Los jóvenes trabajadores, el empleo y el capitalismo español

30 de marzo, 2021

Cola de jóvenes trabajadores en una oficina de empleo

Hoy toda la prensa económica comenta la publicación de un estudio de FEDEA sobre las tendencias salariales y de empleo de los jóvenes trabajadores durante los 30 años anteriores a la pandemia y la recesión actual. De sus conclusiones podemos aprender mucho sobre lo que viene y lo que seguirá tras los peores momentos de la recesión actual.

En este artículo

¿Qué dice el estudio?

El estudio publicado ayer por FEDEA no habla de qué está pasando con el trabajo de los jóvenes, sino qué vino pasando desde 1980 hasta 2019, año en el que supuestamente se había salido de la crisis en España. El resultado es especialmente interesante porque habla de las tendencias del sistema, no del efecto inmediato del actual repunte de la crisis.

Los que hoy son jóvenes trabajadores tienen peores contratos y menos jornales que en 1980

2019 fue oficialmente un año de vacas gordas en el que se había superado ya definitivamente la crisis abierta en 2008 y que los autores dan por cerrada en 2013. Con todo y eso, el paro entre los jóvenes entre 25 y 29 años era del 19%.

Comparando con 1980 la gran diferencia es la precarización. Cayó la duración de los contratos y cayó el número de horas por el que se contrataba en cada jornada. El resultado significó una caída de contratación medida en jornales completos que oscilaba entre el 73% en los más jóvenes (18 a 20 años) y del 22% en los mayores (entre 30 y 34 años).

Los jóvenes trabajadores tienen salarios menores que en 1980

Los salarios realmente cobrados reflejan esta caída de jornales de distinta manera según las franjas de edad. Con un hecho común a todas y claro: un joven de 2019 no podía esperar otra cosa que cobrar mucho menos que uno de 1980.

La mediana del salario mensual real de los jóvenes entre 18 y 35 años era menor que en 1980, con caídas que van desde el 26% para aquellos con edades entre 30 y 34 años hasta el 50% para los de 18 a 20 años.

La bajada salarial es generacional: persiste en cada vida laboral durante al menos 15 años

Centrándose en la siguiente fase del estudio en los licenciados universitarios, lo más llamativo, aseguran los autores, es que se producen patrones similares, aunque menos acusados, hasta los 15 años de experiencia laboral, lo que sugiere que el deterioro de las condiciones de entrada tiene efectos persistentes durante buena parte de las carreras laborales.

A más paro en tu provincia menores salarios... durante casi una década

paro provincias 2018
Mapa del paro por provincias a finales de 2018

Siguiendo con los que tienen un grado universitario, el estudio descubre una relación entre el índice de paro provincial y las diferencias salariales entre los jóvenes trabajadores.

Por cada punto porcentual más de paro en la provincia del joven, el salario cobrado a fin de mes tendería a ser 1,5 puntos menor durante su segundo año de vida laboral. Y este efecto se prolongaría durante al menos 7 años.

Estas cifras implican que el universitario medio graduado en 2013 en la provincia con la menor tasa de paro en 2007 (Guipúzcoa) obtendríamos años más tarde una renta mensual un 13,5% más baja que la de alguien que hubiera entrado en 2007, mientras que la pérdida correspondiente a la provincia con la mayor tasa de desempleo (Jaén) hubiera sido cercana al 40%.

¿Qué significa todo eso ahora?

participacion salarios en la renta
Participación de los salarios en la renta española desde 1978 a 2018 (incluyendo participaciones de beneficios disfrazadas de salarios). La participación del trabajo solo crece cuando el capital sufre un crack y aun no han tenido tiempo de atacar aun más a los salarios, el gasto en mantenimiento de la fuerza de trabajo y las condiciones laborales.

Ahora estamos en el comienzo de una nueva recesión cumpliendo el guión punto por punto de todas las recesiones anteriores... pero con aun mayor violencia. La caída de dividendos del capital ha sido tal que la participación de los salarios en la renta nacional ha subido a pesar de los despidos masivos y los ERTEs de miseria. Estamos en uno nuevo de los picos que marcan el ritmo de las crisis en la gráfica de arriba. Gráfica que describe el implacable empobrecimiento relativo de los salarios desde 1978.

E igual que en ocasiones anteriores y como parte de esa transferencia de rentas masiva del trabajo al capital que solo empieza a esbozarse, el paro juvenil se ha disparado por encima del 40%.

Lo que viene después para los jóvenes trabajadores es fácil de imaginar: una versión ampliada de lo que vino en crisis anteriores: más precarización, peores expectativas salariales y menores ingresos a lo largo de toda la vida laboral. Y todo aun peor si encima estás en una provincia desindustrializada.

Lo que vemos al estudiar la serie histórica es que atacando y precarizando las condiciones básicas de trabajo de los jóvenes trabajadores el capital marca y asienta el terreno a medio plazo para el conjunto de los trabajadores. Lo que significa que, al contrario de lo que nos dicen, el problema no es la situación de los jóvenes en el mercado de trabajo. La contradicción no está entre mercado y jóvenes trabajadores, sino entre un capital que necesita ser cada vez más destructivo socialmente para sobrevivir y los trabajadores como un todo.