Mar de Hoces: aumenta la tensión entre Argentina, Gran Bretaña y Chile

10 de septiembre, 2021

El «ARA Islas Malvinas» cruza el mar de Hoces.
El «ARA Islas Malvinas» cruza el mar de Hoces.

Gran Bretaña militariza Malvinas a toda velocidad. Argentina construye su mayor base militar en Ushuaia y su senado se apresta a crear un nuevo delito de opinión: dudar o menospreciar las pretensiones argentinas de soberanía sobre las islas. Y si el incremento de tensión fuera poco, Chile amplía unilateralmente sus fronteras meridionales poniendo en cuestión los ya tensos equilibrios en el control del Mar de Hoces que separa América de Sur de la Antártida. ¿A cuento de qué este baile de posiciones y este incremento aparentemente gratuito de la tensión y el nacionalismo más ramplón?

Tabla de contenidos

Contexto: Los arrastreros ponen en valor el Mar de Hoces advirtiendo de las ambiciones chinas y EEUU y Gran Bretaña responden militarizando Malvinas y presionando de forma inusitada al gobierno argentino

Buques de la flota arrastrera china en las proximidades del Mar de Hoces
Buques de la flota arrastrera china en las proximidades del Mar de Hoces

En agosto de 2020 una flota pesquera china de 340 embarcaciones apareció ante las Galápagos poniendo en alerta a la armada ecuatoriana, la colombiana y en pocos días a la peruana... y la estadounidense. Los arrastreros chinos son famosos por destruir sin reparos zonas enteras de cría y arrasar fondos marinos donde recalan.

Pero aunque se mantuvieron bordeando el exterior de las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de los países sudamericanos de la cuenca del Pacífico hasta noviembre, en diciembre una parte de la flota entró en aguas de la ZEE argentina y se dispuso a entrar en el Atlántico, haciendo que saltaran las alarmas en Buenos Aires. La prensa más conservadora, animada por EEUU, calificó entonces de «milicia naval» a la flota arrastrera empujando hacia una lectura belicista de su llegada y clamando por un refuerzo de los controles y defensas de la ZEE argentina.

Los ecos de la campaña llegaron hasta Europa, donde la prensa relató la llegada de la flota arrastrera como la de una plaga olvidando que su efecto medioambiental destructor es el mismo que produce la flota arrastrera europea en Africa y el Atlántico Sur.

De fondo: el miedo a que los arrastreros chinos incorporaran en su ruta anual cruzar el mar de Hoces. La idea de que China disputara sistemáticamente los caladeros del Atlántico Sur a las flotas de altura europea se consideró inmediatamente un peligro estratégico en Bruselas. El Mar de Hoces volvió a la actualidad.

Pero si Bruselas reaccionó añadiendo un agravio más en su permanente toma y daca con Pekín, EEUU y Gran Bretaña reaccionaron presionando a Argentina de forma inusitada y redoblando la presencia militar en Malvinas.

Lee también: Malvinas vuelve al centro del conflicto imperialista global, 14/4/2021

El peronismo vuelve al peor de los jingoismos y convierte en delito de opinión dudar o menospreciar la reivindicación de Malvinas

Patricia Bullrich con ropajes paramilitares rodeada de cuadros de la PFA durante su ministerio.
Patricia Bulrich con ropajes paramilitares rodeada de cuadros de la PFA durante su ministerio.

Como advertíamos en abril:

La situación es volátil y todo parece indicar que si EEUU y Gran Bretaña siguen aumentando la presión contra China en aguas que Argentina considera de su soberanía sin contar con la Casa Rosada, el asunto puede desestabilizar en la interna del poder argentino a Fernández… abriendo el paso a las posiciones, mucho más beligerantes, del ala kirchnerista del gobierno.

Malvinas vuelve al centro del conflicto imperialista global, 14/4/2021

De hecho, solo unos días después el rifirafe permanente de la política interna argentina se encargó de reanimar el clima jingoista al que el peronismo K es tan afecto. La paradoja es que la excusa la dio la jefa del PRO, el partido de Macri ahora en la oposición. A Patricia Bullrich el militarismo le viene desde su juventud en los arrabales guerrilleristas del peronismo. Como ministra de seguridad de Macri derrochó declaraciones a favor de la «mano dura» mientras militarizaba la Policía Federal y recibía acusaciones de encubrimiento de violaciones de derechos humanos básicos en la represión de distintos movimientos de protesta.

Este abril, ya como líder opositora y discutiendo el fracaso del gobierno en la negociación con Pfizer para la compra de vacunas, deslizó una ironía que reabrió la espita jingoista peronista:

Pfizer no pidió ni cambio de la ley, lo único que pidió fue un seguro de caución como se lo pidió a todos los países del mundo. Es algo razonable, no pidió ni los hielos continentales, bueno no sé, las islas Malvinas se las podríamos haber dado.

Inmediatamente, viendo su oportunidad para arrinconar al presidente Fernández dentro del gobierno, presentar a la oposición como «traidora a la nación» y levantar la histeria nacionalista, el peronismo K se lanzó a una campaña para ilegalizar el disenso sobre las islas y convertirlo en delito incluso .

El proyecto establece que serán sancionados con multa las autoridades de los partidos políticos y funcionarios que desempeñen tareas en la administración pública nacional, organismos descentralizados entes autárquicos, personal superior de las fuerzas armadas y de seguridad, que omitan publicar o difundan través de medios información incorrecta sobre las Islas Malvinas o nieguen la soberanía argentina sobre el archipiélago. La iniciativa prevé penas para los omitan publicar o difundan través de medios información incorrecta sobre las Islas Malvinas o nieguen la soberanía argentina sobre el archipiélago.

El Frente de Todos presentó ley para sancionar a los que nieguen la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas. Ambito

El proyecto que el gobierno ha presentado finalmente en agosto al Senado llega aun más lejos. Y entre otras cosas prohíbe la precandidatura a cargos públicos de aquellos que no defiendan la soberanía del estado argentino sobre Malvinas

La militarización de Malvinas, Tierra del Fuego y el Mar de Hoces

Ejercicios militares británicos en Malvinas
Ejercicios militares británicos en Malvinas

Pero mientras Argentina avanzaba hacia la obligatoriedad del posicionamiento oficial sobre Malvinas entre sus cargos públicos, Gran Bretaña seguía aumentando la presión. Ya a finales de abril unos nuevos ejercicios militares con misiles levantaron las alarmas en Buenos Aires.

En junio, el Ministro de defensa argentino declaraba sin ambages el peligroso juego que se está formando en el Sur.

Nos permitimos analizar la importancia estratégica y geopolítica que las Islas Malvinas tienen para Gran Bretaña. No están allí para hacer cumplir los deseos o la autodeterminación de los isleños. No están por la explotación de la pesca que permite a los malvinenses tener un status de vida superior. No están por la potencialidad de los recursos petroleros. Todos sabemos que el verdadero interés radica en la importancia militar que para el Reino Unido tiene ese enclave militar en el Atlántico Sur, su proyección a la Antártida y al Estrecho de Magallanes

Declaraciones de Agustín Rossi recogidas en Infobae

En julio, para añadir leña al fuego, la UE, que mantiene su propio poker comercial y fronterizo con los británicos, otorgó excepciones arancelarias a la pesca británica en Malvinas, aumentando la inseguridad argentina y alimentando aun más el clima cada vez más histérico y victimista alentado desde el peronismo.

Pero la verdadera bomba estaba todavía por estallar. En agosto, el Gobierno británico obtuvo la calificación crediticia A+ de S&P Global. La calificación le dio acceso a crédito para remodelar su puerto principal en Malvinas y convertirlo en puerto de aguas profundas. Aunque el énfasis se puso oficialmente en el negocio de los cruceros y la posibilidad de atraque de grandes buques-factoría, el propio gobierno británico no ocultó la centralidad militar de la inversión, que convertiría al archipiélago en el guardián de la Antártida y, posiblemente en la mayor base militar del Atlántico Sur.

Mar de Hoces
Mar de Hoces y Malvinas

Las prisas en la adjudicación no eran producto de un arrebato de Johnson. Lo que los británicos pretenden es adelantarse a los proyectos del gobierno argentino, publicados este abril, de instalar en Ushuaia el puerto de referencia para la conexión con la Antártida bajo el mismo modelo de «base integrada» -es decir, militarizada- y administrada por la Armada.

El Poder Ejecutivo ya aprobó la iniciativa de construir una Base Naval Integrada, dependiente de la Armada Argentina, como centro neurálgico para la Antártida y el Atlántico Sur. El proyecto se encuentra en etapa de desarrollo, viendo su primera etapa ya concretada.

El objetivo es contener todas las actividades científicas, académicas, operativas y de logística que requiere la Antártida en un mismo lugar, que además funcionará como centro estratégico de operaciones para buques de gran porte que realicen actividad en el Atlántico Sur. Actualmente, la actividad marítima de buques de gran calado la satisface la base naval que se ubica en Punta Arenas, Chile. La Base Naval Integrada se ubicará en la ciudad de Ushuaia en la provincia de Tierra del Fuego, posicionándola como la base más austral del mundo

Reportaje en la revista «Zona Militar», vinculada al ejército argentino

La referencia a Chile no era casual tampoco. A estas alturas, ya nadie niega que el control del Mar de Hoces es el solo primer objetivo. El botín está en el continente austral. Y los competidores no son solo Gran Bretaña y Argentina.

Chile entra en la carrera estratégica por controlar el Mar de Hoces... creando un nuevo conflicto de delimitación de fronteras marítimas con Argentina

Base O'Higgins de Chile en la Antártida, recientemente empezaron trabajos de mejora, renovación y ampliación
Base O'Higgins de Chile en la Antártida, al otro lado del Mar de Hoces. Recientemente empezaron trabajos de mejora, renovación y ampliación

El baile empezado en 2009 entre Chile y Argentina sobre las fronteras en el extremo sur del continente y por tanto en el control de los accesos a la Antártida, no podía sino acelerarse. En septiembre de 2020 Argentina había publicado ya un nuevo mapa oficial que dejaba a Tierra del Fuego en el centro del país con tal de afirmar su soberanía sobre las aguas antárticas. Inmediatamente el gobierno chileno lo rechazó.

Pero el 23 de agosto fue un paso más allá. El ministerio de Exteriores «actualizó» la carta náutica que delimita las fronteras marítimas del país para incluir 5.302km2 en el Mar de Hoces hasta ahora solo reivindicados por Argentina (desde 2009). Evidentemente la Casa Rosada y la cancillería reaccionaron airadamente e intentaron involucrar -sin éxito- al ParlaSur. Mientras la prensa argentina unos días acusaba a Piñera de abrir un conflicto estéril para ganar puntos en la crisis política chilena y otros veía afrentas donde no las había, el juego de las cancillerías tenía cada vez más profundidad.

El gobierno argentino acusó a Chile de «vocación expansiva» y aseguró que esa medida supone «un avance inusitado» que pretende proyectar la plataforma continental al este del meridiano 67º 16' 0. Pero mientras, el aparato político chileno hacía bloque, mediante declaración formal y con la hija del presidente Allende a la cabeza, en apoyo del gobierno Piñera en esta cuestión.

En realidad, la clase dirigente chilena en bloque está planteando un nuevo juego a Argentina. No pretende elevar la tensión inmediatamente, de ahí los llamamientos a la negociación, el diálogo, etc. Está redefiniendo el tablero... a su favor. Por un lado ha pasado a apoyar contundentemente la reivindicación argentina sobre Malvinas en la ONU, por otro le basta con reabrir el contencioso fronterizo para poder fijar condiciones a Argentina en los tiras y aflojas imperialistas por el Mar de Hoces y la Antártida.

Tal como se está dibujando el mapa de las tensiones imperialistas en el Mar de Hoces y el Atlántico Sur, Gran Bretaña, en su presión contra China, solo puede generar más y más conflictos frente y en Argentina, donde reforzará irremediablemente el jingoismo peronista más belicista y reaccionario. Y mientras las dos potencias atlánticas chocan, Chile condiciona su apoyo a Buenos Aires -es decir, su eventual neutralidad en caso de conflicto armado- al control total de margen Pacífico del Mar de Hoces... y tarde o temprano, de una parte del continente antártico.