De la «isla energética» a la insularización de las burguesías europeas

26 de marzo, 2022

Sánchez y Costa en la cumbre europea de este fin de semana que reconoce a España y Portugal como «isla energética»
Sánchez y Costa en la cumbre europea de este fin de semana que reconoce a España y Portugal como «isla energética»

La cumbre europea y su declaración de España y Portugal como «isla energética», expresa con claridad el tipo de contradicciones que el desarrollo de la UE excita entre los intereses imperialistas de sus miembros. Contradicciones que se azuzan tanto con el papel creciente de Bruselas en la economía de guerra en auge, como con el peso cada vez mayor y más explícito de EEUU en la definición de sus políticas. Para las burguesías del Sur europeo, se abre una etapa de reivindicación de sus «excepcionalidades» y la esperanza de una insularización que multiplicará en vez de paliar su ataque a las condiciones básicas de los trabajadores.

Tabla de contenidos

El «éxito» europeo de Sánchez y Costa

Scholz, Draghi, Costa, Sánchez y Michel durante la reunión del Consejo Europeo que aprobó las sanciones contra Rusia.
Scholz, Draghi, Costa, Sánchez y Michel durante la reunión del Consejo Europeo que aprobó las sanciones contra Rusia.

El coste de la energía supera ya el 50% de los costes totales en muchas industrias españolas y el paro de los pequeños propietarios de camiones agrava aún más las dificultades de las empresas. Consciente de que una nueva oleada de revueltas de la pequeña burguesía del sector primario y el transporte puede resquebrajar de nuevo todo el aparato político y social del capitalismo de estado español, toda la estrategia del gobierno ha consistido en excluir de las mesas de negociación a las redes de camioneros airados mientras Sánchez iniciaba una gira europea para convencer a sus pares de reformar el mercado eléctrico y poner un tope a los precios.

Lee también: Emergencia económica, 18/3/2022

En Bruselas, los corresponsales de los medios europeos advertían que Sánchez -arropado únicamente por Costa- era la principal mina a sortear en esta cumbre. Y que estallaría si no se «aseguraba un acuerdo sobre algo que pueda llevarse a Madrid y salvar su pellejo político». Acuerdo al que Alemania y Holanda se cerraban en banda.

Hoy la prensa oficialista de Madrid y Lisboa se felicitaba del (modesto) órdago de Sánchez frente a Alemania y del «gran triunfo» que habría sido para ambos conseguir el reconocimiento de España y Portugal como una «isla energética»: los gobiernos peninsulares podrán ahora tomar medidas regulatorias temporales propias para paliar el alza de precios.

En realidad, el «triunfo» es más que relativo: querían fondos europeos para compensar a las eléctricas por los topes de precios que pretendían. No los obtienen pero les permiten pagarlos a cuenta de su propia deuda durante un cierto periodo de tiempo. Obtener permiso para cebar aún más a Iberdrola, Endesa, Naturgy y compañía con tal de paliar mínimamente la escalada de precios no parece una victoria digna de ser celebrada pero tiene importancia porque revela de qué va la «Nueva Europa».

De nuevo las contradicciones de la UE

von der leyen estado de la union 2021

Toda esta situación y en general las luchas entre estados europeos a cuenta de las distorsiones generadas por el Pacto Verde -empezando por los precios internacionales del gas- expresa con crudeza las contradicciones de la UE como tal. Resumamos:

1 España y Portugal se descubren una vez más incapaces de influir en los mecanismos globales para que den cabida a las necesidades del capital nacional, por perentorias que sean. Queda claro que como el resto de países y grupos de países subalternos, a lo más que pueden aspirar es a exenciones temporales de reglas generales pensadas desde el interés de los grandes capitales nacionales francés y alemán.

2 La razón última del reconocimiento de esta excepcionalidad es, como confesó von der Leyen que ambos países tienen «muy pocas interconexiones». Pero esa ausencia de interconexiones, que históricamente hizo más cara tanto la electricidad como el gas en la península y por tanto menos competitivas a las industrias peninsulares no es accidental ni fruto de la imprevisión.

Al revés, el capital español lleva más de 30 años intentando competir como acarreador necesario del gas argelino frente al ruso en Europa... y Francia le ha cerrado sistemáticamente toda opción. Si ahora se vuelve a considerar es sólo en el marco de la economía de guerra de la energía y sólo porque -sin demasiado fundamento- el gobierno Sánchez aspira a poder contar con fondos europeos y condiciones algo menos draconianas de explotación.

Lee también: España valora cada vez más el gas argelino, 19/3/2022

La paradoja es que esta puerta se entreabre cuando el mismo planteamiento de la Economía de Guerra del gas europea la hace, cuando menos, improbable a las escalas que el capital español querría.

3 Bajo la consigna de «independizar a Europa del gas ruso» no hay otra cosa que una vieja obsesión del capital estadounidense: participar a toda costa el negocio del gas alemán. No viene de ahora: condicionó la escala con Rusia desde los primeros momentos del putinismo hasta el cierra del NordStream2. Es decir, la Economía de guerra del gas, que tiene como objetivo confeso por parte de Biden, su principal impulsor, crear un nuevo mercado y nuevas colocaciones de capital para las gaseras estadounidenses, parte de la supeditación del capital alemán al «amigo americano»... que a su vez redefine el mapa estratégico europeo.

Lee también: La guerra del gas ruso, 8/3/2022

4 En esa redefinición, al estado español te tocó comerse un sapo peligroso y contraproducente para sus propios intereses: abandonar su posición sobre el Sáhara dejando sin aliados en Europa a Argelia, el principal proveedor alternativo de gas.

Contraproducente a nivel inmediato -Argelia escatimará el suministro no pactado, como viene ya haciendo, y subirá sus precios- pero sobre todo a medio plazo, porque Argel planea sacar la producción de sus nuevos yacimientos y (la de Níger que vehiculará a través del gasoducto Transahariano) no a través de España sino de Italia.

Lee también: España cambia de política sobre el Sáhara y azuza la guerra en el Magreb, 19/3/2022

La insularización y los capitales nacionales

Von der Leyen se dirige a un Parlamento casi vacío en el debate sobre el estado de la Unión 2021.
Von der Leyen se dirige a un Parlamento casi vacío en el debate sobre el estado de la Unión 2021.

La historia de las cumbres europeas desde 2017 revelaba hasta ahora un patrón cada vez más acelerado: cada aumento de las fuerzas centrífugas -fuera a raíz de la política de refugio, de la política energética, del «Estado de Derecho», de las vacunas del Covid o de los fondos de recuperación- llevaban a la UE al borde de la implosión o el estallido para, in extremis, acabar en formas de recentralización del gasto público en Bruselas que encubrían y dulcificaban una centralización de los capitales nacionales entorno al capital alemán y en menor medida del francés... que a su vez alimentaban las resistencia de los capitales nacionales menos potentes animándoles a un nuevo nivel de conflicto, como vimos en Polonia y Hungría.

Para 2021 la espiral de crisis y «acuerdos de madrugada» había establecido ya un verdadero «modelo de construcción europea» que lo mismo valía para la Sanidad que para la industria tecnológica, la ciberseguridad o las inversiones asociadas al Pacto Verde.

Después de décadas sirviendo a los gobiernos nacionales como refuerzo de los recortes y la austeridad, un incremento del presupuesto UE se presenta como «dinero caído del cielo» para los estados. A cambio de aceptar la mutualización, las líneas políticas se centralizan y alinean con los capitales nacionales más fuertes que, mientras tanto y como es el caso, han construido las bases de un nuevo monopolio continental.

Estado de la Unión 2021, 16/9/2021

A replicar eso en el mercado eléctrico era en realidad a lo que aspiraban Sánchez y Costa. La solución, repetían sus ministros era «más Europa». Y «más Europa» quería decir más fondos europeos para paliar los costes de una centralización en torno al capital alemán que seguía rentando a las burguesías nacionales.

La famosa propuesta española era crear un fondo europeo para compensar a las eléctricas por la pérdida de dividendos generada por poner poner un límite al precio del gas. Suponía de hecho que Alemania, Holanda, Bélgica y en menor medida otros estados pagaran los costes generados por su abandono del gas ruso a los países que como los peninsulares, se alimentan mayoritariamente de otras fuentes.

Pero la entrada con la guerra de Ucrania en una nueva fase de militarismo y concentración de capitales reduce el margen de maniobra. No hay margen para «más Europa» al gusto de todos. Cada paso hacia la centralización como bloque -más o menos autónomo o supeditado a EEUU- eleva el nivel de contradicciones del «proyecto europeo». Y hemos llegado a un nuevo punto crítico de consecuencias permanentes.

Polonia y Hungría esquivarán las sanciones de Bruselas gracias a su papel frente a Rusia, pero no escaparán del cierre del carbón y el Pacto Verde por costoso que les resulte en todas sus dimensiones. España y Portugal obtienen una exención temporal y limitada, pero al final España pagará tan caro como los demás el Megawatio a pesar de tener muchas más renovables instaladas. Eso si no acaba subvencionando involuntariamente una parte de la energía que suministra a Francia.

La «insularización» va a acompañar y ser cada vez más alternativa a la «mutualización de gastos». La UE, que nació como un club de capitales y se había convertido al elevarse las tensiones imperialistas internas en un peculiar «club de la lucha» se parecerá cada vez más a un cuartel de capitales nacionales con ocasionales permisos de fin de semana.

La insularización y los trabajadores

Scholz anuncia al Bundestag un presupuesto militar de 100.000 millones de euros, superior al PIB de Ecuador.
Scholz anuncia al Bundestag un presupuesto militar de 100.000 millones de euros, superior al PIB de Ecuador.

El resultado para los trabajadores es fácil de prever. La emergencia económica de cada vez más capitales nacionales dentro de la Unión acelerará inevitablemente en un primer momento la transferencia de rentas a través de la inflación, las contradicciones con una pequeña burguesía desesperada por recuperar ganancias a costa de salarios y el impacto de las políticas energéticas del Pacto Verde. Pero a corto-medio plazo acelerará la imposición de «pactos de rentas» con todo lo que conlleva.

Según un viejo refrán español: «reunión de pastores, oveja muerta». La «nueva Europa» que está cuajando de la guerra en Ucrania es una Europa centralizada para la guerra y la lucha por los mercados y las zonas de influencia de sus principales grupos de capital. La unión política de los estados europeos sólo puede seguir avanzando a costa de acelerar el ataque a las condiciones de vida más básicas de los trabajadores y avanzar hacia la militarización progresiva del conjunto de la Economía.

La vieja crítica de los «Estados Unidos de Europa» resuena con más fuerza que nunca.

Desde el punto de vista de las condiciones económicas del imperialismo, es decir, de la exportación de capitales y del reparto del mundo por las potencias coloniales «avanzadas» y «civilizadas», los Estados Unidos de Europa, o son imposibles o son reaccionarios en el capitalismo.

Lenin. La consigna de los Estados Unidos de Europa, 1915

nos

Sigue actualizaciones y noticias internacionales en el canal Communia de Telegram