La revuelta de la pequeña burguesía vuelve a ponerse en marcha

25 de mayo, 2021

La revuelta de la pequeña burguesía agraria ha vuelto a ocupar hoy Madrid
La revuelta de la pequeña burguesía agraria ha vuelto a ocupar hoy Madrid

La crisis económica no da tregua y cada avance hacia una situación de mayor gobernabilidad se ve pronto contrariada por las consecuencias de la crisis. A cada paso se ponen en marcha con fuerza redoblada las tendencias centrífugas y localistas de una pequeña burguesía que se ve atacada cada vez más abiertamente. El tiempo de la renovación se agota y con un margen de maniobra político crecientemente estrecho el gobierno intenta apaciguar el resurgir de la revuelta de la pequeña burguesía. Sin éxito.

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A las puertas de un resurgir de la revuelta de la pequeña burguesía

La plana mayor del independentismo catalán ayer en el patio de los naranjos del palacio de Sant Jordi durante la toma de posesión de Pere Aragonés como presidente de la Generalitat. Otro punto de inflexión en la inconstante senda de la revuelta de la pequeña burguesía catalana.
La plana mayor del independentismo catalán ayer en el patio de los naranjos del palacio de Sant Jordi durante la toma de posesión de Pere Aragonés como presidente de la Generalitat. Otro punto de inflexión en la inconstante senda de la revuelta de la pequeña burguesía catalana.

Las señales de que el fin de ciclo del sanchismo podía dar paso a una vuelta a la normalidad política estaban ahí, es verdad: el independentismo catalán, a pesar del triunfo electoral parecía orientarse decididamente a colapsar en sus batallas internas y ser incapaz de formar gobierno; la subida del PP en las encuestas auguraba la posibilidad de un gobierno fuerte con una mayoría absoluta en el Parlamento capaz de doblar definitivamente la dependencia de independentistas y regionalistas…

Y sin embargo, la alegría duró poco. En Cataluña el nuevo gobierno se plantea abiertamente retomar la iniciativa política para el independentismo con una mano mientras da señales con la otra de querer negociar rentas, presupuestos y control de empresas a cambio de no generar una crisis institucional. Un diálogo que no arrancará sin alguna forma de amnistía a la dirección independentista hoy en prisión. La disposición del gobierno sin embargo es probable que en vez de calmar aguas, alimente el oleaje.

Mientras, en el Sureste, la pequeña burguesía agraria se levanta contra la política agraria del Pacto Verde. Y en regiones como Andalucía, Aragón o Asturias en las que el nacionalismo resultaba marginal, se refuerza y da bandera a una pequeña burguesía industrial y de servicios a la que los propios planes del gobierno quiere abiertamente mermar.

La pequeña propiedad agraria ve caer la guillotina

Camiones de pequeños propietarios agrícolas del Sureste colapsan hoy Madrid. La crisis de la pequeña propiedad agraria, acelerada por el Pacto Verde, ha consolidado a Vox como expresión de la revuelta de la pequeña burguesía agraria del sureste peninsular
Camiones de pequeños propietarios agrícolas del Sureste colapsan hoy Madrid. La crisis de la pequeña propiedad agraria, acelerada por el Pacto Verde, ha consolidado a Vox como expresión de la revuelta de la pequeña burguesía agraria del sureste peninsular

El ejemplo más evidente de la imposibilidad de compaginar la agenda económica del capital español con la pacificación de la pequeña burguesía es el de la pequeña propiedad agraria. La apuesta del capital para la agricultura -que no oculta que ha diseñado la nueva PAC del Pacto Verde exprofeso para conseguirlo– se resume en la consigna Menos explotaciones, más grandes y más intensivas. Ya vimos que los objetivos del Pacto Verde contra la ganadería intensiva y el consumo accesible de carne y lácteos eran parte del mismo juego: para poder servir a colocar nuevas masas de capitales de forma rentable, la propiedad del suelo tiene que concentrarse.

Solo en Andalucía, la nueva PAC del Pacto Verde supondría una reducción de rentas de 600 millones de euros y solo en el primer año. Buena parte de los pequeños propietarios tendrían que cerrar o vender… que es lo que se pretende.

Otra vía de ataque es la reorganizacion de cupos de las cuencas hidrográficas. Hoy Madrid está colapsado por los pequeños propietarios agrarios de las tres provincias costeras del Sureste -Almería, Murcia y Alicante- cada una en una comunidad autónoma que protestan contra la reordenación -cómo no, a cuenta del Pacto Verde- del los derechos de aguas en el trasvase Tajo-Segura.

La distribución de aguas para regantes es el ejemplo típico de escasez que genera intereses contradictorios entre los propietarios en distintos territorios. La cuestión es que los partidos de estado -PP y PSOE- no pueden distanciarse de sus pequeñas burguesías locales sin alimentar a Vox –la primera fuerza en personarse en las protestas– o a los nacionalistas locales. Resultado: los propios políticos locales de los partidos de estado se meten de cabeza a poner palos en la rueda al gobierno central.

No solo el campo: la pequeña burguesía industrial y de servicios también se ve en la picota

La concentración del capital de los pequeños negocios industriales y de servicios se acelera con la crisis... y se convierte en un objetivo explícito de la política del gobierno... incentivando la revuelta de la pequeña burguesía industrial y de servicios, cada vez más parapetada en el regionalismo y el nacionalismo.
La concentración del capital de los pequeños negocios industriales y de servicios se acelera con la crisis… y se convierte en un objetivo explícito de la política del gobierno… incentivando la revuelta de la pequeña burguesía industrial y de servicios, cada vez más parapetada en el regionalismo y el nacionalismo.

No solo es el campo ni la pequeña propiedad. La crisis está acelerando el cierre y concentración de pequeñas empresas industriales y de servicios. La pequeña burguesía urbana no solo se ve abocada a una nueva ola de proletarización, descubre que el objetivo del estado y la UE es acelerar el proceso.

Según el gobierno: éste menor tamaño empresarial supone un handicap para la expansión internacional de nuestros negocios y la adquisición de nuevas prácticas en la vanguardia del conocimiento. Traducido: son demasiado pequeñas como para poder dar cabida a nuevas tecnologías intensivas en capital y sus cadenas de producción no tienen escala como para asaltar mercados exteriores con producciones masivas a bajo precio.

Por si fuera poco, la subida de precios de la energía, primera línea de ataque del Pacto Verde, también les afecta. Mientras las grandes se ven protegidas por el nuevo Estatuto del Consumidor Electrointensivo, que garantiza precios estables por debajo de los del mercado eléctrico, las pequeñas empresas industriales y de servicios ven como aumentan sus costes. De abril de 2020 a abril de 2021 los precios industriales han subido un 12,8%, la mayor subida desde los años 80.

Además, las inversiones de los grandes campeones industriales tienden a concentrarse y acentuar la desindustrialización de las provincias periféricas agravando un paro ya endémico y masivo.

En Puerto Real, Cádiz, Airbus lleva tiempo negociando con las centrales sindicales y el gobierno el cierre de su planta. El boceto de acuerdo al que llegaron es un puro y simple cierre a cambio de algunas nuevas inversiones… en otras regiones. La pequeña burguesía local, al cerrar la poca estructura industrial que queda, ve caer su demanda. Ante el desconcierto por el papel de enterradores de los sindicatos y el juego del autodenominado gobierno más progresista de la historia, ve su oportunidad política.

Teresa Rodríguez, dirigente de Anticapitalistas -organización heredera de la LCR trotskostalinista- que tras una etapa en confluencia con Podemos y el PCE anda intentando organizar una fuerza regionalista, ha tardado poco en aprovechar la oportunidad para presentar un ataque sobre los trabajadores como un conflicto territorial.

Hemos presentado una moción en el senado para que el gobierno apueste por mantener abierta la planta de Airbus Puerto Real. No ha salido por un voto. Han votado en contra @PSOE y @Esquerra_ERC Supongo que es porque la fábrica no está en Sabadell.

Seguiremos luchando con uñas y con dientes por esa fábrica, pero luego que nadie diga que Andalucía está bien representada en Madrid. Cuando condicionemos gobiernos nos respetarán. Mientras, tenemos 61 diputados andaluces que sirven a sus partidos y no al pueblo que les eligió.

Teresa Rodríguez

La lectura política de Rodríguez no puede ser más clara: cuando condicionemos gobiernos nos respetarán. Los intereses de la pequeña burguesía pasan por agravar la crisis del aparato político del estado. La forma de conseguirlo, que en el campo pasa por los discursos de Vox contra la agenda globalista, en la ciudad y las zonas industriales, en las que espera arrastrar a los trabajadores, toma la forma de nacionalismo regional.

Los intereses económicos del capital nacional contradicen sus intereses políticos inmediatos

Las necesidades materiales e inmediatas del propio capital son contradictorias y se imponen a sus propias necesidades políticas. Sus intereses políticos inmediatos pasan por pacificar a la pequeña burguesía y recomponer el aparato político para volver a algo que se parezca en la medida de lo posible al turno entre los dos grandes partidos de estado. Su interés material, cada vez más perentorio, es recuperar rentabilidad.

Para recuperar rentabilidad el capital necesita ante todo extraer rentas del trabajo, pero también encontrar nuevas aplicaciones rentables en las que colocarse. Es decir, no solo necesita atacar a los trabajadores, sino concentrar la propiedad y los negocios de la misma pequeña burguesía a la necesita políticamente para articular el ataque sobre las condiciones de vida de los trabajadores.

La contradicción está servida. Pero que nadie espere un alivio siquiera para los trabajadores. Podríamos cerrar este artículo con el mismo párrafo que hace dos semanas cerrábamos los artículos sobre la guerra en Gaza y sobre las protestas en Colombia:

En cualquier lugar del mundo nación significa sometimiento a los intereses del capital nacional y pueblo supeditación a la dirección que la pequeña burguesía querría darle. Lo que el capital nacional necesita es lo mismo en todos lados: explotarnos más para reanimar unos dividendos que hacen aguas. Lo que la pequeña burguesía necesita es un pedazo mayor del resultado obtenido a nuestra costa. Para los trabajadores disolverse en la nación o en el pueblo es tomar, de una manera u otra, el camino del matadero.

La actualidad de esta declaración, desde Israel/Palestina a Colombia pasando por España, es realmente significativa del momento de la crisis capitalista y las alternativas que los trabajadores tienen ante sí en todo el mundo.