Nuevas fracturas en la UE

19 de noviembre, 2020 · Actualidad> Europa> Unión Europea

Víctor Orban.

En Alemania la recesión muerde. El PIB se estancará o incluso se reducirá en el último trimestre y el gobierno, cada vez más temeroso de las perspectivas a medio plazo para la gran industria, se ha embarcado en un paquete de ayudas milmillonarias a la automoción para pasar cuanto antes al coche eléctrico.

Un nuevo divorcio franco-alemán

Pero lo que ocupa las columnas de opinión y las editoriales, los debates entre partidos e incluso dentro del gobierno, es la orientación estratégico-militar del país y de la UE.

Las ilusiones de autonomía estratégica europea deben llegar a su fin: Los europeos no podrán sustituir el papel crucial de EEUU como proveedor de seguridad.

Annegret Kramp-Karrenbauer, Ministra de Defensa de Alemania, 2/11/2020

Ayer la ministra de defensa y ex-delfín de Merkel, AKK, presentó las prioridades alemanas. En cuanto los resultados electorales de EEUU empezaron a decantarse hacia Biden había publicado un artículo en Politico con el nada sutil título de Europa todavía necesita a América. El artículo contradecía directamente al Ministro de Exteriores de su gobierno, el socialdemócrata Heiko Maas.

Pero sobre todo daba una respuesta tan tardía como tajante a la propuesta francesa de construir un ejército europeo, ofreciendo acceso a su arsenal nuclear. Las posiciones de AKK eran inmediatamente remachadas por Merkel que anunciaba la disposición alemana a invertir en la relación con EEUU. En el Quai d’Orsay y el Eliseo ya estaban advertidos. En un intento desesperado por moderar la posición alemana, Macron había publicado una entrevista en vísperas de la presentación oficial de la estrategia alemana respondiendo con dureza al artículo de AKK e invitando a Merkel a corregir.

La pregunta, si somos claros, es la siguiente: ¿el cambio de gobierno estadounidense hará bajar la guardia de los europeos? Estoy totalmente en desacuerdo, por ejemplo, con el artículo publicado en Politico firmado por la ministra de Defensa alemana. Creo que muestra una comprensión inapropiada de la historia. Afortunadamente, la Canciller no está en esta línea si le he entendido correctamente. Pero Estados Unidos solo nos respetará como aliados si somos serios con nosotros mismos y si somos soberanos en nuestra propia defensa. Por el contrario, el cambio de administración estadounidense es una oportunidad para continuar de una manera totalmente pacífica, tranquila, lo que los aliados deben entender unos de otros: necesitamos seguir construyendo nuestra autonomía por nosotros mismos, del mismo modo que Estados Unidos y China.

Emmanuel Macron, 16/11/2020

Un hecho destacable: por primera vez, se prodigan los artículos de opinión en la prensa conservadora alemana a favor de las propuestas de Macron. La posición de AKK y Merkel está lejos de resultar consensual. La impresión inevitable es que en Alemania una parte de la burguesía, especialmente la articulada por CDU y FDP ha seguido donde estaban todas las clases dirigentes europeas en 2018: esperar a la caída de Trump para volver al redil. Otra, básicamente alrededor de los ministros del SPD (Economía, Exteriores) y de la dirección de los Verdes, pero nutrida también por capitales industriales, quiere tomar la senda propuesta por Macron.

El divorcio dentro del gobierno alemán, que lleva todas las de convertirse en divorcio estratégico franco-alemán no conmueve sin embargo en Pekín, donde tienen claro que ambas posiciones -que no les han pasado desapercibidas en absoluto- al final giran sobre dos estrategias para enfrentar a China. Es una obviedad: China es vista en Berlín como un desafío sistémico tanto como en París. Pero pierde un elemento importante que seguramente ha sido decisivo para el precipitado pro-bidenismo de la CDU: la firma del Tratado de Libre Comercio del Pacífico ha sido vista desde Alemania no solo como un triunfo chino sino como una amenaza al poder de la UE en el mercado global.

El aumento de compras de nuevas tecnologías militares e incluso los planes de hacer presente a la armada alemana en Asia eran interpretados generalmente hasta ahora como parte del esfuerzo alemán por acercarse a Francia en términos militares. Equilibrar fuerzas bélicas significaba equilibrar peso también de un futuro ejército europeo. Vista la posición alemana hacia EEUU, lo más probable es que veamos a Alemania intentando jugar por su cuenta un papel similar al que Italia o España jugaron en las grandes alianzas que EEUU articuló a través de la OTAN para invadir Afganistán y por su cuenta para invadir Irak: convertirse en país mercenario en las aventuras imperialistas ajenas a cambio de magnanimidad comercial que favorezca los intereses imperialistas propios.

El veto de Polonia y Hungría a los fondos de recuperación

Pero no son solo la diferencias sobre la orientación imperialista de los dos principales estados europeos lo que divide a las burguesías del continente. A día de hoy los fondos de recuperación europeos están paralizados por el veto de Polonia y Hungría. ¿La razón? La batalla por el estado de Derecho que es al mismo tiempo síntoma de la descomposición de la UE y de sus estados miembros internamente.

Polonia y Hungría toman de rehenes a los otros 25 socios de la UE porque a todas luces tienen la intención de pisotear la democracia. Este es un hecho escandaloso sin precedentes y demuestra cómo se han alejado a Kaczynski y Orbán de la asociación política de Europa. A lo sumo cabría esperar semejante comportamiento de los peores enemigos.

Barbara WeseL, corresponsal de la TV pública alemana en Bruselas.

Aunque pueda parchearse con créditos, es toda una demostración de poder poner en jaque el presupuesto mismo de la UE y forzar un retraso en la entrega de los fondos. La opinión expresada en los medios alemanes ha sido mucho más violenta que en Italia o España. Es significativo. La televisión pública alemana llegaba a calificar de enemigos a los dirigentes de ambos estados y a señalar la culpa de la propia UE -en realidad de Alemania- en la deriva autoritaria de sus socios del Este.

Heiko Maas, el ministro de exteriores alemán, ha mostrado un optimismo forzado al anunciar una ronda de encuentros con las partes para buscar una conciliación casi imposible. En realidad, la tensa sonrisa diplomática es una muestra más del daño sufrido por Berlín… y de su impotencia ante la revuelta de dos de los países más dependientes del capital alemán de toda Europa.

Resumiendo: Las famosas locomotoras de la UE, Francia y Alemania, se ven cada vez más divididas entre sí y enfrentadas al resto. Sus intentos por dar impulso acaban siendo contraproducentes, separando unas veces al Este, otras al Sur, pero nunca generando consensos como los de antes. Incluso la obediente España se separa de la política migratoria común en represalia por ser excluida de la minicumbre sobre seguridad.

A estas alturas es innegable que la pandemia y la recesión han acelerado el proceso de implosión de la UE. Y ni da ni va a dar tregua.

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