Escalada militar en el Mediterráneo

11 de agosto, 2020 · Actualidad> Asia> Turquía

Flota turca escoltando al buque de prospección geológica Oruk Reis hacia aguas en disputa con Grecia.

Los noticiarios europeos parecen estar en una verdadera conspiración de silencio. La TV española reportó ayer un incendio doméstico en Baltimore y ni una palabra sobre las tensiones militares en el mar que baña más de la mitad de sus costas. Solo la televisión alemana avisaba hoy del peligro de la escalada entre Grecia y Turquía constatando que Egipto también está involucrado, lo que da al conflicto una dimensión mayor. Pero en cuanto se sale de Europa, sea en los principales medios japoneses o en la prensa internacional árabe, la conclusión es explícita: La escalada militar parece inevitable en el Mediterráneo después de que Turquía anunciara una nueva investigación sísmica el 10 de agosto en áreas en disputa que se superponen con una zona [económica exclusiva] marítima que sus archienemigos Egipto y Grecia acordaron [repartirse] la semana pasada.


El tema de este artículo fue elegido para el día de hoy por los lectores de nuestro canal de noticias en Telegram (@communia).


De dónde viene todo ésto

Fronteras marítimas reivindicadas por Turquía tras su acuerdo con Libia que reducen las aguas territoriales griegas y colocan bajo su soberanía los yacimientos de hidrocarburos.

Desde que comenzamos este blog hemos seguido atentamente el desarrollo imperialista de Turquía desde Azerbaiyán hasta Libia pasando por Grecia, Siria y Sudán. El año pasado, haciendo balance y apuntando alertas para 2020, advertimos ya que este año aumentaría la amenaza militar contra Grecia y sus aliados (Chipre, Israel, Egipto) en el Mediterráneo oriental para no quedar fuera del gran negocio gasístico. La jugada turca en Libia pasaba por la firma de un tratado de delimitación de aguas entre el gobierno de los Hermanos Musulmanes en Trípoli -reconocido por la ONU- y Ankara, que reconocía por primera vez internacionalmente las ambiciones expansionistas erdoganistas en el Mediterráneo, la Turquía azul que es parte del sueño neo-otomano del imperialismo turco.

Buque de exploración geológico turco Oruç Reis.

Hace menos de tres semanas, veíamos como la diplomacia turca paralizaba las sanciones europeas y la invasión egipcia de Libia apuntándose a un nuevo proceso de paz. Grecia veía así frustrados sus intentos de movilizar a la UE para imponer sanciones inhabilitantes que hicieran imposibles el costosísimo esfuerzo militar turco en el Mediterráneo. Subrayando que era consciente de la jugada, el gobierno turco hacía amago de mandar busques de prospección a aguas en disputa con Grecia, llevando la tensión de un frente de conflicto a otro. La táctica no era nueva: pivotar sus esfuerzos militares de Siria a Libia salvó en la campana a un régimen que hace solo unos meses estaba contra las cuerdas durante las semanas más intensas de la pandemia de Covid.

Pero finamente, cuando estaba ya en marcha, la expedición se canceló y los buques de guerra turcos volvieron a sus bases. La razón era que la UE había organizado entre bastidores unas negociaciones exploratorias entre Turquía y Grecia.

ZEE reivindicada por Grecia en rojo, reivindicada por Turquía en azul y frontera con Egipto en línea roja continua.

Pero Grecia siguió maniobrando para equilibrar los avances turcos. El pasado seis de agosto firmaba con Egipto un acuerdo de delimitación de aguas que repartía entre ambos estados la Zona Económica Exclusiva (ZEE) también reivindicada por Turquía. El acuerdo, que implica cesiones a El Cairo sobre zonas gasísticas sin explotar, causó polémica entre la oposición de Syriza, más expansionista que nadie y el gobierno que afirmaba que se evitaba lo peor, ya que delimitar la ZEE directamente con Egipto, como antes se había hecho con Italia, era la única manera disponible de poner cerco a la expansión turca.

Al parecer el acuerdo tomó por sorpresa a Ankara y enfureció a los halcones turcos. Erdogan ordenó a los negociadores retirarse inmediatamente. El ejército anunció un ejercicio de tiro el lunes y martes en un área cercana, al suroeste de la costa turca entre Turquía y la isla griega de Rodas. Y un nuevo NAVEX, que daba por hecho la soberanía turca sobre la ZEE, se emitió para avisar que el barco de exploración geológica que había cancelado sus trabajos, el Oruç Reis, volvería a retomarlos.

Al borde de un conflicto armado

Vista cenital de la flota que escolta al Oruç Reis publicada por el ejército turco.

Ayer lunes, el Oruç Reis entró escoltado por una flotilla de la armada turca en aguas en disputa con Grecia. El ministerio de defensa turco publicó inmediatamente imágenes en un tuit. La armada griega, mandó desde que entró en las aguas en disputa mensajes cada 15 minutos conminando a los buques turcos a abandonarlas mientras el buque tendía sus cables sobre el fondo marino. Inutilmente, claro, porque el ruido de los motores de los buques que le escoltaban impedia cualquier escucha geolótica útil. Era lo de menos. El objetivo de su misión no era obtener datos sino establecer la determinación del gobierno de Ankara. Problema, la determinación del imperialismo griego no es menor. El ministro de exteriores griego declaraba esta mañana que Grecia no aceptará hechos consumados. Y el ejército griego en pleno entraba esta mañana en estado de alerta máxima.

El ambiente en los cuarteles y bases marítimas griegas es ya bélico. No se olvidan tan fácilmente las declaraciones de los militares griegos previas a la primera y fallida misión del Oruç Reis. En aquel momento, hace apenas unas semanas, aseguraban que si los cables del buque tocan la plataforma continental griega, Turquía tendrá la responsabilidad completa y exclusiva de lo que seguiría. El jefe del ejército griego llegó a prometer que a quien pise la tierra griega primero lo quemaremos y después le preguntaremos quién es.

La argumentación cartográrifica turca. El Oruç Reis no habría salido de la ZEE de Turquía… en disputa.

Mitsotakis tendrá hoy conversaciones telefónicas con los presidentes europeos y la cancillería griega ha solicitado ya una reunión urgente del consejo de ministros de Exteriores. Y Erdogan, como siempre, juega a combinar los hechos consumados con propuestas de un gran proceso de negociación regional que rehaga las fronteras marítimas de todo el Mediterráneo.

Es decir, estamos ante una negociación armada en la que los distintos y contradictorios intereses imperialistas de los países ribereños aumentan su presión hasta el borde de un conflicto armado. Por supuesto, ninguno tiene intención de iniciarlo abiertamente. Todos preferirían ver prosperar sus intereses sin otra violencia que la de la amenaza y la imposición por los hechos. Pero no juegan solos. Y si la tensión se dispara, la vuelta atrás será poco menos que imposible.

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