Las escuelas de las Internacionales

6 de agosto, 2021

Escuela del SPD en 1906. En pie los profesores, entre ellos Hilferding, Rosa Luxemburgo, Bebel y Mehring.
Escuela del SPD en 1906. En pie los profesores, entre ellos Hilferding, Rosa Luxemburgo, Bebel y Mehring.

Acercarnos a los desarrollos formativos y educativos de los partidos socialdemócratas antes de la Primera Guerra Imperialista Mundial y de los comunistas tras ella, nos ayuda a entender qué fueron realmente las Internacionales y como se organizó el «Proletariado consciente».

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Una historia desdibujada

La mayor parte de la bibliografía disponible hoy sobre las Casas del Pueblo y las escuelas de formación de militantes, como la Reichsparteischule de los socialdemócratas alemanes, ha sido publicada por fundaciones como la Ebert o la Pablo Iglesias dependientes de los grandes partidos de estado que siguen usando el nombre socialista. El elemento común de estos textos es invisibilizar la ruptura que a todos los niveles y en todos los países supuso la guerra y la Revolución mundial.

Por eso presentan una continuidad inexistente entre la orientación original de las instituciones culturales y formativas del tejido de la democracia obrera de la II Internacional y lo que luego siguió bajo el control de unos sindicatos y partidos que con su apoyo a la guerra imperialista habían demostrado estar histórica y políticamente muertos para los trabajadores.

La educación política del aparato organizativo del SPD

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Escuela del SPD en 1906. En el atril Mehring, a su izquierda Rosa Luxemburgo.

En todo movimiento amplio de clase el crecimiento es «orgánico», no responde a una planificación previa ni a una dirección que controla cada detalle ex-ante. Es el resultado de la interacción permanente de las distintas partes del movimiento sobre el fondo común del debate y la elaboración colectiva en el partido. Por esa razón, desde los orígenes de la IIª Internacional aparecen distintas iniciativas para elevar y ampliar la comprensión de ese debate a lo largo de todo el tejido de clase.

En el Congreso del SPD en Gotha en 1876, en el que el partido por fin clarifica su programa después de la fusión con los lassalleanos, ya se había presentado la propuesta de «fundar una universidad socialista». Bebel se opone. No por principio, sino por falta de fondos para darle una estructura suficiente sin poner en peligro la agitación general.

Será el propio Bebel el que impulse la fundación de la escuela del Partido en 1906. Será la reacción del grupo de los fundadores (Liebknecht, Mehring, él mismo) ante el ascenso del ala reformista. La mitad de los profesores serán elegidos entre el ala izquierda, entre ellos Rosa Luxemburgo, que dará su famoso Curso de introducción a la Economía Política, Mehring y Pannekoek, pero incluirá también a Hilferding, entonces cabeza del revisionismo en el partido.

Pero importan las proporciones tanto como el empeño para entender el porqué y el cómo del cambio de posición de Bebel. En 1906 el SPD contaba ya con 384.227 miembros que fueron en aumento hasta el 1.085.805 de 1914, cuando el voto a favor de los créditos de guerra por el grupo parlamentario destruye la Internacional y de paso acaba con la escuela. Y sin embargo, en esos ocho años asistieron tan solo 203 estudiantes.

La cuestión es que el partido pagaba no solo a los profesores, sino los gastos y mantenimiento de los alumnos. De otra manera hubiera sido imposible que participaran militantes de clase, casi en su totalidad obreros y empleados, la mayoría con familias a cargo, en un programa que exigía dedicación completa. Para el partido, pero también para los sindicatos y cooperativas que financiaban los costes, era un esfuerzo considerable.

Por eso no se trataba de que volvieran a sus puestos de trabajo al acabar, sino de que luego trabajaran a tiempo completo en las estructuras del partido, los sindicatos, las cooperativas y las organizaciones culturales obreras.

Así que el plan de estudios incluía una buena cantidad de horas y contenidos de estudios jurídicos y gestión de sindicatos y cooperativas, y no solo la práctica de la crítica marxista, el debate histórico, la expresión oral y la redacción de textos.

Este es el mismo enfoque que tomará luego la IIIª Internacional: la educación política y las escuelas del partido se entenderán como una forma de enfrentar las tendencias reformistas y acomodaticias de los aparatos organizativos de sindicatos, cooperativas y organizaciones sectoriales... al tiempo que se les dota de cuadros formados para la gestión de las tareas cotidianas.

La formación de militantes y la «Difusión cultural» van de la mano

Graduados de las Escuelas Socialistas en la inauguración de la Maison de l'Éducation , Bruselas, 21 de diciembre de 1913
Graduados de las Escuelas Socialistas en la inauguración de la Maison de l'Éducation , Bruselas, 21 de diciembre de 1913

Pero la formación de los reemplazos del aparato organizativo era solo la punta del iceberg de un esfuerzo mucho más amplio. No solo el SPD sino prácticamente todos los partidos de la Internacional desde sus orígenes hicieron un notable esfuerzo de difusión cultural entre sus bases.

Por ejemplo, el POB belga organizaba permanentemente desde 1895 cursos entre sus militantes para enseñarles a argumentar, estructurar ideas y textos y debatir en público. El objetivo era que cada militante fuera un propagandista. En 1908 esos cursos se institucionalizan a nivel local en las «Escuelas Socialistas», financiadas por el creciente número de cooperativas y colectividades socialistas (nombre que en la época diferenciaba a las cooperativas de trabajo de las de consumo). A su vez las Escuelas se centralizan en 1911 en la «Centrale d'Éducation Ouvrière».

En Suiza, el PSS y su central sindical (ISS) crean en 1912 la «Comisión Nacional para la Educación Obrera», un esfuerzo centralizador similar cuyo objetivo es, ante todo, armar políticamente al proletariado organizado.

En España, el esfuerzo de García Quejido por crear «aglomeraciones cooperativas» y Casas del Pueblo está dando frutos: en 1907, gracias a los excedentes que fueron generando 72 colectividades y cooperativas obreras se consiguen reunir las 315.000 pesetas que permitirán construir la Casa del Pueblo.

Una de las primeras actividades regulares que aloja es la «Escuela de Tipógrafos», una escuela obrera iniciativa del «Arte de Imprimir» a instancias del propio García Quejido -que había sido también uno de sus fundadores- que empezará a dar clases desde 1904.

En el primer curso se estudia Gramática -que incluye la Sintaxis-, se hacen ejercicios de Ortografía y se aprende a leer manuscritos. En el segundo se insiste con la Gramática, es decir la estructuración correcta y comprensible de los textos, compaginándola con prácticas en las rotativas socialistas. Y el tercer curso, junto a las reglas para la corrección de pruebas, se dan nociones de griego y latín, así como rudimentos de lenguas anglosajonas.

Nacida de una sociedad obrera que originalmente había tenido talleres cooperativos propios, el programa de la Escuela es muy significativo porque, aunque con una orientación evidente hacia la composición de textos en imprenta, su centro no es realmente profesional sino que refleja el ideal del «obrero cultivado» que propagaba el «proletariado consciente» organizado en el PSOE... al tiempo que crea la base para nuevas colectividades que impulsaba para mantener su independencia.

La educación de los trabajadores y los partidos «socialistas» tras la guerra

«Casa de Reposo» vacacional del POB y los sindicatos belgas en Oost.
«Casa de Reposo» vacacional del POB y los sindicatos belgas en Oost.

No es ningún secreto lo que pasa durante y tras la Guerra Mundial. En Alemania los que quedan en el SPD tras la ruptura gobiernan la nueva República. Los otrora reformistas se convierten en punta de lanza de la contrarrevolución. En Bélgica integran también el gobierno. En España el PSOE, colocará a Largo Caballero -entonces Secretario General de la UGT- como Consejero de Estado en la dictadura de Primo.

Los sindicatos y los partidos socialistas se integran como pilar fundamental del capitalismo de estado bajo el que se está reorganizando la burguesía frente a la crisis y el ascenso revolucionario. En el nuevo estadio, el estado mutualiza buena parte de los costes generales de explotación de la fuerza de trabajo: aparecen las «coberturas sociales» y la Seguridad Social, se desarrolla la educación infantil estatal y los primeros rudimentos de un sistema de Salud. Los socialistas serán los encargados de venderlo como «conquistas» y parte de un nuevo «Estado Social».

¿Qué pasa con el entramado formativo y educativo que sigue en manos de esos partidos? Se convierten en «Educación Popular» luego en «Formación continua» y tal cual y literalmente se integran en el estado.

En Bélgica, con la aparición de las vacaciones pagadas, estos «órganos mixtos» de sindicalistas y burocracia estatal, se convertirán además en los «supervisores del ocio obrero» y organizadores de colonias infantiles y vacacionales. El estado, que ha tomado en sus manos la «formación profesional», les encargará además la nueva «formación continua».

En Suiza la «Comisión Nacional para la Educación Obrera» se convierte en 1926 en «Centro de Educación Central de los Trabajadores de Suiza» (CEO) y queda bajo dirección exclusivamente sindical hasta 1932 en que la profesionalización de la gestión marca su transformación en una organización paraestatal que vive ya de subvenciones públicas.

En España la Escuela de Tipógrafos empieza recibir fondos estatales con la Dictadura de Primo. En 1931 lo hará también la «Escuela de aprendices metalúrgicos» fundada por el sindicato del metal en 1919. La principal reivindicación al respecto del PSOE desde la dictadura será obtener su homologación como centros oficiales del estado.

La continuidad en la IIIª Internacional y la Izquierda Comunista que fundaría la IVª Internacional

La sala de reuniones de la Casa del Pueblo de la ICE en Llerena es hoy un pub con musica en vivo
La sala de reuniones de la Casa del Pueblo de la ICE en Llerena es hoy un pub con música en vivo

Desde la crítica por Marx del programa de Gotha los trabajadores disputaron al estado la escuela y la formación. No era retórico. Era una cuestión central de su afirmación como clase, del mismo modo que el control de la escuela y la formación había sido y sigue siendo central para la burguesía.

Es perfectamente comprensible que la historiografía oficial hoy, la que elaboran las fundaciones del PSOE, el SPD y demás partidos del PSE, borren directamente del registro el trabajo educativo de la IIIª Internacional primero y, a partir de 1931, de los focos de su izquierda, que habría de fundar la IVª. Pero si queremos entender qué fueron realmente las Internacionales y sacar lecciones políticas no podemos darlo por bueno.