Fully Automated Luxury Communism

3 de octubre, 2021

fully automated luxury communism tapa

Tras las primeras cinco entregas de nuestra serie «En el comunismo», varios lectores nos han preguntado nuestra opinión sobre el «Fully Automated Luxury Communism», título de un libro de Aaron Bastani que, aunque ha tenido pocas traducciones y poco eco mediático fuera del mundo anglófono, parece haber tenido éxito en acuñar el término.

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«Fully Automated Luxury Communism» reivindica un capitalismo benéfico que seguiría produciendo progreso

Fully Automated Luxury Communism
Fully Automated Luxury Communism

No faltan citas de Marx en «Fully Automated Luxury Communism»... y no es inocente. La operación de Bastani es reinterpretar a Marx como un visionario del desarrollo tecnológico capitalista, dejando de lado el núcleo de su trabajo como militante de clase. Según Bastani, Marx acertó de pleno al subrayar la capacidad del capitalismo para revolucionar las capacidades productivas de nuestra especie.

Primeras alarmas: ningún apunte sobre la diferencia entre productividad física (cuánto se produce con una hora de trabajo medio) y productividad en términos de ganancia (cuánta ganancia genera una hora de trabajo media), como si fueran indistinguibles o como si el motor del comportamiento del capital fuera la primera y no la segunda.

Y por supuesto tampoco ninguna referencia a que las citas del Manifiesto que muestra describen el capitalismo ascendente, donde una y otra estaban relativamente alineadas, y no el decadente capitalismo actual en el que crecimiento capitalista y el desarrollo humano se disocian y vuelven antagónicos.

Curiosamente, al final del libro en una consideración a vuelapluma sobre el PIB, dejará que algo de esto se entrevea, aunque limitándose a la crítica del indicador, no a la realidad que el indicador refleja.

Pero, según Bastani, el capitalismo sigue siendo, en lo fundamental, un modo de producción en ascenso histórico. tanto y tan rápido... que podría llevarnos él sólito, si añadimos cierta dosis de «voluntad política», a un «Fully Automated Luxury Communism».

A este punto de la tesis central de Bastani dudamos si su interés es sólo mostrar que el desarrollo tecnológico capitalista ha creado la posibilidad material, real, de la abundancia o si va a ir un paso más allá, desnaturalizar a Marx y vendernos alguna forma de capitalismo «con sabores».

Pronto despeja dudas. Entre mohines sobre el «realismo capitalista», hace suya la idea principal de la ideología que pretende criticar. Según él «Marx se equivocó» porque el capitalismo puede superar todas sus crisis mientras la clase trabajadora se ha demostrado incapaz de triunfar en su revolución:

Nunca hubo una revolución obrera que derrocara el sistema, al menos no a escala global. La razón fue que, contrariamente a las predicciones de Marx, el capitalismo podía «arreglar», tanto espacial como tecnológicamente, los mismos problemas que generaba

¿Espacial y tecnológicamente? Insulina, antibióticos, vacunas, chips, industria química, alimentación... no hay sector en el que, diariamente, no se haga evidente que la concentración del capital y la producción industrial son una traba para el desarrollo humano, que tuercen y deforman el propio desarrollo tecnológico y que se expresan sobre el territorio como una relación aberrante con el espacio y la Naturaleza desde las redes globales de transporte hasta la más modesta de las viviendas pasando por el urbanismo de las ciudades.

«Fully Automated Luxury Communism»: ¿Comunismo sin lucha de clases?

Aaron Bastani, autor de «Fully Automated Luxury Communism» en Sky News
Aaron Bastani, autor de «Fully Automated Luxury Communism» en Sky News

En «Fully Automated Luxury Communism» la única contradicción que reconoce Bastani es la que existe entre la posibilidad de socialización del conocimiento, que se despliega con Internet y la «digitalización», y la capacidad del sistema para convertir la extensión de esa nueva tecnología en acumulación de capital.

Extrapolando -en algunos casos con poca base científica y siempre sin crítica real- Bastani llega a la conclusión de que los precios de la energía (renovables), la atención sanitaria (gracias a la genómica) y la producción industrial (por la robotización) tienden a aproximarse a cero. Y que por un misterioso motivo nunca especificado, crear escasez artificialmente, que es el reflejo del capital, no va a funcionar.

A partir de ahí construye la teoría de que no haría falta un movimiento revolucionario para superar el capitalismo ya que, a fin de cuentas, el sistema, en su infinita adaptabilidad, se estaría superando a sí mismo. Bastaría apuntalar esas tendencias con políticas estatales y «proteccionismo municipal» para que evolucionara por sí solo a un «Fully Automated Luxury Communism».

Aquí es donde se hace evidente la mistificación bajo el «post-marxismo» de Bastani.

Como él apunta, Marx señaló la capacidad de la burguesía para coordinar a gran escala el trabajo humano e impulsar el incremento de la capacidad del trabajo para transformar el medio. Ésto es lo que hizo al capitalismo progresivo en su día. Pero lo que no quiere ver Bastani es que Marx también hizo evidente que el objetivo real de esta coordinación es explotar trabajo asalariado, no satisfacer necesidades humanas. La contradicción permanente y creciente entre explotación del trabajo y necesidades humanas, es lo que lo hace decadente hoy en día al sistema.

Pero esa contradicción permanente y siempre creciente entre acumulación de capital y necesidades humanas no es una mera contradicción económica más o menos abstracta. Tiene sujeto. Y un resultado dinámico: la lucha de clases entre la clase que organiza la acumulación del capital -la burguesía- y aquella cuyos intereses se identifican con las necesidades humanas universales, el proletariado.

Por eso el comunismo no es exclusivamente un modo de producción futuro. Tampoco es, en absoluto, un mero «proyecto», ni una utopía a imponer a la realidad. Es un movimiento real que a través de la lucha de clases apunta a la superación del capitalismo.

El comunismo no es un estado que debe implantarse, un ideal al que ha de sujetarse la realidad. Nosotros llamamos comunismo al movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual.

Marx y Engels. La Ideología alemana, 1846

A la vista de la historia de la Humanidad, lo extraño sería que no fuera así. Sólo la lucha de clases es capaz de enfrentar y transformar las relaciones sociales dominantes en una sociedad. Invisibilizarlo causa a Bastani sus propias contradicciones.

«Fully Automated Luxury Communism» y la «extinción del trabajo» por el capital

La robotización bajo un capitalismo que no tiene  dónde expandirse,  a falta de nuevos mercados, produce desempleo. Para Aaron Bastani es una muestra de cómo el propio capitalismo crea un «Full Atomated Luxury Communism», pero...
La robotización bajo un capitalismo que no tiene dónde expandirse, a falta de nuevos mercados, produce desempleo. Para Aaron Bastani es una muestra de cómo el propio capitalismo crea un «Fully Atomated Luxury Communism», pero...

La primera, que el capitalismo aboliría por sí mismo con el trabajo asalariado (al que llama confusamente «work» mientras llama «labour» al trabajo en general), es decir, con su institución fundamental y definitoria. Su idea es que la robotización y la automatización -una tendencia real- hacen innecesarios a los trabajadores, extinguirían «el trabajo».

En realidad, a diferencia de lo que dice «Fully Automated Luxury Communism», la robotización no elimina a los trabajadores y mucho menos el trabajo asalariado.

Para empezar el capitalismo es un sistema de explotación de una clase por otra. No es la suma de la explotación en empresas individuales.

Bajo la apariencia de un complejo sistema de intercambios voluntarios, el capitalismo esconde en realidad la apropiación de trabajo impago del conjunto de los trabajadores por el conjunto del capital.

No es la suma del resultado de la explotación empresa por empresa, es un sistema: requiere de un un marco institucional que domine a toda la sociedad, convierta en mercancía la fuerza de trabajo humana, obligue a la gran mayoría a venderla libremente en el mercado de bienes y servicios para sobrevivir y finalmente permita que el capital se organice en un mercado paralelo de capitales que distribuya las ganancias. Es decir, no hay capitalismo en una sola empresa. Y no hay capitalismo sin estado capitalista.

ABC del Comunismo de hoy

Y además, a lo largo del último siglo el capital se ha «socializado» extraordinariamente, lo que hace aun más claro el sentido de la supuesta «automatización total» en algunos productos.

El capital financiero, el gran capital que da forma y tono a toda la producción, es ahora un conjunto de fondos de tamaño inmenso que se mueven continuamente especulando con los resultados de cualquier aplicación de capital y sus consecuencias. Las empresas, las fábricas, se han reducido a «aplicaciones» a las que el capital acude, o de las que se retira, a velocidad asombrosa ante cualquier cambio en las expectativas de resultados. [...]

El «negocio», cuando los capitales se mueven tan rápido y a golpe de expectativas que varían con cada noticia, depende directamente de las condiciones generales de explotación.

Entender el capital para enfrentar lo que nos viene, 2/6/2020

La incorporación de robots e IAs en alto grado en algunas industrias y servicios no significa, para nada, que el capitalismo se apreste a dejar de explotar el trabajo asalariado. Simplemente, como toda mejora tecnológica aumenta la productividad de los que quedan en activo en términos de ganancia y, a veces, su productividad física.

Como reconoce el propio Bastani, no es nada esencialmente distinto a la sustitución de la tracción animal por el automóvil. Solo que a diferencia de lo que se defiende en «Fully Automated Luxury Communism», el fin del caballo no anticipaba el fin del trabajador.

Los caballos, crea lo que crea Bastani, no eran parte de la clase explotada. Los obreros de la manufactura que hacían carromatos y diligencias, sí. Estos se quedaron en paro. Algunos se recolocaron en la nueva industria del automóvil o en otras industrias nacientes. Para el sistema solo significó poder colocar más capitales de forma rentable y reubicar parte del capital existente, con una productividad media del trabajo en términos de ganancia más alta.

La diferencia entre nuestros tiempos de capitalismo decadente y los del capitalismo ascendente no es que la reducción de mano de obra necesaria para una cierta cantidad de producción sea más o menos drástica. Es que el capitalismo progresivo tenía capacidad de explotar el excedente de mano de obra porque inmediatamente abría nuevos mercados -hasta entonces fuera del circuito de la acumulación- en los que colocar una producción agrandada, dentro y fuera de las fronteras de los estados en los que se desarrollaba.

Hoy, en un mundo globalmente capitalista y con capitales gigantescos acumulados, esa capacidad simplemente no existe. Aumentar las capacidades productivas al final choca con la ausencia de nuevos mercados solventes en los que colocar la producción ampliada. Lo que se traduce en desempleo crónico, precarización y pauperización de los trabajadores... y una tensión constante hacia la guerra, no en los primeros pasos de un «Fully Automated Luxury Communism».

La lógica económica y el «socialismo» del «Fully Automated Luxury Communism»

Una acería de US Steel en Gary. Un modelo de la escala de acumulación de capital implícita en el «Fully Automated Luxury Communism» de Bastani.
Una acería de US Steel en Gary. Un modelo de la escala de acumulación de capital implícita en el «Fully Automated Luxury Communism» de Bastani.

Antes de entrar en la política del «Fully Automated Luxury Communism», llama la atención su Teoría Económica, sin la que sus propuestas resultarían incomprensibles.

En la importancia que da a la secuenciación del genoma y el uso de IAs dedicadas a diagnosis genética temprana, para reducir los costes sanitarios podríamos ver, y lo hay, un elemento religioso protestante-puritano. No en vano el capítulo en el que lo trata se titula «Editando el destino». Pero lo importante no es la tecnología concreta que elige sino el tipo de «solución» que representa.

El Norte de Bastani queda claro en el siguiente capítulo. Como solución para la alimentación no tiene otra idea que la fabricación de leche, huevos, carne y hasta vino en el laboratorio con técnicas de ingeniería genética y química combinadas. No podía faltar la pulsión moral y disciplinaria de una política dietética. Pero ¿Qué significa en realidad? Aumentar la capitalización y la concentración industrial a toda costa y sin responder a ninguna necesidad humana universal y directa.

Exactamente lo contrario de lo que las necesidades humanas universales señalan, exáctamente lo mismo que lo que los capitales necesitan, por eso están ya presentes. Y exáctamente la misma combinación de inmoralidad vegana y falso discurso ecológico al servicio del mismo afán por rentabilizar el capital que está sembrando el Pacto Verde.

Por eso Bastani insiste una y otra vez en que las tecnologías del «Fully Automated Luxury Communism» ya están aquí desde los años sesenta. No por es utopismo, es porque responde a las necesidades del capital. Desde una mirada comunista la aproximación a las nuevas tecnologías es muy distinta.

No se trata de demostrar que todas las tecnologías que usaremos en el comunismo existan ya. No es así. Es más, muchas de ellas, aunque existan hoy no se usarán ni desarrollarán si no nos libramos de este sistema.

Lo que las invenciones y tecnologías que comentamos muestran es que el capitalismo ha creado ya las condiciones para que una automatización y una socialización de la producción y sus formas, guiada por las necesidades humanas universales, produzca abundancia sin destruir irreversiblemente el medio natural.

En el comunismo... ¿Quién se encargará de la agricultura? ¿En la sociedad comunista no tendremos piñas, naranjas o café?, 27/2/2021

El «Fully Automated Luxury Communism» como «capitalismo social»

Todo queda aun más claro cuando tras reducir la Revolución rusa a un «golpe iliberal» y reivindicar el stalinismo asegurando que «su supervivencia de siete décadas sigue siendo uno de los grandes logros políticos del siglo pasado», nos define el «Fully Automated Luxury Communism».

«Fully Automated Luxury Communism» sería un «socialismo de mercado» con un fuerte sector de cooperativas locales de trabajo subvencionadas por el estado (Lassalle) y controladas por las empresas municipales «ancla» (siguiendo el modelo de Cleveland), financiadas mediante bancos públicos sin ánimo de lucro (Proudhon) en la que se garantizaría una serie de «Servicios Básicos Universales» (UBS por sus siglas en inglés).

Llamativos también los UBS: información (conexión a internet y matrículas universitarias), transporte urbano y ferrocarriles, salud pública al modelo del NHS británico y casas de protección oficial. Todo organizado en «Zonas UBS» en las que vivirían en principio una masa de desocupados. Y remarca: «es importante destacar que UBS debe presentarse como un conjunto ampliado de derechos».

Es decir, bajo el modelo del «Fully Automated Luxury Communism» está lo más granado del «socialismo pequeñoburgués» de ayer y de hoy, con elementos de la vieja política de ghettización del Labour británico. Dicho de otro modo: «Capitalismo social» al que ni se le ocurre tocar sectores básicos en los que el capital ya hace mucho que es una losa como la agricultura y la alimentación, mientras sea imaginable una posibilidad de concentración y recapitalización.

La política del «Fully Automated Luxury Communism»

Paul Mason y Jeremy Corbyn, contexto intelectual y político del «Fully Automated Luxury Communism»»
Paul Mason y Jeremy Corbyn, contexto intelectual y político del «Fully Automated Luxury Communism»»

Con ese objetivo y esas perspectivas, el «Fully Automated Luxury Communism» se perfila sospechosamente cercano al manifiesto electoral del Labour de Corbyn. Por ejemplo, propone nacionalizar sectores donde las subvenciones a las empresas privadas son más caras que lo que costaba un monopolio público (el ferrocarril y pronto electricidad). Una propuesta que ya hizo Corbyn en su día.

Tampoco ahorra momentos de verdadero horror al lector cuando, tras rechazar el «globalismo», habla en primera persona del plural de la burguesía británica dándola como ejemplo de... internacionalismo, que no sería otra cosa que una «política de prototipos» nacionales que contagiaría las virtudes del «Fully Automated Luxury Communism» a otras clases dirigentes por sus resultados.

Cuando quisimos conectar el mundo a través de trenes, cables y carreteras, fue a través del ejemplo y la imitación. Cuando deseamos la alfabetización y el saneamiento universales, se aplicó lo mismo.

Chocante es cuando menos también que tras argumentar la extinción casi inmediata del trabajo asalariado, nos diga que sin embargo quedarán trabajadores durante bastante tiempo. Según el igual que los caballos sobrevivieron al automóvil hasta después de la primera guerra mundial.

Para ser una clase en extinción y como mucho una parte menor del sujeto político del «Fully Automated Luxury Communism», llama la atención el miedo que le dan. Miedo que intenta conjurar, cómo no, con una vieja receta corporativa: sindicatos fuertes y bien ligados institucionalmente al estado. No seremos sujetos, pero hay que sujetarnos, parece.

Con este panorama no es de extrañar que las políticas prácticas que propone se centren en cambiar los objetivos de los bancos centrales, variantes de la tasa Tobin y en una agenda verde extraordinariamente similar al «Fit for 55» de la UE aunque ampliada al «Sur Global» a partir de 2030.

Para guinda: un «One World Tax» con el que los impuestos a los trabajadores de lo que llama «Norte Global», aseguren la rentabilidad de los fondos de inversión internacionales que habrían de transformar la estructura energética de los países semicoloniales.

Sujeto, individuo y demagogia del «Fully Automated Luxury Communism»

Bastani define la política del «Fully Automated Luxury Communism» como un «populismo». Es decir, su sujeto es el pueblo. Pero el «pueblo» es una amalgama heterogénea y contradictoria de clases en torno a propuestas que expresan los valores y la ausencia de perspectivas de la pequeña burguesía. Por eso, como el mismo Bastani dice en «Fully Automated Luxury Communism», todo el alcance de un populismo determinado viene dada en su definición de «pueblo».

Lo interesante de «Fully Automated Luxury Communism» es que realmente no hace ninguna. A diferencia de sus referentes en Podemos y Syriza no invoca al feminismo y la pequeña burguesía universitaria, ni, como las campañas del Pacto Verde a la «juventud»; y su nacionalismo por otro lado, aunque obvio, chovinista y a veces con los típicos destellos de «racismo educado» de las clases dirigentes británicas, no llega a enhebrar un discurso nacional clásico.

No. El «Fully Automated Luxury Communism», se dirige a la categoría de la ideología burguesa más reaccionaria de todas: el individuo.

Solo puedes vivir la mejor vida posible para ti bajo el «Fully Automated Luxury Communism» y sólo bajo él, así que lucha por ello y rechaza el yugo de un sistema económico que pertenece al pasado.

Evidentemente el capitalismo es anti-histórico y anti-humano hace ya demasiado tiempo. Pero la teoría del «Fully Automated Luxury Communism» ni lo va a arreglar -como pretende- ni lo va a superar. Al contrario, es una prueba más de la absoluta incapacidad que destila éste para pensar siquiera un futuro.

Fully Automated Luxury Communism
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Tras las primeras cinco entregas de nuestra serie «En el comunismo», varios lectores nos han preguntado nuestra opinión sobre el «Fully Automated Luxury Communism», título de un libro de Aaron Bastani que, aunque ha tenido pocas traducciones y poco eco mediático fuera del mundo anglófono, parece haber tenido éxito en acuñar el término.

URL: https://luxurycommunism.com/

Autor: Aaron Bastani

Puntuación del editor:
1