En el comunismo… ¿desaparecerán el arte, la artesanía, las producciones tradicionales?

12 de marzo, 2021

Artesanía de los años 20 durante la guerra civil
Artesanía rusa de los años 20 durante la guerra civil.

En el comunismo las capacidades de producción social se han multiplicado. La sociedad comunista satisface las necesidades de cada uno y la economía ha pasado de ser acumulación de capital a un metabolismo común con la Naturaleza. Pero qué pasa entonces con el Arte, la artesanía o las formas tradicionales de producción que no permiten la masificación. ¿No volverá la alienación por la puerta de atrás al separarnos de la capacidad personal y directa de transformar y hacer cosas a pequeña escala?

En este artículo...

La pregunta: ¿qué pasa en el comunismo con las formas de producción no masivas como el arte, la artesanía o las producciones tradicionales?

En el comunismo.... para satisfacer las necesidades de todos y cada uno la productividad física del trabajo se desarrolla aun más. ¿No se perderán entonces todas las formas tradicionales, la artesanía, el arte, etc. por poco productivos? ¿No volverá la alienación por la puerta de atrás en la sociedad comunista al separarnos la producción social masiva del trabajo directo y personal, del descubrimiento de las capacidades de transformación de cada uno?

Moral comunista, productividad del trabajo y el amor de la pequeña burguesía por la producción artificial de escasez

Artesanía cartonera: si existe en el comunismo no será para que nadie se gane la vida.
Artesanía cartonera: si existe en el comunismo no será para que nadie se gane la vida.

A los comunistas nos repugna la creación artificial de escasez a la que el capitalismo, en su crisis de civilización recurre cada vez con más frecuencia negando desarrollo humano y necesidades tan rutinaria como innecesariamente.

Sin embargo, imbuida de la lógica del sistema la pequeña burguesía creativa, artística, busca constantemente formas de crear escasez para participar de los circuitos especulativos. El ejemplo más reciente: el éxtasis del arte digital al descubrir que creaciones que pueden replicarse sin costo e indefinidamente pueden hacerse únicas utilizando criptografía. Resultado: un pequeño boom especulativo del que todos se felicitan.

Otras veces tienen el descaro de presentarlo como acción social. Es el caso del movimiento de las editoriales cartoneras en las que cartoneros ultraprecarios de distintas partes de América del Sur copiaban y encuadernaban a mano libros de autores locales.

¿Qué necesidad hay de copiar nada a mano más allá del sádico placer de la pequeña burguesía bohemia por participar de la explotación, siquiera simbólicamente, de la fuerza de trabajo más precaria y empobrecida? ¿Qué necesidad hay de producir copias únicas y escasas? La tecnología hoy, ya, nos permite producir infinitas copias de cualquier libro sin dedicar prácticamente tiempo de trabajo a cada nueva copia distribuida.

Lejos de parecerse a nada de lo que las tendencias presentes apuntan que será la sociedad comunista, la aproximación de la pequeña burguesía creativa al Arte y la producción artesana es un puro refocilarse en la escasez, la miseria y la explotación del trabajo humano. ¿Cómo no va a repugnarnos? Si algo podemos dar por cierto del futuro es que tales cosas y tal moral no existirán en el comunismo.

Abundancia y producción masiva en la sociedad comunista

tragedia de los bienes comunales
El mito -falso- de una «tragedia de los bienes comunales» que nunca existió. Y en el comunismo menos.

Esta visión del arte y la artesanía refleja una visión y unos intereses más amplios. En su visión chata y reaccionaria, malthusianos y ecologistas asocian la abundancia a grandes fábricas concentradas y rapiña medioambiental. Nos proponen volver a formas de producción artesanas incluso en los alimentos, a dejar de comer carne y a aceptar que el mundo es limitado y somos ya demasiados humanos sobre él.

Es decir, de una manera u otra el mensaje reaccionario básico: no hay otra sociedad posible que el capitalismo, hay que aceptar sacrificios y miserias para mantenerlo en pie en vez de reclamar necesidades que por muy humanas que sean en realidad son destructivas y sobre todo, los trabajadores somos demasiados y reclamamos demasiado... la visión del mundo del capitalista más asfixiado y reaccionario.

Ya hemos visto en anteriores entregas de esta serie que nada de eso es verdad ni se inscribe en las tendencias históricas que tenemos frente a nosotros. En el comunismo la producción agraria será ecológica pero no artesana sino automatizada. En la sociedad comunista las capacidades de producción serán masivas, pero estarán distribuidas en el territorio según las necesidades humanas, las escalas óptimas para satisfacerlas -no para acumular capital- y las necesidades de ese metabolismo común con el medio en el que se transforma la producción social.

Arte y artesanía en el comunismo

artesania revo rusa 20
Artesanía de los años 20, durante la Revolución Rusa y la guerra civil

Por otro lado, las tendencias que vemos hoy allá donde el capitalismo entra en contradicción directa con la abundancia posible no hablan para nada de una desaparición del Arte, la artesanía o la producción tradicional. Lo que cambia es que... están desmercantilizadas, nadie depende de ellas para su provisión básica y ya no tienen que ver con la acumulación. Donde ha desaparecido el Arte es en el capitalismo.

Por seguir con el ejemplo de los libros. Hoy los formatos electrónicos permiten reproducir libros con un coste extra por unidad distribuida prácticamente nulo. Pasar de distribuir 1.000 copias a 100.000 depende solo de cuánta gente descargue el archivo digital. Es lo más parecido a un atisbo de abundancia que podemos encontrar en la sociedad capitalista actual. Por eso produce tantas contradicciones y toda esa monstruosa legislación sobre propiedad intelectual, verdadera caricatura deforme y grotesca de las propias instituciones jurídicas características de la propiedad capitalista... cuando era progresiva.

¿Qué pasa entonces con el objeto físico y su elaboración? Miles de personas se interesan y aprenden su artesanía. Encuadernar, producir físicamente un libro ya no es un medio necesario para disponer de un contenido. El objeto físico y su elaboración, cobran un nuevo sentido: son un fin en sí mismo. Quien quiere ir más allá de la satisfacción de su necesidad de leer, disfruta de editarlo, hacerlo bonito, encuadernarlo a mano...

Es un paso más allá de lo que señala la moral comunista. Si esta apunta hacia un mundo en el que las personas dejan de ser medios (para la acumulación) y se convierten en fines en sí mismos y para cada uno de los demás, las mínimas experiencias de abundancia que el capitalismo linda, nos permiten pensar que en la sociedad comunista toda la actividad humana se convierte en un fin en sí misma.

Es otra forma de abordar y entender la radical transformación de la naturaleza humana que producirán la socialización y la abolición del trabajo asalariado y con ellas el fin de la división del trabajo en la sociedad comunista. Porque el fin de la división del trabajo no es un mero hecho organizativo, transforma toda la experiencia vital de las personas en el comunismo, liberando sus capacidades y socializándolas.

La concentración exclusiva del talento artístico en individuos únicos y la consiguiente supresión de estas dotes en la gran masa es una consecuencia de la división del trabajo (…) en todo caso, en una organización comunista de la sociedad desaparece la inclusión del artista en la limitación local y nacional, que responde pura y únicamente a la división del trabajo, y la inclusión del individuo en este determinado arte, de tal modo que sólo haya exclusivamente pintores, escultores, etc. y ya el nombre mismo expresa con bastante elocuencia la limitación de su desarrollo profesional y su supeditación a la división del trabajo.

En una sociedad comunista, no habrá pintores, sino, a lo sumo, hombres que, entre otras cosas, se ocupan también de pintar.

Marx y Engels. La Ideología alemana, 1846

Arte y artesanía se liberan de ser medio de vida, desaparecen como actividad especializada monopolio de unos pocos y se funden en el conocimiento social y la consciencia de la especie. Dicho de otra forma: en el comunismo toda la actividad humana tiende a convertirse en Arte.

¿Y los poetas, los artistas, los artesanos... simplemente desaparecerán?

Benjamin Peret
Benjamin Peret

Sí. En el comunismo desaparecerán porque como en todo lo demás, la socialización acabará con los monopolios de conocimiento y posición. La producción de obras artísticas y objetos significativos se socializará igual que los trabajos peligrosos o desagradables. Eso sí, en el camino, en el proceso de transición hacia la sociedad comunista el poeta, el verdadero artista, ese al que el capitalismo hoy no puede dar lugar, tiene mucho que aportar.

Hoy sólo puede ser el maldito. Esta maldición que la sociedad actual le lanza,señala su condición revolucionaria; pero saldrá de su reserva obligada para ponerse a la cabeza de la sociedad cuando, cambiada ésta completamente, reconozca el origen común humano de la poesía y la ciencia, y el poeta, junto a la colaboración activa y pasiva de todos, creará los mitos exultantes y maravillosos que enviarán el mundo entero al asalto de lo desconocido

Peret tiene la palabra. Benjamin Peret, 1943