Europa y la guerra fantasma

25 de enero, 2022

Soldados ucranianos con lanzacohetes. Las maniobras permanentes son parte de la «guerra fantasma» que estamos viviendo.
Soldados ucranianos con lanzacohetes. Las maniobras permanentes son parte de la «guerra fantasma» que estamos viviendo.

Cuanto más tensa EEUU la situación con Rusia, intentando marcar su hegemonía sobre Europa, más a la contra le responden Francia y Alemania... y más saltan las costuras dentro de la propia UE entre el núcleo franco-alemán y los países más cercanos a Washington. El verdadero campo de batalla en la «guerra fantasma» de estas semanas es la UE, sometida al doble envite de Putin y Biden.

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La guerra fantasma es un peligroso juego de «dramatizaciones»

soldado ucraniano frontera rusia
Soldado ucraniano en la frontera con Rusia

EEUU no podía dejar de hacer presente al AUKUS en la crisis con Rusia. El momento elegido fue esta semana y el movimiento una cuasi-evacuación coordinada de las embajadas de los tres países: Australia, Gran Bretaña y EEUU.

Inmediatamente antes los británicos habían tratado de hacerse presentes aireando informes de inteligencia que acusaban a Rusia de intentar colocar un gobierno amigo en Ucrania. El ministerio de Exteriores ruso los desestimó como mera «desinformación», pero «los socios europeos» ni siquiera hicieron acuse de recibo, decididos al parecer a hacer invisibles a los británicos en esta crisis.

De hecho, la respuesta de la UE a las evacuaciones de embajadas AUKUS se ha limitado a EEUU, ignorando a Australia y Gran Bretaña. Y tampoco ha sido cariñosa precisamente. El llamamiento a la calma de Borrell era ante todo un reproche y un reto. Reproche de «dramatizar» y empeorar sin motivo la situación creando sensación de abandono en Kiev. Reto abierto a Blinken a que «nos dé una razón que justifique este movimiento».

Para escarnio de Bruselas, sin embargo, hace pocas horas el ministerio de Exteriores alemán ha anunciado que retiraría de Ucrania a su personal no esencial. Alemania vuelve a ceder a la presión de Washington que le acusa de ser «el eslabón débil de la OTAN». Un nuevo gambito tras la dimisión forzada del almirante al mando de la armada alemana, que había dicho en un acto lo que no deja de ser la posición alemana, es decir, que el discurso estadounidense según el cual Rusia quiere invadir Ucrania es una «tontería».

La nueva estrategia de EEUU...

Tanques estadounidenses del Grupo de Batalla de Presencia Extendida de la OTAN en un ejercicio militar en Letonia el pasado mes de marzo.
Tanques estadounidenses del Grupo de Batalla de Presencia Extendida de la OTAN en un ejercicio militar en Letonia el pasado mes de marzo.

Como pronosticamos, Biden está cambiando su estrategia en esta crisis, acelerándola e intensificándola para recuperar espacio político dentro de EEUU. Quiere mostrar fuerza para ganar liderazgo frente a los republicanos moviendo tropas y forzar a Putin a algo que pueda presentarse como una derrota fruto de una «Presidencia fuerte».

El despliegue de miles de tropas estadounidenses adicionales en el flanco este de la OTAN, que incluye a Estonia, Letonia y Lituania, dijeron funcionarios de la administración de Biden, es exactamente el escenario que Putin ha querido evitar, ya que ha visto cómo la alianza militar occidental se acerca cada vez más y más cerca de la propia frontera de Rusia. [...]

El representante Michael McCaul de Texas, el principal republicano en el Comité de Asuntos Exteriores, dijo el domingo que Estados Unidos necesitaba realizar más maniobras en esas naciones de la OTAN. «Necesitamos ejercicios conjuntos en Polonia, los Estados bálticos, Rumanía, Bulgaria, para demostrarle a Putin que hablamos en serio», dijo McCaul en «Face the Nation». «En este momento, no ve que hablemos en serio».

Biden sopesa desplegar miles de tropas en Europa del Este y países bálticos. New York Times

En este momento el ejército estadounidense ha puesto en máxima alerta a 8.500 soldados, señalando así su rápida movilización hacia Europa. A las pocas horas han empezado los ciberataques y primeros episodios de guerra electrónica contra el ejército ruso. Biden está pisando el acelerador.

...mina a la UE exponiendo sus contradicciones

Ministros de Exteriores de la UE en la cumbre de ayer
Ministros de Exteriores de la UE en la cumbre de ayer

Los últimos movimientos de EEUU no hacen ninguna gracia en París ni en Berlín. Ambos intentan mantenerse al mando de la «posición europea» con cada vez más dificultades.

Macron lleva quitando hierro a la supuesta amenaza de invasión toda la semana. Su discurso culpa de la actual escalada militar a Polonia, por su bloqueo de un «diálogo de la UE con Rusia». Pero el intento de polarizar en torno a Varsovia, no funciona. El comunicado de ayer de la OTAN no tenía otro sentido que recordar en las capitales europeas que los bálticos, Dinamarca y Holanda juegan por su cuenta y que incluso España se había descorchado ante Blinken con un extemporáneo discurso en el que se ofrecía a EEUU como «aliado preferente».

La patética máxima del ministro español, diciendo que era la hora de «las cuatro des» (diplomacia, distensión, desescalada y disuasión), como si desescalar la presencia militar y aumentar la disuasión no fueran opuestas, describe bien la banalidad argumental de una parte de los países miembros que hasta ahora se alineaban casi automáticamente con París y Berlín.

Su preocupación no está en el Este, sino en la guerra comercial abierta por Trump. A fin de cuentas Biden aprobó una suspensión temporal de aranceles como gesto de buena voluntad, no la dio por cerrada. El editorial de El País, alter ego periodístico del gobierno Sánchez, diciendo a Macron que «no hay tiempo» para una respuesta europea ni un diálogo propio con Rusia, revela el escaso interés real de la burguesía española por lo que pase en Ucrania y su deseo de «sacar algo» a toda costa.

En el Este en cambio la situación es la opuesta. Los países bálticos, Bulgaria y Rumanía han encontrado en Dinamarca y Holanda -las burguesías continentales tradicionalmente más ligadas al capital anglo-estadounidense- un pivote sobre el que acorralar las renuencias de Alemania, Italia, Finlandia y Francia. La prensa francesa se lamentaba de que el bloque belicista anti-ruso «en realidad confía solo en EEUU, no en la UE, para garantizar su seguridad».

En realidad, las burguesías bálticas, cuyos estados étnicos serían inviables económicamente fuera de la UE, juegan su propia estrategia. Lejos de evitar una invasión de Ucrania, su interés es convertir la tensión con Rusia en el fundamento de la política exterior UE.

Su miedo permanente es que una UE dependiente energéticamente o al menos, en buenos términos con Moscú, decida que la mejor forma de parar los pies de las ambiciones rusas en el Báltico sea dejar de invisibilizar a las nutridas minorías rusófonas en estos países (más del 30% Letonia, 34% en Estonia) y darles una nacionalidad que sus gobiernos les escatiman por su concepción etnicista del estado. Gran parte nietos y bisnietos de trabajadores llegados de otras partes de la extinta URSS, en su mayoría son todavía legalmente «no ciudadanos» y por tanto apátridas.

Pero evidentemente, ni Alemania ni la UE pueden ni quieren contentarles rompiendo relaciones económicas con Rusia, siquiera a largo plazo. El objetivo más bien sería el contrario: ganar a Rusia algún día para la esfera del capital alemán.

De momento, las líneas rojas alemanas están claras. Este mismo fin de semana Scholz volvía a pedir «prudencia» con la imposición de sanciones recordando que también afectarían a la economía alemana y volviendo a poner el futuro del NordStream2 entre las brumas.

La estrategia rusa

Barcos rusos participan en ejercicios en el mar Báltico en octubre de 2021
Barcos rusos participan en ejercicios en el mar Báltico en octubre de 2021

Si escuchamos a los think tanks rusos nos queda claro que en su mirada la cuestión fundamental de esta crisis es el eventual despliegue de misiles nucleares estadounidenses de corto y medio alcance en países fronterizos.

Por eso, como también apuntamos, la forma más potente para Rusia de plantear represalias en caso de no obtener las garantías que exige a EEUU, no es invadir Ucrania, sino amagar con plantar misiles equivalentes en lugares desde los que puedan amezanar a EEUU o sus intereses estratégicos y hacer maniobras en nuevas «zonas sensibles» para AUKUS o sus socios europeos.

Sobre la primera opción, el vice ministro Riakov ya salió con un «no confirmo ni descarto» a la pregunta sobre si estaban pensando un despliegue en Venezuela o Cuba que fue descalificado desde Washington.

Más grave en realidad fue el anuncio de ejercicios navales con artillería pesada a 240km al suroeste de Irlanda, frente aguas de España y Francia durante el próximo mes de febrero. El gobierno irlandés ya dejó claro que el ejercicio «no es bienvenido», pero podría marcar el comienzo de una proliferación de este tipo de maniobras como forma de presión, no tanto sobre EEUU como sobre los «eslabones débiles».

La estrategia de Francia y Alemania

Macron se reunirá con Putin en los próximos días. Francia y Alemania desisten de la UE e intentan desmontar la «guerra fantasma» actuando por sí mismas.
Macron se reunirá con Putin en los próximos días. Francia y Alemania desisten de la UE e intentan desmontar la «guerra fantasma» actuando por sí mismas.

A estas alturas Francia y Alemania parecen haber desistido a que la UE como tal dispute el protagonismo a EEUU en la dirección de esta crisis con Rusia. Están ya intentando hacerse valer, aunque de forma coordinada, por sí mismas.

Representantes de ambas potencias se reunirán con ucranianos y rusos, el famoso «formato Normandía», este miércoles. Se espera que presenten una primera oferta abriendo un cierto camino de negociación. Por su lado, Macrón se reunirá con Putin en los próximos días para mostrarle un «camino de desescalada».

La realidad es que ni Alemania ni Francia pueden dar garantías sobre los objetivos principales de Rusia -evitar un despliegue de misiles OTAN de corto y medio alcance en Polonia, Rumanía o Bulgaria-. El «camino» muy probablemente consista en pactar con Rusia una reducción de efectivos terrestres a corto a cambio de una garantía escrita de EEUU de la reapertura la negociación del tratado de no proliferación de misiles INF en Europa.

¿Podríamos estar tranquilos si se desescala ahora el conflicto?

No. Aún si la «guerra fantasma» llegara a replegarse y no estallara ningún enfrentamiento armado, la situación resultante no será una mera «vuelta atrás».

En Europa, la dimensión de las fracturas entre los intereses imperialistas de los distintos estados UE augura una época tormentosa y un impulso redoblado al rearme de la Unión por parte de Francia y Alemania. Y lo que es más importante, globalmente no estaremos más lejos de la guerra que hace un año, sino en un escenario de «normalización» de las escaladas regionales con participación directa de las grandes potencias.

Mientras las clases dirigentes no teman de manera inmediata la movilización de trabajadores contra la guerra y sus consecuencias, la «solución» de esta crisis no puede sino marcar una nueva aceleración de las tensiones imperialistas globales y generar peligrosos ecos en todo el planeta.

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