Centrismo

Diccionario de marxismo

Centrismo

Posición política impecable en su literalidad que se enuncia de manera conscientemente ambigua, permitiendo un deslizamiento en la práctica hacia posiciones que, sin requerir un nuevo enunciado, quedan sin embargo fuera de las fronteras de clase (internacionalismo, centralismo).

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Naturaleza de clase del centrismo

El centrismo no refleja los intereses de una capa concreta, sino la influencia de la ideología capitalista en el seno de la clase a través de las tendencias oportunistas en sus grupos militantes.

El centrismo refleja el proceso transicional en el seno del proletariado, las distintas oleadas dentro de sus distintas capas y las dificultades que estorban el avance hacia posiciones revolucionarias definitivas.

LD Trotski. ¿Qué es el centrismo?

Centrismo y oportunismo

El centrismo es un oportunismo en los hechos que bien se viste de intransigencia teórica en la letra o bien de concesión meramente formal o legal a las circunstancias. Un ejemplo de esta última forma de centrismo se ve con claridad en el proceso degenerativo de la IVª Internacional durante la segunda guerra imperialista.

Todavía estaba ausente de la guerra Rusia, cuando en el partido americano (Socialist Workers Party) apuntaron_los primeros síntomas de descarrío. Poco después, ya todo el mundo en la degollina, el S.W.P. retraía deliberadamente las formulaciones revolucionarias contra la guerra imperialista, y se negaba a hacer acto de lucha contra ella. Se justificaba pretendiendo camuflarse al ojo policíaco y adaptar sus tonos a lo receptible por los oídos entonces patrióticos del proletariado.

Pero lo más despreciable y al mismo tiempo trágico del oportunismo es que, cortándose el acceso a la educación y la movilización revolucionaria de las masas, no elude, sin embargo, los golpes de la reacción a menos de sometérsele por entero. Así los dirigentes del S.W.P. se vieron sarcásticamente acusados por su gobierno de internacionalismo y derrotismo revolucionario, aquello mismo a que daban esquinazo, y fueron a la cárcel durante año y medio o dos por un delito que tenían la obligación de haber cometido, pero que ellos se guardaron siempre de cometer. [...]

Proclamaron ante sus jueces, no la necesidad de transformar la guerra imperialista en guerra civil, sino en verdadera guerra contra el fascismo. Acusaban torpemente al gobierno americano de incapacidad para dar cuenta de Berlín, y su prensa presentaba estupendos programas para derrotar a Hitler. Las palabras derrotismo revolucionario les daban grima y les pusieron el veto. Todas las formulaciones internacionalistas fueron cuidadosamente tachadas de revista y periódico, incluyendo la simple voz imperialismo a menos que se refiriese al enemigo nacional.

Durante toda la guerra -argumento por sí solo abrumador- no organizaron un sólo acto contra ella, ni tiraron un sólo volante. En fin, comparando su política con la de los partidos centristas de entonces. el I.L.P. inglés y el P.O.U.M. español, la similitud entre ambas llegaba incluso a la identidad terminológica. En una palabra, el S.W.P. substituyo la política revolucionaria por la política burguesa y stalinista del antifascismo, mero truco de leva imperialista gemelo de la hitleriana lucha contra la plutocracia.

Todo eso fue hecho en nombre de la táctica y de la eficiencia educativa. Es costumbre vieja en los oportunistas presentar su abandono de los principios como un practicismo o facilidad dada a las masas, al mismo tiempo que; en momentos de represión, como un legalismo protector insoslayable. Pretenden engañar al enemigo de clase cuando en realidad reciben su influencia; se jactan de educar y ganar las masas, mientras reblandecen el contenido revolucionario de sus propios militantes. Las masas no pueden ser atraídas a los principios y la acción revolucionarias sino por formulaciones y actitudes de la mayor netitud.

El ejemplo del S.W.P. cundió. Poco después de su giro oportunista, la sección inglesa de la IVª Internacional, que había conseguido un desarrollo considerable apoyando las huelgas que laboristas y Trade Union condenaban patrióticamente, fue sometida también a proceso. Su principal dirigente y acusado eligió para defenderse, invocando también razones practicas, el mísero palabreo oportunista del Socialist Worker's Party.

G. Munis. La IVª Internacional