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El ejército ruso entra en el Donbass

22/02/2022 | Ucrania

La entrada del ejército ruso en el Donbass durante esta noche supone un salto cualitativo en el conflicto imperialista en Europa. La guerra pasa a estar en primer plano y como una perspectiva permanente en el continente. Los trabajadores debemos organizarnos para enfrentarla desde la única perspectiva posible: la lucha contra la clase dirigente que la impulsa a ambos lados de la línea del frente.

Rusia reconoce a las republiquetas del Donbass... y entra formalmente con su ejército

Putin durante su alocución al país anoche que dio paso al reconocimiento de las republiquetas del Donbass y la entrada del ejército ruso en el Donbass

Cuando hace un mes el parlamento ruso se avino a discutir una petición formal al presidente Putin de reconocimiento de las autoproclamadas Repúblicas Populares de Lugansk y Donetsk (LPR y DPR), todo parecía indicar que se trataba en realidad de un ejercicio de retórica diplomática. Una forma de volver a la mesa de negociación de los acuerdos de Minsk con una baza extra: la amenaza de repetir el guión interpretado en Georgia con Osetia y Abjasia en 2008 y en Crimea en 2014.

Incluso ayer mismo, cuando Putin comunicó a Macron y Scholz que su Consejo de Seguridad había aprobado el reconocimiento de ambas republiquetas fantasma, las notas oficiales hablaban de «un futuro próximo». La respuesta de ambos presidentes -«decepción» y «al mismo tiempo voluntad de proseguir los contactos»- parecían señalar que Putin simplemente aumentaba la presión reservándose el momento de convertir la decisión en realidad.

A eso siguió un largo mensaje televisado al país [versión completa en vídeo con traducción simultánea | selección y cortes RT | texto íntegro] en el que detalló los argumentos y objetivos del imperialismo ruso en toda esta crisis: la expansión de la OTAN habría aumentado la seguridad de los países del Este a costa de Rusia y su pérdida de profundidad estratégica. Si la OTAN se consolida en Ucrania, aseguró, toda la Rusia europea, es decir, todo al Oeste de los Urales, sería indefendible ante misiles de corto y medio alcance. Moscú pasaría a estar a 35 minutos de Tomahawk y 5-7 minutos de misil hipersónico de las fuerzas de la alianza atlántica. Las fuerzas armadas rusas no podrían defender ni siquiera la capital.

Pero si el grueso del mensaje estuvo dedicado a acusar a los gobernantes nacionalistas ucranianos de azuzar el conflicto con Rusia y animar a la OTAN en su objetivo de «evitar una Rusia fuerte», el tramo final la emprendió directamente con el Donbass.

Repitió entonces las acusaciones oficiales de genocidio de la población civil y arguyó que desde 2014 Rusia había estado «comprometida con la integridad territorial de Ucrania» (por no haber reconocido a las republiquetas), pero que tras tanto tiempo sin que Kiev cumpliera su parte de los acuerdos de Minsk y en el contexto de una inminente entrada de Ucrania en la OTAN, tocaba tomar medidas extraordinarias.

El discurso dio paso a la firma de dos breves decretos presidenciales que dictaban al Ministerio de Defensa instrucciones para el despliegue del ejército en ambas republiquetas en «funciones de mantenimiento de la paz». Según las agencias rusas, ya han sido avistadas columnas de blindados del ejército ruso entrando en el Donbass.

Las consecuencias inmediatas

Putin firma los dos decretos por los que Rusia reconoce a las republiquetas del Donbass y envía su ejército a «mantener la paz»

La entrada del ejército ruso en las republiquetas del Donbass, hasta ayer reconocidas por la propia Rusia como parte de Ucrania es, formalmente, una invasión de territorio ucraniano.

Por eso es significativo que EEUU haya anunciado sanciones contra las dos entidades fantasma dejando explícitamente fuera a Rusia. Los paquetes de sanciones draconianas se reservarían «en caso de que Rusia siga invadiendo Ucrania», según Jen Psaki, secretaria de prensa de la Casa Blanca. En la UE, mientras, el presidente del Consejo, Charles Michel y de la Comisión, Ursula Von der Leyen, prometieron proponer sanciones pero tampoco especificaron su contenido ni alcance.

Pero la aparente contención no debe engañarnos, la situación es explosiva. Rusia está colocando sus fuerzas a tiro de los bombardeos y drones ucranianos mientras mantiene una movilización masiva de fuerzas alrededor de la frontera. La probabilidad de un enfrentamiento directo entre tropas de ambos estados es, a partir de ahora, muy alta y sus consecuencias pueden llevar muy rápidamente a una extensión y generalización de la guerra.

La lucha de clases en el Donbass...

Las mujeres de los mineros de las republiquetas del Donbass, hoy «evacuadas», fueron vanguardia de las huelgas de 2020 y 2021, se encerraron en las minas y fueron, en algunos casos, secuestradas y torturadas.

Durante las huelgas del Donbass en 2020 y 2021 se hizo evidente la realidad de las dos republiquetas-empresas dedicadas a explotar y rapiñar al máximo a los trabajadores... y la bravura de unos trabajadores sometidos a una represión brutal de corte mafioso.

Hoy en día, Donetsk está gobernada por Vneshtorgservice a través de sus directivos, que se sientan indistintamente en el consejo de dirección de la empresa y en el gobierno de la republiqueta putiniana, y la situación en Lugansk no es mejor.

Los trabajadores de las minas y acerías siguen sin cobrar sus salarios desde hace meses mientras la gran empresa ruso-osetia Vneshtorgservice se sigue reestructurando para extraer más beneficios de la cada vez más menguante base industrial en Donetsk y Lugansk.

El año pasado, el jefe de Vneshtorgservice -Vladimir Pashkov- fue presentado como primer ministro en funciones de la república de Donetsk, pasando por delante del supuesto primer ministro Pushilin, al que apenas se le oye ya.

Desde 2014, la mitad de las minas e industrias del Donbass han cerrado después de ser nacionalizadas y puestas acto seguido bajo el control de Vneshtorgservice o sus empresas predecesoras, los trabajadores malviven y los huelguistas son raptados y amenazados como en junio del año pasado. Por las calles del Donbass aparecen anuncios insultantes invitando a los mineros a irse a trabajar a la soleada Yakutia, mientras los precios de la cesta básica están al nivel de Moscú con unos salarios mucho más bajos.

Huelgas en el Donbass a ambos lados del frente señalan alternativa a la guerra, 18/4/2021

Además, no sólo hay una lucha abierta de los trabajadores del Donbass frente a la dictadura mafiosa de las republiquetas montadas por los servicios de seguridad del Kremlin. Al otro lado de la línea del frente las luchas de mineros y trabajadores industriales tampoco pararon en este tiempo. Ahora mismo, sin ir más lejos, están en huelga los mineros de la mina Stajanov.

Para rematar, que durante esta misma semana solo el 20% de la población ucraniana diera pábulo a la perspectiva de una invasión rusa no significa en absoluto que tengan confianza en la buena voluntad del Kremlin. Simplemente que hay una actitud extendida de rechazo y descreimiento ante la propaganda de guerra nacionalista oficial.

El cuadro general del Donbass a ambos lados de la línea de fuego, es pues el de una clase trabajadora con combatividad, arrojo y trayectoria inmediata capaz de enfrentar el desarrollo de la guerra localmente. Tanto Putin como Zelensky y sus capataces locales lo saben.

De ahí la «evacuación» organizada por las republiquetas, una verdadera toma de rehenes por parte de Vneshtorgservice y la seguridad rusa que separa a los trabajadores varones de sus parejas e hijos, «reasentados» en Rostov. Útil para hacerles tragar el reclutamiento masivo y obligatorio de los jóvenes entre 17 y 26 años decretado esta misma mañana.

También de ahí la ambivalencia de Zelensky y sus esfuerzos por convencer a la población de su disposición a poner un fin a la guerra mientras no ha parado de abonar y azuzar lo contrario.

...y más allá

Pero llegada la hora de la verdad y al borde de la extensión de la guerra a toda Ucrania, el desarrollo de las luchas que pueden hacerle frente ha de exceder con mucho el ámbito del Donbass. En primer lugar en Rusia y Ucrania, donde la lucha contra la guerra debe entrar en las plataformas de las huelgas en marcha y servir a los trabajadores para sacudirse el yugo nacionalista de los sindicatos.

También más allá de Ucrania y Rusia es necesario poner en marcha, cuanto antes y con las fuerzas que haya, una campaña sostenida que denuncie el carácter imperialista de la guerra en ambos lados alzando con claridad, como única alternativa universal y posible, el derrotismo revolucionario. Hay que hacer propaganda contra la guerra y hay, sobre todo, que organizarse contra el encuadramiento político para la guerra que ya ha empezado.

Si la propaganda oficial y el aparato político del estado han comenzado una verdadera escalada de encuestas en media Europa es por algo. Ni siquiera España, donde se han publicitado ya dos estudios demoscópicos contradictorios- va a quedar fuera. Los estados europeos empiezan a creer seriamente en la perspectiva de un estado de guerra cuasi-permanente en el continente y necesitan saber a qué grado tienen encuadrada a la población en general y especialmente a los trabajadores para pisar el acelerador cuando lo consideren necesario.

Vienen «esfuerzos de guerra» en todos lados durante la próxima década. Y los trabajadores debemos organizarnos para poder enfrentarla.