La «recuperación» era esto

26 de enero, 2021

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El nivel de desastre pandémico es tal que Portugal estudia pedir ayuda internacional. En los últimos siete días, solo en España, se han declarado 1.369 muertos más por Covid. La saturación de los hospitales, las UCIs y las urgencias se reconoce abiertamente. El rastro de la matanza se siente ya hasta en las cifras del sistema de pensiones. En Francia las cifras también son terribles, pero Macron se resiste a organizar un nuevo confinamiento porque considera desorbitado el precio económico que supondría hacerlo solo para salvar unos miles de vidas. La Comisión Europea, que hasta hace menos de una semana pedía que no se cerraran fronteras, ahora pide que se cierre el tráfico de personas entre regiones. Siempre demasiado poco y siempre demasiado tarde.

espana covid enero
Evolución del Covid en España, la tercera ola está en plena subida

¿Y para qué? Los contratos laborales cayeron casi en un 30%. Y según el informe Oxfam publicado ayer, la pobreza severa, es decir, el número de personas que viven con menos de 16,1€ al día, podría aumentar en España en 790.000 personas y llegar a 5,1 millones, elevando la tasa de pobreza hasta casi el 23%. Según Eurostat, a día de hoy más de un 9% ni siquiera puede calentar su casa a temperaturas mínimas que la OMS considera harían posible habitarlas.

Y sin embargo, leemos la prensa económica y el capital parece feliz. Según el informe citado de Oxfam, la burguesía global ya ha recuperado sus pérdidas patrimoniales. La banca suiza ha duplicado sus beneficios. Y las empresas cotizadas se encaminan hacia una recuperación del dividendo.

En el corazón de tanta felicidad: el Pacto Verde, esa fiesta sin fin: OPAs y promesas milmillonarias cada semana, proyectos faraónicos en los lugares más absurdos, acuerdos de suministros de escala bélica, compras diarias anunciadas de cientos de millones por start ups... Esa nueva economía como la llaman a coro Biden y Sanders, Lagarde y Errejón está hecha de números exorbitantes que no encajan por ningún lado,.

La página web de Red Eléctrica de España (REE) señala que hay 121,7 GW de potencia eólica y fotovoltaica con los derechos de acceso y conexión a la red concedidos, más otros 47,6 GW en tramitación. Ese volumen de potencia duplica con creces las necesidades del país durante la próxima década, y además de revelar una tremenda burbuja, está respaldada por de 6.772 millones en avales, cuantificados en 40.000 euros por MW.

El Economista, 3/12/2020

Pero da igual. Pensar en verde renta ya incluso a los pequeños especuladores. En el primer día de Davos, Lagarde pide más madera para la nueva burbuja ecológica. Biden lanzará mañana las primeras directrices de su propio Pacto Verde, adelantadas en parte por la Universidad de Princeton, no vaya a olvidarse que el ecologismo es un movimiento de base. Merkel y Macron no saben ya qué pesa más, si las oportunidades que para las empresas europeas va a suponer que EEUU se una a la fiesta o preocuparse por la competencia que les viene. Y es que, tras las primeras cortesías, Biden entra a cara de perro. Llama primero a Johnson, marcando la jerarquía de relaciones, luego a Macron -que un día fue un joven banquero de la City- y finalmente a Merkel... la única que le invitó formalmente. Cuando los periodistas le preguntaron al ministro de exteriores alemán Heiko Maas si eso era una mala señal, respondió:

Puede verlo de esa manera, pero no debería verlo de esa manera.

Aplica también a la pandemia y la recuperación. ¿Cómo que estamos llegando a la estabilización? ¿Damos por tranquilizador 400 fallecimientos diarios? ¿Cómo que recuperación cuando reconocen sin pudor que estamos en vísperas de nuevas oleadas de despidos y que una de cada cuatro personas va a vivir en la pobreza en cuestión de meses? Puede verlo de esa manera, pero no debería verlo de esa manera, nos responden, estabilización es esto, recuperación es esto. En su lenguaje en realidad, siempre lo fue. Estabilización de las expectativas, recuperación de los dividendos. Pobreza para todos, desamparo para las víctimas.

Para los trabajadores que aun tuvieran esperanza en que la clase que dirige la sociedad fuera a corregir y dejar de priorizar las ganancias sobre las vidas, para los trabajadores que optaron por esperar la estabilización de la pandemia y la recuperación de la economía, ya es hora de romper con las ilusiones. Esto es lo que hay. Y no ha sitio para nosotros ni nuestras necesidades.