Burocracia

Diccionario de marxismo

Capa burguesa dedicada a la gestión del aparato estatal.

La burocracia en Europa

En la mayoría de los países europeos la burocracia del capitalismo de estado actual es heredera directa -literalmente en muchos casos- de los gestores del estado absolutista característico de la larga decadencia del feudalismo. En Francia o Gran Bretaña, no es difícil encontrar entre el «alto funcionariado» o la diplomacia, largas estirpes de burócratas que representan elementos de continuidad del aparato estatal entre las clases dirigentes del feudalismo y el capitalismo.

Tanto más en España o Portugal, donde la burguesía no llegó al poder de forma revolucionaria, sino a consecuencia de un proceso de fusión con otras capas explotadoras: aristocracia, terratenientes, etc. Este proceso culmina tarde, ya en el siglo XX y en el mismo momento en que el capitalismo como un todo entra en decadencia. Y lo hace precisamente alrededor del estado de la Restauración y sus burócratas, para formar las bases del capitalismo de estado que conocemos hoy.

A consecuencia de su propia situación en el estado y de su estabilidad como grupo, la burocracia sigue siendo hoy un eslabón importantísimo en la articulación política de la burguesía, un nexo de unión entre la burguesía gestora, tanto corporativa como financiera y los dirigentes políticos.

Las burocracias stalinistas

El capitalismo de estado consolidado con la contrarrevolución en Rusia fue un caso particular, extremo y sin embargo definitorio de la decadencia capitalista. Aislada la revolución proletaria en Rusia, ahogada en un mar millones de pequeños propietarios agrarios (pequeña burguesía) y desbandado el proletariado que había hecho la revolución por el hambre y la movilización de la guerra civil, la producción se reconstituyó conscientemente como un capitalismo de estado bajo control de unos soviets muy debilitados. El poder real recayó pronto bajo una capa burocrática cuyo futuro estaba ligado a la reconstrucción del capital nacional. Su expresión política sería el stalinismo, su primera consigna el «socialismo en un solo país», su principal enemigo la revitalización de la Revolución mundial y su legado el largo aliento de la contrarrevolución, una nueva guerra imperialista mundial y un modelo ultra-burocrático de capitalismo de estado que con distintas variantes, marcó el siglo XX.

A todo esto, ¿qué clase de relaciones de propiedad estableció la revolución de Octubre? Cierto, no socialistas. Esa revolución fue hecha por verdaderos comunistas, pero no tenían por mira más que la revolución permanente (Lenin en las Tesis de Abril) en espera de que el proletariado de los países desarrollados viniese en su auxilio. Incluso la táctica de los bolcheviques antes de la toma del poder se inspiró por completo esa perspectiva, lo cual basta para rechazarla en la hora actual. Tras la magnífica tentativa llamada comunismo de guerra, que lejos de responder sólo a las urgencias de la guerra civil apuntaba directamente a la desaparición del salariato, se giró hacia el capitalismo de Estado tal como Lenin lo concibió, relaciones capitalistas de producción y distribución, pero poder político real del proletariado, basado en los soviets. La conservación efectiva de ese poder era, a ojos de Lenin, la única garantía de un futuro desenvolvimiento socialista, la consentiría esperar la victoria de otras revoluciones en países industrializados y pasar juntos a la sociedad de transición y al comunismo. Puede afirmarse hoy que lo único que existió de verdaderamente socialista en la ex-Unión Soviética, fue pese a sus defectos, el poder político. Una vez el poder de los soviets desaparecido y corrompido el partido bolchevique ya no quedaba sino capitalismo de Estado a secas, que fue consolidándose y reconociéndose cómo tal desde la NEP a los planes quinquenales. Las relaciones de propiedad, de producción y de distribución fueron retrollevadas a las normas capitalistas mas rigurosas. Así se efectuó una contrarrevolución cual nunca conociera la historia y cuya principal tribulación es evitar cualquier revolución proletaria en el mundo. ¿Se necesitan más pruebas de ello después del abandono del poder a Hitler en 1933, del aplastamiento de la revolución española, no por Franco, sino por el gobierno ruso y sus stalinistas españoles, después de la política imperialista de resistencia nacional y de toda la obra reaccionaria de Moscú y sus partidos desde la postguerra?

«Crítica del Esbozo de Manifiesto pro Nuevo Partido Obrero de la Worker’s League de Inglaterra», 1961

La burocracia como grupo con intereses y perspectivas propias dentro de la clase dirigente

Por ser producto del estado, la burocracia tiene características propias que reflejan su lógica en el seno de la clase dominante. Características que son tanto más centrales cuanto más avanza la decadencia. A diferencia de la burguesía corporativa, que sigue pretendiéndose reflejo del mito emprendedor y producto del mercado, y de los dirigentes políticos, ligados al mito democrático, la burocracia entiende la naturaleza extra-económica de su poder como la principal garantía de conservación del orden social. Es pues un grupo fundamentalmente conservador que pondrá el acento en lo procedimental y lo normativo, es decir, en la regulación de las disputas entre facciones de la clase dominante y el encuadramiento y en su caso, represión de la lucha de clases. La burocracia se presenta y se entiende a sí misma como garante de las condiciones de acumulación y está llamada a un protagonismo político mayor conforme se agudizan las contradicciones dentro y alrededor del capitalismo de estado: desde su participación como ministros a la «judicialización» de los conflictos políticos, desde los gobiernos «tecnocráticos» a las juntas militares.

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