El futuro de Europa tras el «Giro hacia Asia» de EEUU

19 de septiembre, 2021

bruselas
El edificio de la Comisión Europea con sus banderas a media asta.

Que Australia rompiera su contrato naval con Francia como parte del nacimiento de AUKUS, es solo «la punta del iceberg» según un alto cargo de Exteriores británico. Es la culminación del «giro hacia Asia» del presidente Obama, aseguran desde EEUU, recordando que «por mucho que se pretenda lo contrario es imposible girar hacia Asia sin alejarse de otros lugares». Las clases dirigentes europeas lo traducen como el fin de un periodo histórico en el que podían apoyarse -no sin contradicciones- en EEUU para defender sus propios intereses imperialistas. El futuro de Europa está cambiando.

Tabla de contenidos

El «giro hacia Asia» de EEUU y el futuro de Europa

El giro hacia Asia implica que EEUU mira el mapa del mundo con el Pacífico en el centro. El futuro de Europa en el juego imperialista global es periférico.
El giro hacia Asia implica que el imperialismo estadounidense mira el mapa del mundo con el Pacífico en el centro. El futuro de Europa en el juego imperialista global es periférico.

El símbolo del momento es la llamada a consultas de los embajadores franceses en EEUU y Australia. No es, un «arrebato» de Macron ni un gesto cara a la galería para no regalar una «humillación nacional» a Le Pen en las presidenciales, como apuntan comentaristas británicos. De hecho al no llamar a su embajador en Londres, el Eliseo quería marcar una diferencia. Según Jean Yves Le Drian, ministro francés de Exteriores:

Conocemos su oportunismo permanente. Gran Bretaña en este caso sigue siendo la quinta rueda del carromato.

No es solo una pequeña venganza dialéctica tampoco ni se limita a la disputa comercial sobre los submarinos. Es una forma de recordar a Londres que en el nuevo mapa imperialista estadounidense Gran Bretaña es tan periférica como el continente y no puede aspirar más que a un papel subalterno en la nueva arquitectura de alianzas de EEUU.

Y es que, en menos de una semana y sólo con la presentación de AUKUS, la confrontación imperialista global ha avanzado rápidamente hacia la constitución de bloques imperialistas. La cumbre de la OCS («Organización de Cooperación de Shanghai»), que prometía pasar una vez más desapercibida, reforzada por la incorporación de Irán se ha convertido en el antagonista natural de AUKUS, organizando el papel de Afganistán en la nueva etapa y sirviendo de altavoz a los llamamientos de Xi a «resistir a las fuerzas externas».

La posición europea, pidiendo medidas concretas para reforzar el papel de Taiwán en Naciones Unidas y acusando a China de la tensión militar creciente en el Mar de China y el estrecho de Taiwán, revela el escaso margen de maniobra que queda a la UE. El futuro de Europa en el Indo-Pacífico solo puede ser de comparsa. Y el Indo-Pacífico es el nuevo centro del mundo.

Rusia, que lo tiene estratégicamente claro desde hace años, juega esa baza para penetrar la zona de influencia franco-alemana en el Este y los Balcanes. «Rusia nos dice que la UE y la OTAN no son buenas elecciones geopolíticas» aseguró el Presidente de Montenegro recordando que el cambio de centralidad en el conflicto imperialista mundial pone también en entredicho el futuro de Europa más allá de la UE.

Lee también: AUKUS y el camino hacia una 3ª guerra mundial, 17/9/2021

El futuro de Europa pasa por la centralización y el militarismo

macron desfile
Macron desfila por los Campos Eliseos.

De hecho, en Bruselas empieza a generar tensiones el fundamento mismo de la OTAN, su artículo 5, que obliga a todos los miembros a defender a los demás de la agresión de un tercero. Los países UE, especialmente los bálticos y Polonia, quieren contar con la disuasión que supone la «obligación» de EEUU de entrar en guerra con Rusia si hay un conflicto fronterizo. Pero Alemania, Francia, Italia o España no querrían verse arrastrados hoy en caso de un conflicto armado entre China y AUKUS.

Otra consecuencia del duelo AUKUS-OCS de esta semana ha sido que ha dejado obsoleta la recién presentada estrategia UE para el Indo-Pacífico. Una cosa era hacerse presente en lo que la UE seguía entendiendo como la retaguardia económica de EEUU y otra muy diferente es tener cualificaciones para jugar un papel decisivo, siquiera como aliado, de la primera potencia global en el centro del conflicto imperialista mundial.

Es muy probable que, cuando se celebre la cumbre de Defensa prometida por von der Leyen esta semana, Francia ya no esté sola en su principal propuesta para el futuro de Europa: una alianza militar propia coordinada fuera de la OTAN y sometida a la estructura de la UE. Tal alianza podría además, piensan, tener un papel disuasorio frente a Rusia... lo que ayudaría a Bruselas a «despegar» de EEUU a los estados fronterizos con Rusia y Bielorrusia.

Lee también: Estado de la Unión 2021, 16/9/2021

El futuro de Europa y la centralización

Von der Leyen prometió en el debate sobre el futuro de la Unión de la semana pasada una cumbre co-organizada con la presidencia francesa del Consejo para impulsar la «Unión Europea de Defensa». El futuro de Europa pasa por un avance del militarismo.
Von der Leyen prometió en el debate sobre el futuro de la Unión de la semana pasada una cumbre co-organizada con la presidencia francesa del Consejo para impulsar la «Unión Europea de Defensa». El futuro de Europa pasa por un avance del militarismo.

Tras la experiencia Covid y las inundaciones de este año, la burguesía alemana parece haberse hecho consciente de las fragilidades de su sistema productivo y de la capacidad de reacción del estado... y culpa de ello a los años de «austeridad» y al discurso de «disciplina de gasto».

La cuestión es que no es tan fácil salir de ahí. Y la forma consensual de hacerlo dentro del poder alemán parece ser similar a la de los países con capitales nacionales más débiles dentro de la Unión.

Los capitales nacionales más débiles, desprovistos ya de soberanía monetaria, acceden a perder áreas cada vez más estratégicas de política fiscal y ocasiones de afirmación imperialista propia. Después de décadas de recortes y la austeridad, parece aceptable alinearse con los grandes monopolios franco-alemanes a cambio de mutualizar en la UE nuevas áreas de gasto.

Estado de la Unión 2021, 16/9/2021

El último ejemplo de esta tendencia lo ha dado Pedro Sánchez este mismo fin de semana. Acorralado por la subida de precios de la electricidad y tras haber encontrado una resistencia frontal de las eléctricas a renunciar a parte de sus beneficios extraordinarios hasta mayo, el gobierno español pidió apoyo político a Bruselas... que no quiso mojarse.

La respuesta española vino del propio presidente Sánchez: exigir a la UE una política común tanto de fijación de precios como de control de las fuentes de abastecimiento de gas. Es decir, mutualizar gastos y riesgos a cambio de pérdida de soberanía y, en el caso español, un refuerzo a sus intereses imperialistas críticos en el Magreb.

Por eso ahora la centralización en Bruselas de un presupuesto equivalente, como mínimo, al de los actuales fondos de recuperación, se ha convertido en una perspectiva compartida por buena parte de las clases dirigentes. Es necesario para poder alinear a los estados europeos alrededor de Alemania y Francia en la competencia con China pero también para armar un ejército de suficiente calado como para aspirar a pintar algo en el desarrollo de las tensiones imperialistas entre AUKUS y China.

No estamos ya en el campo de los «visionarios» y los think tanks. El consenso dentro de las clases dirigentes alemanas sobre el futuro de Europa ha girado radicalmente. El Presidente de Volkswagen pedía hace tan sólo una semana.

Hacer de la UE una potencia económica mundial, capaz de competir en pie de igualdad con los estadounidenses y los chinos. La mejor manera de lograrlo es adoptar una política exterior, económica y de seguridad común.

Alemania: bajo la prosperidad económica, un estado frágil. Le Monde, edición de hoy

Gran Bretaña en el futuro de Europa

La paz en Irlanda está en peligro por el incremento de las contradicciones entre imperialismos en Europa, no por unas salchichas refrigeradas.
La paz en Irlanda está en peligro por el incremento de las contradicciones entre imperialismos en Europa, no por unas salchichas refrigeradas.

En Gran Bretaña en cambio, las divisiones en la clase dirigente que llevaron al Brexit no parecen acabar de cerrarse. Incluso en el partido conservador, el miedo a verse arrastrados a una guerra con China suscita desconfianza sobre el futuro de AUKUS.

En realidad, tras el Brexit, las clases dirigentes británicas tenían pocas alternativas. La capacidad de la economía británica da, como mucho, para convertir el despliegue militarista de «Global Britain» en suficiente para una alianza global con EEUU, no para imponer una presencia militar global propia.

Es una huida hacia delante que pasa por poner en valor frente a EEUU los restos imperiales británicos en cualquier punto de fricción posible con China, como vemos desde el Mar de China hasta Malvinas y Mar de Hoces.

Gran Bretaña aspira a jugar en el futuro de Europa un papel de fuerza derivado de su alianza con EEUU, pero no va a poder esquivar convertirse en un «punto caliente». Porque algunos de esos restos coloniales, son en realidad un flanco débil y cada vez más costoso. Irlanda del Norte, se ha convertido en una causa de fricciones permanentes con una UE cada vez más comprometida con la reunificación irlandesa e interesada por los nacionalismos disgregadores británicos.

Las ideologías de guerra en el futuro de Europa

Merkel entrega el premio Carlomagno a Macron
Angela Merkel entrega el premio Carlomagno a Emmanuel Macron, rodeados de simbología imperial «europeista» en mayo de 2018.

Un elemento importante en el proceso de consolidación de bloques imperialistas es la aparición de ideologías de bloque. El futuro de Europa pasa por una diferenciación de las ideologías de estado alrededor de las líneas divisorias entre polos.

Sin embargo, de momento sigue primando el nacionalismo. El gobierno británico está poniendo en marcha una legislación «para capitalizar las nuevas libertades del Brexit». Baste señalar que las supuestas «libertades» ganadas tienen como plato fuerte el abandono del sistema métrico decimal y la vuelta a los pesos y medidas «imperiales». La incapacidad para vestir el nacionalismo de algo que huela menos a tocino rancio y barracón militar está generando críticas, burlas y hasta una cierta nostalgia de la lamentable «Cool Britain» de Blair.

Pero en la UE tampoco parece sobrar la capacidad creativa. Tras la adopción del Pacto Verde por EEUU con Biden, el ecologismo, aunque ideológicamente útil ya no es diferenciador.

El feminismo, ideología de estado en algunos países como España, se ensayó ya como bandera común de la UE para justificar una política clasista de refugio durante la crisis creada por la salida de las tropas americanas de Afganistán. Pero no se puede decir que tuviera demasiado éxito como ideología de bloque, por mucho que la vocación belicista del feminismo se muestre cada dos por tres. Y menos en rivalidad frente a EEUU.

Por otro lado, la bandera «social» que ensayaron en Porto los presidentes europeos transparentaba tan abiertamente un objetivo precarizador, que tras la cumbre apenas ha recibido referencias, así que podemos darla por descartada.

Y en el último debate sobre el estado de la Unión von der Leyen no tuvo mejor ocurrencia que declarar que la «Nueva Bauhaus Europea» era la expresión más genuina del «alma de Europa». La «nueva Bauhaus» es la vieja y deshumanizante Bauhaus de Gropius remozada y revitalizada para las necesidades del Pacto Verde.

Es decir, los europeos, sean británicos o continentales, siguen siendo incapaces de elaborar una ideología que compita con la estadounidense... por decadente y disfuncional que sea.