital sufre un crack y aun no han tenido tiempo de atacar aun más a los salarios, el gasto en mantenimiento de la fuerza de trabajo y las condiciones laborales.
Participación de los salarios en la renta española desde 1978 (incluyendo participaciones de beneficios disfrazadas de salarios). La participación del trabajo solo crece cuando el capital sufre un crack y aun no han tenido tiempo de atacar aun más a los salarios, el gasto en mantenimiento de la fuerza de trabajo y las condiciones laborales.

En el debate entre la pequeña burguesía y el gobierno sobre la subida del SMI 2021 no es un debate sobre la subida de la capacidad de compra de los salarios, ni siquiera de los más bajos. La prueba es que ni en el mejor de los casos -los 15€ propuestos por el gobierno- el alza propuesta cubriría la subida de los precios, impulsada por la nueva tarifa eléctrica del Pacto Verde.

La subida del SMI 2021 es solo una parte, la más presentable publicamente, de un debate permanente sobre los medios para reducir el porcentaje de la renta nacional que va a salarios entre el gobierno -y el gran capital- por un lado y la pequeña burguesía por otro.

Pero este tira y afloja sobre los medios y los pesos relativos de capital y trabajo, en una situación de crisis agudizada como la actual, es en realidad un debate sobre cómo reducir la masa total salarial a pagar por el capital. El gobierno opta en principio por la forma más vendible de hacerlo, subir el SMI manteniendo bajos los costes de despido, una solución que ha probado rentable para las grandes empresas... pero que a estas alturas es percibida como un peligro existencial por una parte importante de la pequeña burguesía, los dueños de las PYMEs.

Por eso el gobierno intenta equilibrar a ambos grupos, discute internamente las velocidades y pone condiciones macroeconómicas a pequeñas subidas a todas luces insuficientes para mantener la capacidad de compra básica en un contexto en el que el Pacto Verde succiona rentas del trabajo para entregárselas al gran capital (no solo las eléctricas) con cada vez más intensidad.

No hay «buenos y malos» en este debate. Todos los que participan en él tienen por objetivo reducir nuestras condiciones de vida y empeorar nuestras condiciones de trabajo para reavivar un capital renqueante. Se pelean por el cómo, no sobre si hacerlo o no.