La revolución y los bosques

22 de marzo, 2021

bosques rusia revolución

En este artículo…

Los bosques, el capital y la lucha de clases

Ayer fue el día internacional de los bosques una de esas celebraciones absurdas de Naciones Unidas para promocionar programas internacionales con mensajes vacíos. La prensa lo recoge simplemente como excusa para vender escapadas turísticas o para presentarnos orgullosa los bosques como parte del capital nacional.

Los ecologistas parecen entender un poco más cuando introducen la biodiversidad en la discusión, pero en realidad su visión opone Humanidad y Naturaleza porque son incapaces de pensar una Humanidad emancipada del capitalismo. Algunas ONGs ecologistas llegan tan lejos en la interiorización de tal alienación que proponen dividir el planeta en dos: la mitad para bosques y naturaleza salvaje en general, la otra mitad… para el capitalismo.

Pero el proletariado lleva en su movimiento y en su programa la promesa de una relación muy diferente con la Naturaleza. Muchas décadas antes de la aparición del ecologismo, la primera experiencia extensa de poder de los trabajadores, la Revolución Rusa, tuvo una intensa política forestal y planes revolucionarios para los espacios naturales. Los soviets descubrieron desde el primer momento, eso sí, que la Naturaleza no es un campo de batalla menor en la lucha de clases.

Proletariado y campesinado en la Revolución Rusa

La hoz y el martillo símbolo de la alianza entre obreros y campesinos en la revolución de Octubre
La hoz y el martillo símbolo de la alianza entre obreros y campesinos en la revolución de Octubre

Empecemos recordando lo básico: qué fue la Revolución Rusa. En 1917 el desarrollo de las luchas obreras contra la guerra da pie a un proceso de organización masivo de clase de los trabajadores paralelo a una revolución campesina en las zonas rurales. En marzo de 1917, febrero según el calendario ruso de la época, el aparato de estado zarista se desmorona. Se proclama una república burguesa.

Sin embargo, la situación de facto es la de un doble poder: por un lado un gobierno provisional que representa los intereses de las clases propietarias comenzando por la continuación de la guerra. Por otro, los soviets de obreros y campesinos. La insurrección obrera de noviembre (el Octubre Rojo) derrocará al gobierno provisional y entregará el poder al Congreso Panruso de los Soviets, es decir, al órgano que representaba la alianza y las contradicciones entre el proletariado y el campesinado… la fuerza masiva de la pequeña burguesía rusa.

Los campesinos representaban la gran mayoría de la población rusa del momento. Aunque existía una pequeña capa de jornaleros y braceros, alineados en general con las posiciones del proletariado en las ciudades, en su mayoría se trataba de pequeños propietarios producto de la liberación de la servidumbre que seguían en la producción de subsistencia y no explotaban fuerza de trabajo. Tenían hambre de tierras y su revolución no era otra cosa que la exigencia de una reforma agraria que les permitiera alcanzar una escala suficiente para salir de la miseria… escala que bajo el capitalismo no significaba otra cosa que dar el salto para explotar trabajadores.

El campesinado incluía también a los llamados campesinos medios y a los grandes propietarios, los kulaks, que representaban los intereses del capitalismo agrario y que eran además la conexión entre la aristocracia latifundista y la burguesía de las ciudades.

El movimiento revolucionario de los trabajadores, con los bolcheviques a la cabeza entendía que la solución a la cuestión agraria no pasaba por repartir tierras, pues solo podría acabar en concentración de la propiedad y en el desarrollo del poder de los kulaks. Sin embargo, en Octubre renuncian a su programa agrario y entregan el diseño de la política agraria a los eseritas de izquierda, el partido de la revolución campesina. Es la alianza obrero-campesina que se simbolizaría en la hoz (campesina) y el martillo (proletario).

A partir de ahí, la relación entre campesinado y proletariado solo podía ser contradictoria. El proletariado ruso espera de la extensión de la Revolución Mundial un cambio en la correlación de fuerzas global entre clases dentro de la propia Rusia… y de la experiencia inevitable de la concentración de tierras que, al menos una parte del campesinado pobre se coloque bajo el impulso político de la Revolución representado en el campo por los jornaleros. La espada de Damocles de una insurrección campesina contra los soviets penderá durante todo el periodo revolucionario.

Los bosques y la lucha de clases

La lucha contra el fuego en el bosque. Cartel de 1918
La lucha contra el fuego en el bosque. Cartel de 1918

La nueva propiedad agraria que el campesinado estaba tomando carecía de capitalización previa. De forma espontánea en todo el país, pero especialmente en la Rusia europea, los campesinos iniciaron talas masivas para expandir sus nuevas propiedades y vender madera y recursos con los que financiar su puesta en explotación.

Pero si la dirección obrera de los soviets estaba, por motivos tácticos, por dar luz verde y legalizar los repartos de tierras que se estaban produciendo, no estaba desde luego por entregar la soberanía y la propiedad del territorio y sus recursos a los soviets campesinos locales. Los bosques se convirtieron así en un motivo de roce permanente entre el programa obrero y el campesino. Y en el mismo decreto sobre la tierra a quién corresponde la administración de los bosques queda en suspenso en espera de un desarrollo posterior.

Este no llegaría hasta mayo de 1918, entre dos momentos clave en la relación entre bolcheviques y eseritas de izquierda, o lo que es lo mismo, entre las expresiones políticas de la revolución obrera y la campesina. En marzo de ese año los eseritas de izquierda, que no aceptan las condiciones impuestas por Alemania en la paz, salen del gobierno. En julio, en vísperas del V Congreso Panruso de los soviets, atentarán contra Mirbach, el embajador alemán como luego harán contra Lenin. El atentado, ordenado por el Comité Central eserita de izquierda llevará a la ilegalización del partido.

En el V Congreso quedaría claro que el motivo de la ruptura iba más allá de las condiciones de la paz. En el centro de la ruptura estaban los Comités de Jornaleros y Campesinos Pobres impulsados por los bolcheviques… y con ellos la Ley de bosques promulgada en mayo. Los eseritas se revolvían en primer lugar contra el intento de los comités de explotar fincas expropiadas mediante cooperativas de trabajo y otras fórmulas de explotación obrera cuando había en las mismas regiones campesinos hambrientos de tierras. Y en segundo lugar contra sus esfuerzos para evitar el saqueo de los bosques con la nueva ley básica soviética en la mano.

La ley básica sobre los bosques

La contradictoria alianza entre obreros y campesinos que fue la clave de Octubre, tuvo en el bosque una zona de conflicto.
La contradictoria alianza entre obreros y campesinos que fue la clave de Octubre, tuvo en el bosque una zona de conflicto.

Los principios de la Ley básica sobre bosques pueden entenderse como el programa forestal del proletariado en la Revolución rusa. La ley se abre declarando los bosques patrimonio común de la república de los soviets y afirma iguales derechos forestales para todos. Es decir, comienza con una afirmación de centralismo frente a la soberanía local y el derecho de la pequeña burguesía agraria para explotarlos sin control.

De hecho, la ley establece dos tipos de bosques: los explotables y los protegidos. Los bosques protegidos se convertían en territorios vedados para el uso productivo. Las razones que se contemplaban para proteger un bosque -y la mayoría de bosques pasarían a estar protegidos- incluían las puramente medioambientales -evitar la erosión o la transformación indeseada de la meteorología- pero también dos categorías nuevas: las estético-culturales y la protección de monumentos naturales.

Respecto a los bosques explotables la aproximación al bosque se hacía desde el punto de vista de las necesidades genéricas del conjunto de la población -es decir, las necesidades de consumo, no las de capitalización de los pequeños propietarios. En la época y en el contexto de la incipiente guerra civil eso significaba fundamentalmente el acceso a la leña.

Estamos en los meses en que Lenin llamaba al proletariado urbano a organizarse en grandes cooperativas de consumo para autodeterminar sus necesidades básicas bajo el lema el socialismo es una gran cooperativa. La ley encajaba en este propósito ordenando establecer las necesidades globales de consumo de toda la población y creando una administración central que censara recursos y organizara la producción bajo principios científicos que aseguraran su sostenibilidad.

Bosques y parajes como «monumentos naturales»

Zapovednik de Astracán
Zapovednik de Astracán

El énfasis en la introducción de criterios científicos en la producción -que ya vimos en ámbitos como la ropa o la alimentación– se entendía orientado sobre todo hacia lo que hoy se llamaría sostenibilidad. Incluía la constante regeneración del conjunto de especies autóctonas, la prevención y lucha contra incendios y plagas. Y esto a su vez hay que ponerlo en el marco del intento de superar la parcelación de las ciencias. Igual que estaba pasando entre la psicología, la neurología y la pedagogía, la revolución dio paso a los primeros intentos para superar la fragmentación del conocimiento sobre la Naturaleza.

Es este entramado de expectativas y principios en el que entender la función de los Monumentos naturales instituidos por la ley. El modelo organizativo venía dado por la actividad del Comisariado de Instrucción que dirigía Lunacharski en aquella misma época. Natalia Sedova, que estaba a cargo de la protección de los monumentos y tesoros históricos y artísticos, no se había limitado a conservar y clasificar. Había convertido el empeño en la base de los primeros laboratorios históricos y los primeros museos orientados la educación de las grandes masas campesinas y obreras.

Los Monumentos naturales, los zapovédnik creados por la ley básica de bosques se asocian hoy simplemente con áreas protegidas o parques naturales. En la época se les llamaba laboratorios vivientes. Y es muy importante la diferencia, porque a pesar de lo que criticaban en la época los eseritas no se trataba de separar el bosque protegido de las personas y convertirlo en un sagrado intocable y separado de la vida humana, sino de todo lo contrario.

El bosque y las zonas protegidas eran en realidad espacios de investigación -los primeros que cumplieron tal función-, escuelas inmersivas al estilo de los centros de interpretación y lugares para la reflexión estética y artística. Todo al mismo tiempo… y a pesar del marco en el que la guerra estaba sumergiendo al territorio controlado por los soviets.

¿El bosque revolucionario era el bosque obrero?

Cuando contamos estas cosas es habitual que surja un pero. ¿Compartían los trabajadores esta visión marxista o era cosa de los dirigentes?

Una historia ilustrativa es la de la primera zapovednik. Coloquémonos en el Astracán sitiado por el brutal ejército blanco en 1919. El soviet local, obrero, había tomado el poder en 1917 en batalla campal contra los cosacos, dueños de la mayor parte de tierras de la región. En 1918 la ciudad, cercada desde el primer momento de la guerra civil, apenas había conseguido mantener las comunicaciones con el resto de los soviets y el ejército rojo que se organizaba bajo el comisariado de Trotski.

Y sin embargo, pensando en el día después de la guerra, enviaron una delegación a Moscú para solicitar la declaración del delta del Volga como el primer zapovednik bajo una legislación estricta que impidiera la extinción de los esturiones y la destrucción de los bosques ante el insaciable hambre de tierras, agua, madera, leña, caza y capturas de los cosacos. A partir de 1921 una batería de leyes se desarrolla a partir de la experiencia de Astracán y los Monumentos de la Naturaleza, creando la primera red masiva de espacios protegidos en Europa.

La NEP llega al bosque

Sin duda debemos a los trabajadores de Astracán la supervivencia del delta del Volga, hoy reserva de la biosfera. Pero no corrieron la misma suerte buena parte de los bosques de la Rusia europea.

Al final de la guerra civil, el país había quedado asolado y el hambre campaba. El mayor miedo de los soviets y el partido comunista era una insurrección campesina que reavivara. Y los bosques seguían siendo motivo de conflicto permanente. Había que ceder terreno y calmar aguas. Se pone fin a las requisas y arranca la Nueva Política Económica (NEP) definida por Lenin como un capitalismo de estado bajo condiciones de dictadura del proletariado. Y bajo sus directrices -apaciguar al campesinado y los kulaks- se elabora un nuevo código forestal en 1923.

En el nuevo marco legal se distingue entre los bosques de importancia local -que se entregan a los soviets campesinos- y los de importancia estatal, cuyo control sigue en manos del estado y dentro de los cuales se incorporan los Monumentos naturales. Pero cuando se hace un censo de los bosques se descubre que el 75% de los bosques que se pensaban transferir a los campesinos habían sido ya destruidos por estos y convertidos en arbustos y pantanos.

Los bosques reflejaban así la victoria pírrica en la guerra civil. Se habían salvado las zapovedniks y buena parte de los bosques de las zonas de menor densidad de población, pero los bosques europeos estaban seriamente dañados, muchos serían ya irrecuperables.

El campesinado aspiraba ahora a hacerse con un pedazo mayor y sobre-explotarlo con libertad exportando directamente maderas nobles a los países europeos. Se cederá sin remedio en la primera parte. Pero Lenin se cerrará en banda a dar oportunidad a la pequeña burguesía agraria para establecer relaciones directas con la burguesía europea. Para hacerlo tendrá que enfrentarse y conseguir la destitución de un Stalin que ocupaba por primera vez el puesto de secretario del Consejo de Comisarios del Pueblo. La contrarrevolución empezaba a mostrar una cara muy diferente a la del ejército blanco… pero eso es otra historia.