Francia, los atentados y Turquía: preguntas y respuestas

29 de octubre, 2020 · Actualidad> Europa> Francia

Macron hoy en Niza tras el atentado.

Esta mañana dos nuevos atentados, uno en Niza otro en el consulado francés de Jeddah, han dado un eco siniestro al llamamiento al boicot de productos franceses lanzado por Erdogan.

¿Hay un enfrentamiento entre los países musulmanes y Francia?

Manifestación organizada por Hamas frente a la residencia del embajador francés en Israel.

Es verdad que en la prensa y los noticiarios se ha hablado incorrectamente de un boicot de los países árabes o incluso del enfrentamiento de la comunidad musulmana con Macron y por extensión Francia por su reivindicación durante el homenaje a Samuel Paty de los famosos dibujos de Mohammed en Charlie Hebdo.

La realidad es que el boicot solo ha sido alentado desde el estado en Turquía y Qatar. En el resto del mundo es una campaña de los Hermanos Musulmanes desarrollada por sus brazos locales, como Hamas en Gaza y Cisjordania o Ennahda en Túnez. Brazos locales que en la mayoría de los países árabes -empezando por Egipto, cuna de la organización- están en la clandestinidad o -como en Jordania- son tolerados pero reprimidos regularmente y mantenidos lejos del poder político.

¿Tiene importancia económica el boicot?

La patronal francesa hizo un llamamiento a resistir en nombre de los principios porque la verdad es que los principios le salían muy baratos. El impacto sobre las exportaciones francesas es y será mínimo.

De hecho el boicot que en este momento está modificando realmente los flujos comerciales en los países musulmanes de Africa y Oriente Medio es el boicot saudí a los productos turcos.

¿De dónde viene todo esto?

Partidarios de Erdogan celebran en Estambul la conversión de Santa Sofía en mezquita.

La crisis financiera de 2008 dejó claro que las salidas que el capital turco había disfrutado y desarrollado desde los noventa ya no volverían a estar. La integración en la UE estaba prácticamente cerrada desde el 2000. Y en los estados túrquicos de Asia Central cada vez chocaba más con China y con una Rusia reconstituida como potencia regional.

Es en esos años cuando Erdogan va progresivamente afirmando lo que se ha llamado un programa neo-otomano. Básicamente un plan de desarrollo imperialista que busca salidas regionales para el capital turco en los países que habían sido territorios controlados o adscritos al Sultanato antes de la primera guerra mundial. El nuevo relato incluía reivindicaciones como la Turquía azul, revalorizada por el descubrimiento de nuevos depósitos de hidrocarburos del Mediterráneo Oriental.

En ese nuevo posicionamiento imperialista, Turquía apostó por reencauzar el islamismo en un momento en el que el jihadismo está perdiendo terreno, y ponerlo al servicio de sus intereses en comandita con Qatar. Ambos países se convirtieron en los patrones de los Hermanos Musulmanes. Resultado de la nueva alianza fue el renacer de la organización durante la llamada Primavera árabe. Un jaque masivo y simultáneo en Túnez, Libia, Egipto y Siria que volvía a colocar a Turquía en una posición de potencia global… pero que también la enfrentó cada vez más a Rusia, Alemania, EEUU, Arabia Saudí, Emiratos, Israel y por supuesto a los gobiernos de Siria y Egipto… que al final se impusieron sobre los apadrinados de Qatar y Ankara. El arco de conflicto abierto hoy desde Azerbaiyán hasta Libia pasando por Siria y las disputas territoriales con Grecia y Egipto tienen su origen ahí.

¿Qué son los Hermanos Musulmanes?

Milicias de Hamas, rama palestina de los Hermanos Musulmanes, desfilan en Gaza.

Los Hermanos Musulmanes son la organización matriz del islamismo. A diferencia de otros movimientos anti-coloniales, no surgen como herramienta de las burguesías locales para crear un estado nacional y poner en marcha un desarrollo capitalista. Se trata de un movimiento de resistencia feudal -de ahí su fundamentación religiosa- que se enfrenta no solo al colonizador sino a la transformación de las relaciones sociales que su dominio trae consigo.

Como otros movimientos reaccionarios -el carlismo español, el juanismo portugués, el tradicionalismo francés, etc.- su evolución y sobre todo la extensión sin marcha atrás del capitalismo, le acabó convirtiendo en el partido de los sectores más atrasados del cacicazgo y la pequeña burguesía rural. Su rival primario eran las expresiones nacionalistas de las burguesías nacionales árabes: Nasser en Egipto, el Baaz en Siria e Irak, Gadafi en Libia, el FLN en Argelia o la OLP en Palestina. Es esta confrontación la que por un lado llevará al nacimiento del jihadismo como su escisión militarista en los 70 y por otro acercará ya en los 90 a la rama principal de la hermandad a Erdogan y su movimiento. Erdogan se presentaba ya en los noventa ante ellos como el representante exitoso del ascenso de esas pequeñas burguesías rurales nostálgicas y conservadoras. Curtido frente a un aparato político laico y europeizante establecido por Atatürk, la vía turca se hacía muy atractiva para una dirección islamista que todavía veía el poder muy lejos.

¿Qué papel juega Turquía en el entorno islamista?

El apoyo turco y qatarí a los Hermanos los ha modernizado en cierta medida y a su vez ha transformado el paisaje político turco

Estambul es hoy en día el centro de la Hermandad Musulmana. El estado turco está invirtiendo y apoyando a las sucursales de la organización y, lo que es más importante, facilita los esfuerzos para organizarlas y representarlas. Docenas de estaciones de televisión, en su mayoría afiliadas a ramas de la Hermandad Musulmana, dan fe del apoyo turco a estos grupos.

Con esta tremenda inversión, la promesa del erdoganismo se ha cumplido en lo esencial: el islamismo y dentro de él los Hermanos Musulmanes se han convertido en los usufructuarios de la derrota de AlQaeda y el Estado Islámico. El movimiento que se observa en Medio Oriente, pero también y especialmente en Europa, es el de un desplazamiento de capas y grupos que apoyaban o cuando menos simpatizaban con el jihadismo hacia el islamismo clásico de la hermandad. Y a la vez, la aparición de toda una serie de organizaciones vinculadas a los Hermanos Musulmanes que adoptan y adaptan discursos identitaristas típicos de las izquierdas posmodernas anglosajonas como forma de ganar terreno en países como Túnez o Argelia pero también en Francia o Bélgica.

Las dos organizaciones prohibidas en Francia tras el asesinato de Paty son significativas de este movimiento en dos tiempos. Baraka City nunca ocultó sus simpatías hacia el Estado Islámico aunque su propio nombre fuera un homenaje a uno de los fundadores de Hamas. Tras su ilegalización ayer su fundador solicitó asilo político en Turquía. La otra organización ilegalizada, la CCIF, fue una de las pioneras en implementar el racialismo al estilo anglosajón para su uso político por el islamismo y estuvo a la cabeza de la réplica francesa del Black Lives Matter el pasado verano. Su discurso: todo intento del estado por recuperar el control sobre los ghettos gobernados en la práctica por la hermandad sería islamofobia. Siguiendo esta estela, en Túnez la campaña para denunciar la supuesta islamofobia macronita está siendo encabezada por Meem, una revista de los Hermanos en la misma onda:

Representa una franja de los Hermanos Musulmanes que no duda en respaldar las ideas progresistas cuando cumple su agenda. En su sitio web afirma «dar prioridad a las mujeres», y se presenta como «feminista» y «liberal».

¿Cuál es el nudo del enfrentamiento entre el estado francés por un lado y Turquía y el islamismo por otro?

El portahelicópteros Tonnerre francés es escoltado por buques griegos y franceses.

El fondo es el choque de intereses imperialistas entre Francia y Turquía. Francia se ha visto desplazada en sus bases de influencia en Oriente Medio. En Siria apoyó al PKK-YPG contra el ejército turco. El Líbano, alianzas puntuales de Irán-Hezbollah con Turquía-Hermandad ha hecho casi imposible a Francia recuperar un papel protagonista a pesar de los esfuerzos de Macron. En Túnez, que hasta la primavera árabe era la más fiel de las excolonias, tiene ahora que lidiar con el partido local de los Hermanos que forma parte del gobierno y mete palos en la rueda de los intereses franceses. En Libia, el gobierno de Trípoli, controlado por los Hermanos Musulmanes, pudo contener y revertir la ofensiva de un Haftar que se las prometía felices gracias a Francia, Rusia, Egipto y Emiratos, por la decidida intervención de Turquía… que ha llegado a instalar una base militar de la que se resiste a marchar. Hasta en el Nagorno Karabaj chocan directamente los intereses franceses y los turcos a día de hoy.

Todo este desarrollo ha ido acompañado de roces cada vez más directos y denuncias, culminando en el envío de buques de guerra y aviones franceses para reforzar al ejército griego en su contención de la armada turca en el Mediterráneo Oriental.

Y mientras los choques y roces entre las dos potencias se prodigaban… los Hermanos Musulmanes iban ganando poder en las barriadas francesas. La République, que había ignorado durante años la degradación de las barriadas obreras, no iba a permitir que se convirtieran en un frente interior. De ahí la Reconquista Republicana prometida el año pasado por todo lo alto. El discurso contra el separatismo musulmán no solo denunciaba a los Hermanos Musulmanes sino que apuntaba directamente a Qatar y Turquía como sus patronos y organizadores.

Con la escalada en Grecia, Libia y Armenia y una multiplicación de atentados y tentativas de atentados en el hexágono, Macron decidió doblar la apuesta y anunció una nueva ley para el 2 de octubre. El objetivo anunciado era imponer la formación de imanes locales bajo supervisión estatal. A nadie se le ocultaba que el objetivo era frustrar la política de influencia de Turquía y Qatar a través del control de las mezquitas. La respuesta turca y de los Hermanos Musulmanes era esperable.

Somos Emancipación | Publicamos Communia en español, francés e inglés.

¡Proletarios de todos los países, uníos, suprimid ejércitos, policías, producción de guerra, fronteras, trabajo asalariado!