Las huelgas de la vuelta a clase

23 de septiembre, 2020

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Padres y profesores de la escuela Marie Curie reclaman la apertura de una nueva clase.

La prensa internacional esconde tras la propaganda de la huelga climática y el esperpento de Extinction Rebellion en Suiza, un movimiento global de luchas en el que los trabajadores de los colegios luchan por reivindicaciones similares por encima de divisiones de categoría y, a menudo y de forma creciente, al margen de los sindicatos.

España

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Bilbao el pasado 15 de septiembre.

La semana pasada tuvimos jornada de huelga sindical en el País Vasco, con escuelas cerradas y buses escolares circulando casi sin alumnos. No se trataba solo de los profesores, también hubo un gran seguimiento entre los trabajadores de los comedores escolares. Hasta en las ikastolas, donde se esperaba que los docentes no hiciesen huelga, hubo un 65% de seguimiento.

Sin embargo, la jornada de huelga sindical en Andalucía fue un desastre. Los sindicatos fueron cada uno por su lado, con escenas ridículas de sindicatos manifestándose por ratios más bajas en las escuelas pero negándose a declarar huelga junto a otros que sí hacían huelga.

Hoy 22 de septiembre estaba convocada la huelga de profesores en la comunidad de Madrid. Le seguirá otra en la comunidad de Murcia. La situación en Madrid es grave, faltan entre 1400 y 1500 docentes y hay demasiados alumnos por aula como para poder asegurar un mínimo de distancia y condiciones de seguridad. Para empeorar las cosas, los servicios mínimos en Madrid son del 100% en primaria y del 90 al 95% en el resto de niveles educativos. Sin embargo, no escasean los intentos de instrumentalizarla por parte de los partidos gobernantes. Al PSOE madrileño le parece extremadamente razonable la huelga de profesores, mientras ocurra en la comunidad de Madrid. Podemos se apunta a apoyar la huelga en Murcia, para atacar a la administración regional. La consejera regional habría quedado invalidada para liderar los retos que la comunidad educativa tiene por delante. Quién diría que Podemos y PSOE conforman el gobierno central español y son los máximos responsables de la vuelta a clase caiga quien caiga.

Entre la discordia sindical y la instrumentalización de los partidos de gobierno, las jornadas de huelga producen resultados como mínimo desiguales, pero no son ni mucho menos las únicas huelgas en marcha estos días. Fuera de las convocatorias sindicales, varias escuelas han hecho huelgas por su cuenta, como los colegios de Agua Dulce y Cuatro Caños en Almería.

Francia, Portugal, EEUU...

Bondy

Bondy

Siguen las huelgas auto-organizadas en institutos y colegios franceses, dentro y fuera de las convocatorias sindicales. En Bretaña, la región de París, el valle del Loira y el Sur entre muchas otras. Ayer mismo hubo una huelga en la ciudad educativa de Bondy, donde se protestaba contra las nuevas medidas del gobierno, especialmente porque el gobierno decidió dejar de poner en cuarentena a los alumnos no infectados de una clase afectada por el covid.

Como anunció el gobierno la semana pasada, las reglas sanitarias se relajarán en los establecimientos educativos a partir del martes 22 de septiembre. A partir de ahora, si un niño da positivo, su clase podrá continuar normalmente los cursos, cuando hasta ahora se clausuraban.

El fenómeno se extiende internacionalmente, desde escuelas en Portugal -donde piden reducción del número de alumnos por clase- hasta EEUU pasando por las guarderías belgas. En todos lados y por encima de todas las fronteras y aparatos sindicales, los profesores, personal de limpieza, restauración y de transporte luchan por las mismas reivindicaciones: Más personal, menos alumnos por clase, mejores medidas de seguridad. Y lo que no es menos importante, los padres y alumnos se unen a ellos en muchos lugares.

Estamos ante un movimiento global que está superando las divisorias de oficio dentro de las escuelas, incorporando a las reivindicaciones a otros trabajadores más allá de cada escuela particular y organizándose al margen de los sindicatos. Todo dentro de un marco global de ascenso de las luchas.

Es decir, tenemos un primer esbozo, unas primeras condiciones de centralización. De momento son colegios aislados, muchos, pero aislados. Buena parte de ellos intentan apoyarse en las convocatorias sindicales para llevar esa centralización más allá y encontrarse con otros. No funciona y no puede funcionar. El papel de los sindicatos no es extender las luchas sino reconducirlas desde el terreno de clase en el que se están dando por sí mismas, al plano estéril de la batallita electoral derecha-izquierda para mantener a todos trabajando más allá de lo mínimamente razonable, como hemos visto en Madrid. Pero queda mucha batalla por delante. Y el camino ya está abierto.