Nuevo gobierno Sánchez

10 de julio, 2021

Sánchez presenta nuevo gobierno en una declaración sin preguntas.
Sánchez presenta nuevo gobierno en una declaración sin preguntas.

Sánchez presenta «el Gobierno de la recuperación para superar definitivamente la peor calamidad vivida en décadas» y «consolidar la recuperación económica». Pero ni las cifras de la pandemia permiten darla por cerrada ni los datos y perspectivas económicas ponen por delante otra cosa que una «mini-burbuja» a cuenta de los fondos europeos. El nuevo gobierno Sánchez tiene, como mucho, oxígeno para año y medio. Y eso es lo que cuentan en primer lugar las nuevas incorporaciones y las bajas del Consejo de Ministros: el nuevo gobierno es la personalización de una estrategia para ir a elecciones antes del 27 de noviembre de 2022 reforzando unos apoyos y prescindiendo de otros.

Tabla de contenidos

Las claves bajo los nombres en el nuevo gobierno

Tabla de cambios en el nuevo gobierno
Tabla de cambios en el nuevo gobierno

Con Sánchez en modo supervivencia, la orientación del día a día del nuevo gobierno pasa de la batalla táctica y las maniobras de diversión mediáticas al refuerzo del aparato del PSOE -grupo parlamentario incluido- con vistas a la movilización electoral en el territorio. Eso es lo que significa el cambio de su jefe de gabinete de Iván Redondo a Oscar López y el de Presidencia de Carmen Calvo a Félix Bolaños. Como coda de esta intención, tres alcaldesas de ciudades pequeñas (Gavá, Puertollano y Gandía) pasan a dirigir ministerios.

En la dimensión geográfica partidaria los aragoneses reciben una advertencia -la nueva ministra de Educación era el contrapeso del presidente regional socialista- y lo mismo cabría decir de Castilla la Mancha. Extremadura y otras baronías llamadas críticas quedan directamente excluidas del nuevo gobierno.

Pero lo principal es que el PSOE andaluz es el que más peso pierde en el nuevo gobierno sanchista. El mensaje es claro: las elecciones generales no serán posteriores a las andaluzas. Dicho de otra forma, todo apunta a que convocará elecciones como muy tarde el 27 de noviembre de 2022.

Pero si el aparato es el gran protagonista del nuevo gobierno, también lo son las dos principales debilidades -entendidas como posibles fuentes de inestabilidad- percibidas por Moncloa: el fracaso permanente de los afanes imperialistas del capital español en Marruecos, Sudamérica e incluso Europa... y la crisis catalana, punta del iceberg de una temida vuelta a las andadas de la pequeña burguesía española.

Con ese ánimo de contener sin consolidar equilibrios minimamente duraderos -no hay tiempo-, Iceta pasa de Administración territorial a Cultura, Transportes -que con Ábalos se centró ya en Cataluña y la Comunidad Valenciana- pasa a la alcaldesa de Gavá (PSC) y Administración Territorial a la alcaldesa de Puerto Llano -rebajando el nivel del ministerio. Se trata de reforzar las inversiones públicas en Cataluña, rebajar tensiones personales y hacer lo que sea para calmar aguas con el independentismo que gobierna en Sant Jaume sin comprometerse a nada.

Exteriores por otro lado, pasa de una miope González Laya que levantó las furias de Rabat y abandonó las políticas activas en Sudamérica a José Manuel Albares, sherpa (preparador de cumbres) de Sánchez en su primer gobierno (gira americana, cumbres migratorias, etc.) y luego Embajador en París. Y es que la agenda francesa va a ser cada vez más importante en el nuevo gobierno para mantener en sordina la guerra fría con Marruecos, y evitar ser de nuevo excluida de las decisiones estratégicas en la UE.

Finalmente, el propio presidente ha sido explícito sobre los ejes ideológicos de la campaña que viene y su relación con la composición de Gobierno: social, digital, verde y más feminista. Y así la nueva ministra de Justicia fue delegada del gobierno para violencia de género, Nadia Calviño -Economía y Digitalización- pasa de segunda a primera vicepresidenta y se ve reforzada como segunda figura del gobierno, la ministra de Transición Ecológica, Ribera, pasa de la cuarta a la tercera vicepresidencia y Sánchez se congratula del avance en paridad que supone pasar de tener igual número de ministras que de ministros a tener una mayoría femenina en su Consejo.

El nuevo gobierno y los trabajadores

Sánchez vende los fondos europeos como si se trataran de la salida de la crisis... pero las «reformas» que incluye apuntan lo contrario.
Sánchez vende los fondos europeos como si se trataran de la salida de la crisis... pero las «reformas» que incluye apuntan lo contrario. El nuevo gobierno intentará aprovechar la miniburbuja que crearán y retrasar lo justo las reformas para tomar fuerza en unas nuevas elecciones.

Sánchez formó su gobierno en enero de 2020 avalado por una serie de éxitos reconocidos por la burguesía española:

El gobierno era prometedor para los objetivos de la burguesía española en aquel momento y pronto apareció un consenso empresarial entorno al presidente.

El Covid y la gestión de la pandemia pusieron en parte las cartas encima de la mesa... pero en España, las huelgas del Covid que se multiplicaron por todo el mundo desde abril a diciembre de 2020, prácticamente no se desarrollaron. La pax social orquestada por el gobierno y los sindicatos consiguió inhibir una respuesta de clase en mitad de la mayor oleada de despidos -la mayoría enmascarados bajo ERTEs- desde hacía un siglo. Y a pesar de sus efectos, la nueva factura de la luz o la situación de la vivienda tampoco han desencadenado una movilización de clase relevante.

Pero el gobierno es cauto. Sabe que está en el límite y juega a presentar solo la primera parte de la reforma de pensiones... aunque la segunda tenga la cuenta atrás en marcha, el propio ministro apunte ya a bajadas de cuantía y aumento cuasiobligatorio de años de cotización y la mochila austriaca vuelva a aparecer en los papeles que se envían a Bruselas.

No puede dilatar mucho, pero juega con la inyección de dinero que para las grandes empresas y sus cadenas de proveedores supondrán los planes de recuperación... de los que espera además una gran masa de contratos de trabajo y una reducción del paro... momentánea, ideal para convocar elecciones.

Un ejemplo de los proyectos que vienen es el mayor parque fotovoltaico de Europa: 626 MW de generación y 220 millones de euros de inversión. Su promotor, Solaria, ha planificado crear 4.000 puestos de trabajo… durante la construcción. Porque en cuanto esta acabe… solo quedarán 50 trabajadores a cargo de las operaciones y mantenimiento.

Fin de ciclo del sanchismo, 10/5/2021

Sánchez no sería Sánchez si no viera e intentara aprovechar la ventana abierta que le supone la mini-burbuja de los fondos de recuperación, si no la aprovechara para reforzar su posición e intentar una mayoría en las elecciones que convocaría en octubre o noviembre de 2022.

Si esos son sus cálculos, y todo en la configuración del nuevo gobierno apunta a ello, el nuevo gobierno no tendría intención de emprender ataques directos e inmediatos de gran calado a las condiciones de vida y de trabajo durante los próximos 17 o 18 meses. Lo que no es lo mismo que decir que no los cimente y prepare desde todos los ángulos posibles.

De hecho ese parece ser el signo de este nuevo gobierno: contener lo que reste electoralmente a Sánchez y cabalgar la miniburbuja de los planes de recuperación mientras sientan las bases de ataques a las condiciones de vida y trabajo que dejarán la nueva factura de la luz, los planes para multiplicar el precio de la carne y el paso a la nueva movilidad como meros y pequeños adelantos.