Elecciones andaluzas 2022

3 de junio, 2022

Parlamento de Andalucía
Parlamento de Andalucía

El 19 de junio están convocadas elecciones andaluzas. Son muy importantes para la clase dirigente española en la medida en que podrían significar una salida, desde la derecha, a la crisis del aparato político que sufre desde la emergencia de la revuelta electoral de la pequeña burguesía. Para los trabajadores en cambio, el foco no puede estar en espectáculos electorales sino en nuestra propia organización y capacidad de lucha para enfrentar la que nos está cayendo encima.

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¿Por qué estas elecciones son importantes para la clase dirigente española?

Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía y líder del PP andaluz
Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía y líder del PP andaluz

Las elecciones en Castilla y León de febrero mostraron que el PP de Pablo Casado era incapaz de reordenar las filas de la derecha, consolidar al PP como partido de estado y liberarlo de la presión de la revuelta electoral de la pequeña burguesía más airada (Vox). Días después el PP estallaba, dinamitado desde el gobierno regional de Madrid, una suerte de versión interna de las mismas fuerzas que acosaban electoralmente al partido desde fuera.

La crisis, realmente crítica desde el punto de vista del aparato político del estado, se saldó con la elección por vía de urgencia de Nuñez Feijoo como nuevo presidente del partido. Tras la primera gira y el cambio de discurso, quedó claro el refuerzo de los mensajes diferenciadores del nuevo PP, organizado internamente en torno al eje Galicia-Andalucía: menos mensajes airados y anticomunismo de garrafón, menos impuestos para la pequeña burguesía en general y reconocimiento dentro del marco constitucional de las «nacionalidades» que embelesan a una parte de la pequeña burguesía periférica.

Los sondeos electorales bendijeron el cambio de estrategia mostrando una tendencia clara no solo hacia la recuperación del PP sino también hacia la posibilidad de formar gobierno sin recurrir a Vox. Tal vez en solitario, tal vez en alianza con grupos regionalistas y nacionalistas no independentistas. Algo que sería paso decisivo hacia la superación de la crisis del aparato político de la burguesía española.

En esa recomposición desde la derecha, las elecciones andaluzas son la prueba de fuego. Feijoo encargo a Moreno Bonilla intentar gobernar en solitario a toda costa. Aunque nunca se sabe cuánto de realidad y cuánto de intento de configurar la realidad hay en los sondeos, parece que sería posible: según las encuestas, el PP andaluz se estaría acercando a la mayoría absoluta.

El PP andaluz se ha tomado la apuesta en serio Bonilla asegura a quién quiera escucharle estar dispuesto a ir a nuevas elecciones si se viera obligado a incluir a Vox en su Gobierno. Trata así de erosionar al máximo el crecimiento previsible de Vox.

¿En qué quedarán las expresiones de la revuelta de la pequeña burguesía andaluza?

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Todo apunta a que, a pesar de los esfuerzos de Bonilla, Vox se consolidará sobre la base de un programa que alaga los prejuicios y miedos de la pequeña propiedad agraria, más numerosa y en jaque por la política agraria europea que en ninguna otra comunidad autónoma española.

En cambio, la pata universitaria y de «izquierdas» de la revuelta electoral de la última década se prepara para sufrir un revolcón. Se presenta en dos coaliciones, «Adelante Andalucía» y «Por Andalucía», cuyos nombres señalan el recurso terminal al nacionalismo y cuyas primeras acciones de campaña han consistido en sabotearse mutuamente.

«Por Andalucía» es básicamente la unión de Podemos e IU en un primer intento del «Frente de Izquierdas» que viene anunciando Yolanda Díaz. Pero desde la misma negociación de las listas, la nueva formación en vez de proyectar «confluencia» ha multiplicado tensiones entre sus dos formaciones principales y empujado a la propia Díaz, ministra de Trabajo del gobierno de las «cosas chulísimas», a marcar distancias. Según las encuestas, «Por Andalucía» tendrá la mitad de los diputados que Podemos-IU obtuvieron en las anteriores elecciones andaluzas bajo la marca «Adelante Andalucía».

En aquellas elecciones la candidatura podemita la encabezaba Teresa Rodríguez, de Anticapitalistas, entonces una corriente de Podemos. Pero en febrero de 2020 la corriente mandelista abandonó el partido de Iglesias y Rodríguez se quedó con la marca «Adelante Andalucía». Las encuestas le dan ahora entre 2 y 3 diputados.

A estas alturas «Adelante Andalucía» es un nuevo partido andalucista centrado en reivindicar un espacio que en el pasado ocupara el Partido Socialista de Andalucía. Las comparecencias públicas de Teresa Rodríguez se han sustentado principalmente en reivindicar para sí ese espacio y plantear una «voz andalucista» en las instituciones.

Lee también nuestro análisis de la ideología e historia del andalucismo en dos partes: «El andalucismo» y «Autonomía y andalucismo: el régimen del 78 en Andalucía»

¿Y los trabajadores?

Asamblea de trabajadores durante la huelga del metal en Cádiz
Asamblea de trabajadores durante la huelga del metal en Cádiz

Desde el entorno «Anticapitalista» y su candidatura electoral se habla del desengaño de la izquierda andaluza con el PSOE como si este hubiera representado los intereses de los trabajadores andaluces. Los últimos años de gestión del PSOE en la Junta de Andalucía, molestaron a la pequeña burguesía por su corrupción desbocada, pero sobre todo se caracterizaron por el ataque contra las condiciones de vida de los trabajadores y las reducciones de plantilla en Sanidad y otros servicios públicos.

Los trabajadores no necesitamos un sustituto «de izquierdas» del PSOE ni una plataforma andalucista centrada de una batalla cultural con el españolismo. A los trabajadores sólo nos queda el camino de la autoorganización, tanto en el campo como en la ciudad. La pequeña burguesía intelectual y universitaria solo representa sus intereses y para eso quiere ganarse un hueco en los parlamentos y en los paneles televisivos.

Hoy, las prioridades organizativas de los trabajadores andaluces pasan por plantear una alternativa en los barrios y en los trabajos. En los pueblos y las ciudades. Tenemos que enfrentar la discontinuidad y el paro ocultos en los contratos, la subida de precios, los bajos salarios y la precariedad. Los trabajadores necesitamos mejorar unas condiciones de vida atacadas durante décadas, tanto por el Estado como por la Autonomía que, desde Sevilla ha representado a los intereses de un capital decrépito y unas instituciones clientelares.

La organización de los trabajadores también pasa también por una acción cultural alternativa a los nacionalismos e identitarismos de uno y otro color. No necesitamos banderas verdiblancas ni rojigualdas. No nos salvará ninguna patria sino la unión por defender nuestras necesidades, que son necesidades humanas universales -bienestar, conocimiento, desarrollo humano- frente a las imposiciones de un capital que dirige una economía cada vez más destartalada, anti-humana y orientada a la guerra.

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