Las fronteras en retroceso del capital español: de Bruselas a Gibraltar y de América al Sáhara pasando por Ceuta

22 de diciembre, 2020

ceuta

1Los intereses españoles en Bruselas están cada vez más puestos en cuestión. Colocar a Josep Borrell como Mr PESC (Comisario de Acción Exterior de la UE), fue vendido en su día como el gran éxito internacional del gobierno Sánchez. Spain is back era la consigna -incongruente hasta en el idioma- que aseguraba que el nombramiento era el primer signo de una mayor influencia de los intereses del capital nacional en Bruselas. Sin embargo, a menos de un año de su comienzo en el cargo, Borrell es el Comisario europeo más cuestionado y con una posición más frágil. En parte se debe a la oposición de intereses imperialistas dentro de los propios socios. Desde la posición sobre Venezuela a la relación con los Balcanes pasando por la guerra en Libia, en la que Italia y Francia arman a bandos opuestos y sobre todo la relación con China y EEUU, obligan al discurso europeo de Borrell a contorsiones y encajes casuísticos cada vez más forzados para mantener las apariencias.

Pero su principal vía de agua apunta directamente a la posición del capital español: Grecia -y tras ella Francia- acusan a España y Borrell en particular, de servir de escudo a Turquía frente a los intentos de Macron por imponer sanciones para frenar la presión turca en el Mediterráneo Oriental y Libia. Las acusaciones se han intensificado al contratar Borrell como asesora -cargo equivalente en la estructura de la Comisión a un Secretario de Estado- a Nathalie Tocci, una directiva de ENEL (empresa eléctrica italiana dueña de Endesa) que representa el enlace entre los intereses petroleros turcos y los italianos… que amenazan directamente a Chipre y Grecia poniendo en cuestión, armada mediante, sus aguas territoriales.

2 Esto ha agravado la diferencia en la actitud de Bruselas durante la negociación del Brexit entre el Ulster y en Gibraltar… que forzó para hacer avanzar minimamente sus posiciones a que el gobierno español reconociera por primera vez de facto a Gibraltar como un estado soberano. Es un retroceso histórico de las aspiraciones del estado que permitió en un primer momento que en el Palacio de Santa Cruz soñaran con una Zona Especial cogestionada y el paso de la base naval británica a un estatuto compartido… pero al final, todo lo que han conseguido es reforzar el estatuto del Campo de Gibraltar como un bantustán: casi 12.000 trabajadores cruzan a diario la frontera para trabajar con derechos sociales reducidos en uno de los mayores centros internacionales del flujo de capitales opacos. Parece que al capital español le basta con participar del negocio sin controlarlo demasiado. El representante de CCOO en el peñón, que como buen sindicalista pone primero los intereses del capital que los de los trabajadores declaraba hoy mismo que lo que más le preocupaba era el cierre de la frontera comercial por la pérdida para las exportaciones españolas. Más que el cierre de la frontera terrestre para los trabajadores y por supuesto más que la nueva cepa del virus.

3 Pero si a alguien no puede engañar el gobierno español sobre su debilidad -y menos cuando se rehacen equilibrios estratégicos en el Estrecho y el mar de Alborán- es al estado marroquí, el viejo y estratégico Majzen. Marruecos ha jugado con su propia crisis para, dando salida a una nueva oleada de migrantes, aliviar la presión que le suponían miles de trabajadores en paro en las maquilas del Sahara, presionar a la UE para obtener más fondos y empujar a España a alinearse con Francia y debilitar las aspiraciones que Argelia, a través del Polisario, mantiene sobre la antigua colonia española de Saguia el Hamra y Río de Oro. El reconocimiento de la soberanía marroquí sobre el Sáhara por EEUU, que como dice la prensa oficial vale su peso en oro, refuerza la posición marroquí no solo en la región y frente a sus rivales inmediatos, sino que le acerca aun más a la alianza entre Emiratos, Israel y Arabia Saudí, de la que espera obtener nuevas inversiones. El único coste para el Majzen ha sido Egipto, hasta la ANP palestina ha dejado correr la nueva relación con Israel. La ganancia no solo viene en reconocimiento e inversiones, fortalece a Marruecos frente a la UE en su conjunto y frente a Francia y España en particular. ¿El empujón final? Lanzar una tibia reivindicación sobre Ceuta y Melilla. A estas alturas, la respuesta nerviosa y robótica de la Ministra de Exteriores tanto como la desproporción histérica del líder de la oposición han confirmado a Rabat la debilidad española y por tanto la oportunidad que tiene de presionar a la burguesía española para que, una vez más, de por perdidos sus intereses en el Sáhara.

4 Al final bajo bailes diplomáticos, discursos políticos y movimientos militares, el imperialismo son intereses materiales que se miden en flujos de mercancías y capitales. Los intereses imperialistas del capital español se han orientado históricamente hacia Iberoamérica por un lado y hacia el Mediterráneo por otro. La misma alternativa desde la unión de los reinos de Aragón y Castilla. A fin de cuentas la burguesía heredó la posición geográfica de las clases que la precedieron en el poder. No deja de tener cierta gracia que los principales representantes de ambas perspectivas hoy sean por un lado, Santander y BBVA, es decir los dos grandes bancos nacidos en los principales puertos de Castilla, y por otro Repsol y Naturgy dos empresas históricamente participadas por el grupo CriteriaCaixa, nacido en Barcelona, principal puerto aragonés.

¿Qué pasa en estos ámbitos? BBVA está en retirada de Iberoamérica. Tras vender fondos, AFPs y bancos en Chile, Paraguay, etc. acaba de vender su última licencia en EEUU, con la que pretende salvar el año dando dividendos a base de descapitalizarse. Repsol, anunció la reducción de exploraciones de 24 a 17 países. Naturgy mantuvo su contrato con Sonatrach (la gasística estatal de Argelia) en el último minuto y gracias a la intervención directa del estado, que movilizó al propio Sánchez hasta Argel. Su posición sin embargo está debilitada también: el gas es crucial para que el capital español pueda jugar en el Pacto verde europeo. Así que ahora las condiciones las pone el capital argelino.

Son solo algunos ejemplos, significativos pero quizás no tan dramáticos como que la balanza comercial española redujera su saldo positivo en un 92,7% en el primer semestre. Las fronteras del capital español se están achicando. Y con ellas, sus fronteras políticas -en las Américas y en Bruselas- e incluso físicas -en Gibraltar y Africa- empiezan a verse en cuestión.

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