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Más guerra

14/09/2022 | Ucrania
Más guerra

Escena 1: Estrasburgo

Borrell, jefe de la diplomacia UE, habla en el Pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo. Las webs del gobierno ucraniano se encargan de darle vuelo global al mensaje.

Cuando Ucrania lanzó una contraofensiva, logró un éxito mucho mayor de lo que esperábamos. La estrategia que elegimos desde el principio es correcta y debemos seguirla. Ahora no es el momento para relajarse. Tenemos que dominar de ahora en adelante.

Escena 2: Rusia

Zyuganov

Zyuganov. Los restos de la pequeña burocracia stalinista quieren una guerra total.

La prensa estadounidense y europea mientras tanto celebraban que la retirada del ejército ruso de la región de Jarkov (unos 3.000Km²) estaba generando la primera contestación seria en el seno de la clase dirigente rusa en años. El problema, que se dejaba para el cuerpo del texto, es que los que levantaban la cabeza más allá de Telegram eran los más belicistas, para los que la movilización bélica del gobierno es insuficiente.

Zyuganov, el viejo líder del llamado Partido Comunista de la Federación Rusa, un partido putinista ultranacionalista que recauda el voto de la pequeña burguesía y los jubilados de las capitales menores de provincia, articulaba el mensaje dentro del aparato político del régimen.

¿En qué se diferencia una operación militar especial de una guerra? Puedes detener una operación militar en cualquier momento. No puedes detener una guerra, termina en victoria o derrota. No tenemos derecho a hacerlo. Ahora no entren en pánico. Necesitamos una movilización completa del país, necesitamos leyes completamente diferentes.

Traducción: ley marcial, reclutamiento forzoso y movilización total de la sociedad para la guerra.

Escena 3: La «mano invisible» en el Cáucaso y Asia Central

Frontera entre Tayikistán y Kirguistán

Frontera entre Tayikistán y Kirguistán esta mañana

Vuelven los combates en la frontera del Nagorno-Karabaj. Rusia corre en socorro de Armenia y pactan medidas conjuntas para «estabilizar la frontera». EEUU mientras pide a Moscú que se involucre. Dicho de otra forma: que envíe más tropas.

La Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva, que como ya vimos en Kazajistán, funciona como una mutual de la represión de los regímenes de la región, acordó enviar tropas para aliviar a Rusia.

Pero como si una mano invisible hubiera planeado explotar hasta el último conflicto fronterizo entre los mismos miembros de la OTSC, esta misma noche empezó el fuego de morteros entre Tayikistán y Kirguistán. Y como en el Nagorno-Karabaj, no parece amainar con el avance de las horas.

Mientras, en Georgia, la presión de la mano invisible sobre el gobierno a través de los partidos de la oposición y los opinadores mediáticos para que abra un nuevo frente de guerra contra Rusia es tal que el partido dirigente ha acabado por proponer sacar a referendum la apertura de hostilidades.

El invierno está llegando

En Alemania las clases dirigentes son cada vez más conscientes de que están perdiendo su lugar en el juego imperialista global. Pero, azuzadas por EEUU y con los Verdes haciendo de palanca en el gobierno para romper las reticencias de Scholz, han abrazado el «más guerra» como un mantra cotidiano.

La movilización total de la industria mediática para la matanza es un hecho. La prensa alemana pondera las virtudes de la contraofensiva ucraniana mientras reduce y asocia a nazis, antisociales y bichos raros el miedo a los efectos de la crisis energética y el rechazo de la guerra.

No es diferente en prácticamente ningún lugar en la UE. Las burguesías europeas están comprometidas con la guerra. Cuando Ucrania retrocedía, nos decían que era demasiado pronto para negociar nada. Cuando Ucrania avanza, nos dicen que la única paz posible vendrá de un triunfo total sobre Rusia y que hay que perseverar.

Mientras tanto, la mano invisible de la diplomacia y los servicios de inteligencia siembra nuevos focos de conflicto desde los confines de Asia Central al Cáucaso. Y la matanza se multiplica.

No podemos esperar otra cosa. Ni los desastres de la economía de guerra ni la barbarie en forma de cadáveres apilados van a conmover los intereses imperialistas en juego. Ni en Moscú, ni en Washington, ni en las capitales europeas. Esto es todo lo que el capitalismo tiene para ofrecernos.

En la UE, en EEUU y en Rusia, las clases dirigentes quieren más guerra, más barbarie, más matanza. Es su forma de asegurar el negocio para el futuro. En su gran juego, la guerra no para en Ucrania, ni siquiera en Rusia. En el horizonte está poner cerco, o fin, a la competencia china. Y para eso insinúan ya un rosario de ucranias.

No les importa que las consecuencias de la guerra incluyan más crisis en su retaguardia... mientras no encuentren contestación en el paso hacia una economía de guerra que succione las rentas de los trabajadores para reanimar al capital y alimentar el militarismo. Mantienen y mantendrán la apuesta mientras eso no signifique tener que enfrentarse a los trabajadores.

Por eso la guerra puede pararse. Al final, la capacidad del capital para mantener y aumentar su apuesta por el enfrentamiento imperialista, apuesta en la que están todos, depende de su capacidad para sostener el esfuerzo de guerra sin contestación por parte de la clase social que sostiene la producción. Por eso se puede poner fin a las matanzas. Podemos nosotros, los trabajadores.

Las opciones de una paz gestada en las cancillerías o los campos de batalla están cerradas. En cambio, el camino hacia una paz impuesta por una respuesta al empobrecimiento que nos están imponiendo para llevar la guerra más lejos está ya abierto. Hay que recorrerlo.