El Plan de Recuperación y Resiliencia amenaza un hachazo a las coberturas sociales

12 de abril, 2021

sanchez plan de recuperacion y resiliencia
Sánchez anunciando hoy el Plan de Recuperación y Resiliencia en un foro económico.

La noticia del día en la prensa española es el anuncio de que el Consejo de Ministros estudiará mañana el Plan de Recuperación y Resiliencia. Según el presidente Sánchez 212 medidas -110 inversiones y 102 reformas– que vendrán acompañadas de 70.000 millones de euros provenientes de fondos europeos entre 2021 y 2023 que les sirven para prometar 800.000 puestos de trabajo. Pero aparece ya una nota disonante en el mismo momento del anuncio, la aprobación se retrasa una semana después de lo que Sánchez ha descrito como meses de mucho trabajo interno y de un diálogo intenso con los agentes sociales e interlocutores económicos. ¿Por qué?

En este artículo

La caída de las previsiones pone en jaque el Plan de Recuperación y Resiliencia

La revisión de las previsiones económicas deja de hecho el Plan de Recuperación y Resiliencia fuera de lo presupuestado.
La revisión de las previsiones económicas deja de hecho el Plan de Recuperación y Resiliencia fuera de lo presupuestado.

En realidad, el Plan de Recuperación y Resiliencia comenzó a hacer aguas a finales de 2020. La campaña de Navidad y Reyes costó miles de vidas a manos del Covid pero, a pesar de las esperanzas del gobierno, el PIB solo repuntó un 0,2% respecto al trimestre anterior y comparado con el fin de año de 2019 cayó un 9%. Tres cuartos de lo mismo ocurrió en Semana Santa.

La relación de intercambio entre crecimiento del capital y muertes por la pandemia que operó en la segunda mitad de 2020… se rompió. Y con ella el famoso e inhumano equilibrio pretendido por los políticos. A pesar de la propaganda machacante y del nivel insuficiente de restricciones, no consiguieron ni más turistas ni más consumo interno. En buena parte porque con 700.000 trabajadores en paro y casi otros tantos en ERTE pocos son los trabajadores que se arriesgan a hacer grandes gastos.

Resultado: la ministra de Economía redujo las previsiones de crecimiento en 33 puntos decimales, del 9,8% al 6,5%. Aunque haya pasado como si nada por los medios, la diferencia es brutal. En la última década el PIB español solo creció más de un 3,3% un año, en 2016 (3,84%).

El problema de los errores en las previsiones económicas

Aunque parezca lo contrario, las cifras de previsiones económicas no son una bandera de los gobiernos o una declaración de objetivos. Son una herramienta que sirve al estado para calcular sus presupuestos, que a su vez son una pieza fundamental en un capitalismo de estado como el español. La corrección significa que se han subestimado partidas como los subsidios de desempleo y sobrestimado la recaudación.

Es decir, ahora las subvenciones a grandes empresas para hacer los proyectos tractores del Plan de Recuperación y Resiliencia compiten contra los gastos sociales básicos.

Una de dos: o el gobierno recorta a hachazos un escudo social que ya era de cartón, o retrasa los 70.000 millones que prometió adelantar a las grandes empresas beneficiarias de los grandes proyectos del Pacto Verde y la digitalización y que han servido a estas para mantener una expectativa de beneficios e inversión -con dinero ajeno- y por tanto su valor bursatil, evitando que el capital español perdiera aun más campeones a base de OPAs de fondos de sus competidores.

Pero ¿por qué no podría el estado endeudarse un poco más y salir del paso salvando al tiempo el Plan de Recuperación y Resiliencia y el gasto social? ¿O las empresas?

¿No puede endeudarse el estado?

La banca, está dopada con dinero no ya gratis sino a tipos negativos. El Banco Central Europeo le paga por recibir crédito. En teoría era para que fuera generosa dando préstamos a las empresas con avales del estado, en tanto el Plan de Recuperación y Resiliencia volvía a poner en marcha el ritmo de la acumulación.

Pero la banca temía una quiebra en masa de PYMEs y los consiguentes impagos… de ahí que apoyara al gobierno en reducir restricciones antipandémicas cayeran cuantos cayeran. Pero no era suficiente, a fin de cuentas estaban en rentabilidad negativa… así que se dedicaron a comprar deuda del estado a tipos cercanos a cero con el dinero que el BCE les prestaba a tipos negativos. Poco margen pero en grandes volúmenes y con la garantía del estado: buen negocio.

El problema es que esa garantía ahora se convierte en un cepo… que se cierne sobre los trabajadores. Banca, gobierno y FMI temen que si aumenta el endeudamiento del estado los fondos especulativos se muevan para apostar contra la deuda española… desvalorizando la deuda atesorada por los bancos y poniéndolos de nuevo al borde de la crisis financiera.

Es decir: no hay tercera salida. El gobierno no va a emitir más deuda para afrontar el gasto social derivado automáticamente de un paro mayor del esperado. Tiene que elegir: atacar a los trabajadores o retrasar las subvenciones del Plan de Recuperación y Resiliencia que las grandes empresas esperan como agua de mayo.

¿No pueden endeudarse las grandes empresas y cubrir así el retraso en las subvenciones de los planes europeos?

Los fondos europeos que adelanta el Plan de Recuperación y Resiliencia están paralizados por el Tribunal Constitucional alemán.
Los fondos europeos que adelanta el Plan de Recuperación y Resiliencia están paralizados por el Tribunal Constitucional alemán.

El gobierno podría sacar ya a licitación los grandes proyectos del Plan de Recuperación y Resiliencia comprometiéndose a hacer efectivos los pagos en un cierto tiempo. Probablemente es lo que apruebe la semana que viene. La pelota seguiría moviéndose y las expectativas de las grandes empresas se mantendrían, impidiendo una nueva desvalorización en las bolsas… hasta que llegara el momento de hacerlos efectivos.

Pero… llegados al momento de poner en marcha todos esos mastodónticos proyectos del Plan de Recuperación y Resiliencia, ligados en su mayoría al Pacto Verde… ¿Las empresas no podrían pedir un crédito a cuenta del reconocimiento de deuda del estado para cubrir el tiempo hasta que los fondos europeos se materialicen en las cuentas del estado?

Pero seamos serios: ni las empresas han sido nunca muy amigas de endeudarse por el estado ni realmente se sabe cuándo puede llegar el dinero a las arcas estatales. Y sin plazo no van a obtener financiación.

Los fondos de recuperación europeos tienen que ser aprobados por todos y cada uno de los países. Y ese proceso está paralizado por Alemania, cuyo Tribunal Constitucional tiene suspendido el proceso político hasta que de su visto bueno. Es una batalla del mismo corazón del estado alemán marcando lindes al aparato político e intentando afirmar, como ya hizo contra el BCE, su supremacía sobre los pactos europeos. Y no tiene fecha.

La perspectiva de un hachazo a las coberturas sociales

Así las cosas, a falta de nuevas medidas de excepción en la UE o un conejo en el sombrero, el gobierno tiene que elegir entre pegar un hachazo a los subsidios de desempleo, pagos de ERTE, etc. retrasando pagos aun más e incluso modificando la legislación… o retrasar sin fecha el Plan de Recuperación y Resiliencia y dejar a las mismas empresas que diseñan la política industrial del capital español a tiro de OPA, como ya está Naturgy y muchos predicen que estará Repsol en breve.

¿Alguien conserva la más mínima esperanza sobre cómo obrará el autodenominado gobierno más progresista de la historia?