Esto no es un «christmas»

24 de diciembre, 2020

congreso stuttgart de la IIª Internacional
Delegados en el Congreso de Stuttgart de la IIª Internacional. 1907. La fotografía fue impresa como postal y enviada a centenares por todo el mundo por los propios delegados.

Las postales fueron uno de los medios de comunicación más ampliamente usados por el movimiento obrero de la IIª Internacional. De cuando en cuando, algunas exposiciones y papers o algún artículo en un blog nos recuerdan la importancia que tuvieron en la vida cotidiana de lo que en la época se llamaba el proletariado consciente; pero en general, salvo para un puñado de coleccionistas, representan solo una anécdota menor. Fueron sin embargo mucho más que eso.

Entre 1900 y 1914 la gran mayoria de huelgas y luchas del corazón industrial de Europa -de Toulouse a Petersburgo- pueden documentarse gráficamente solo con postales, muchas de ellas hoy en pequeños museos regionales.

Y no podría decirse menos de la revolución rusa de 1905, todos sus principales episodios, consignas y momentos, generaron una masa de postales que difundieron por todo el país las imágenes de la revolución y las llevaron por toda europa. Eso sí, con dos importantes diferencias respecto a lo que sucedía en Francia, Austria o Alemania: en primer lugar hay una clara preponderancia del peso de los movimientos democráticos de la pequeña burguesía y el campesinado sobre las expresiones del movimiento socialdemócrata, tanto menchevique como bolchevique, a fin de cuentas es la primera revolución permanente; y del cartelismo, la caricatura y la ilustración sobre la fotografía.

No solo fueron los grandes momentos huelguistas o revolucionarios. La apertura de un ateneo o la creación de una cooperativa merecían sus postales también. Con la migración política y los pogromos que siguen a la represión de 1905, la costumbre se extiende por el mundo: desde el Norte de Inglaterra a Palestina, con los primeros créditos para herramientas o libros, se añade un pequeño presupuesto para postales.

Lo que las postales realmente nos cuentan

morato prision central
Postal enviada por el dirigente socialista español Juan José Morato desde la prisión central de Madrid tras la represión de la huelga de 1908.

Entre la Exposición Universal de Paris y el estallido de la guerra en 1914, el flujo de postales pasó de unos cuantos miles a 800 millones. Las innovaciones en artes gráficas habían permitido a los fotógrafos y las imprentas producir postales a bajo precio siguiendo los nuevos estándares de la Unión Postal Internacional.

La clase trabajadora se dio cuenta pronto del potencial de un medio de comunicación que podía hacerla visible y hacer visible sus luchas y aspiraciones en el mundo siguiendo las redes y las complicidades creadas por migraciones y exilios. Las postales, encargadas casi siempre por las Casas del Pueblo y las organizaciones que amalgamaban, producidas otras veces por fotógrafos que pretendían así vender en barrios obreros y en los grandes momentos políticos por los partidos obreros, se convirtieron en un fenómeno masivo.

Los trabajadores, más allá de la letra y la teoría, descubrían la universalidad de su condición y sus intereses de un modo tangible, visual y capaz de saltar fronteras sectoriales, regionales y nacionales. Podemos decir sin temor, que las postales, aunque no demasiado utilizadas por el escaso aparato de la IIª Internacional, fueron sin embargo el principal medio y el más espontáneo, del que se sirvieron los trabajadores para extender y afianzar el internacionalismo antes de la Guerra Mundial.