De Linares a Mulhouse: la destrucción sistemática de las condiciones de vida en los barrios

17 de febrero, 2021 · Actualidad> Actualidad global

Linares
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Protestas espontáneas y brutalidad policial contra las manifestaciones en Linares, incluidos pelotazos a bocajarro y uso de fuego real. El detonante, la agresión brutal de dos policías fuera de servicio a un padre y su hija menor en un bar. Policías por lo visto señalados por docenas de jóvenes como acosadores de menores y promotores del consumo de drogas, actividades que habrían realizado sin recato a consecuencia de lo que el juez instructor describe como un sentimiento de impunidad que albergan los investigados como consecuencia de su condición de policías.

Que nadie espere de la izquierda española que salga con un las vidas de los trabajadores importan cuando 500 muertos al día le parecen perfectamente aceptables para que no mueran más bares

El comentario del juez ya señalaría un problema grave en la posición y actividades del conjunto de la policía en la ciudad. Pero el mensaje mediático y político es el Aquí no ha pasado nada, visiten nuestro centro comercial. Podríamos preguntarnos por ejemplo, donde están los que convocaron manifestaciones de apoyo a Black Lives Matter en España. No los encontraremos. No es lo es lo mismo la brutalidad policial y el racismo en EEUU, cuya crítica no deja en evidencia a ningún poder existente en España, que la misma barbarie en una ciudad obrera andaluza. Que nadie espere de la izquierda española que salga con un las vidas de los trabajadores importan cuando 500 muertos al día le parecen perfectamente aceptables para que no mueran más bares. Ellos están ahora para defender a Hasel por unos tuits que no parecen reprochables pero que le cuestan condena por haber hecho previamente propaganda de una de las bandas armadas más siniestras de la historia española. No para preocuparse por la descomposición social en una ciudad que pasó de ver como se cerraban las minas a cómo se cerraba la automoción y que ahora ve cerrarse hasta los grandes almacenes.

Porque debajo del ambiente violento, los abusos policiales y el descontento, al final lo que hay es la atomización y pérdida de sentido de una ciudad con un 30,9% de paro, el mayor de una ciudad en España, pero ni mucho menos un caso único.

Mezquita de Mulhouse, Francia, bajo control de los Hermanos Musulmanes y financiación de Qatar. Incluye un centro comercial gigante en el que rigen las normas islámicas desde el tocado al halal y centros juveniles y culturales de difusión político-religiosa islamista.

Los barrios franceses y el estado

La descomposición de los barrios trabajadores es general y prácticamente universal. Y en sus turbias aguas pescan todo tipo de monstruos: desde religiones y sectas a rivales imperialistas. En algunos casos como en Francia, ambos y de la mano. Lo interesante es que cuando el estado responde nos deja claro que el remedio puede empeorar la enfermedad.

La República francesa da un ejemplo de como el estado responde a la destrucción de los barrios: sometiéndolos a un régimen de excepcionalidad legal permanente, es decir reprimiendo y atomizando aun más y empeorando las cosas

El paquete legal contra el separatismo de los barrios colonizados por los Hermanos Musulmanes contiene medidas como la tutorización estatal de cualquier asociación deportiva o la posibilidad de inculpar a una asociación por los crímenes cometidos por alguno de sus miembros. Totalitarismo y régimen de excepcionalidad para barrios y pueblos enteros por tanto. La República enfrenta el separatismo islamista, que crece presentándose como alternativa a la descomposición, a martillazos de control y represión. Es decir, atomizando aun más… y empeorando las cosas.

Marcha «España, oramos por ti». 15000 participantes.

Las sectas y los barrios

Pero no son los Hermanos Musulmanes los únicos buitres. En la misma Francia distintas sectas cristianas pugnan con el salafismo por su pedazo de descomposición en los barrios periféricos. En España las iglesias evangélicas colonizan las zonas más castigadas por la crisis y se ceban en los que están más solos y aíslados: migrantes y jubilados; en Argentina encuadran ya a más del 15% de la población alimentándose de las heridas que la gran trituradora de carne deja a su paso y reforzando el control totalitario del peronismo cuando no ganando base para la ultraderecha bolsonarista.

Los trabajadores no podemos ni darnos por satisfechos con estallidos sin continuidad, ni dejar que estado, capital y sectas destruyan nuestra capacidad colectiva para organizarnos y defender condiciones de vida y libertad en nuestros pueblos y barrios

La clase y los barrios

De Linares (España) a Rosario (Argentina), pasando por Mulhouse (Francia), capital, estado y sectas arrasan mano a mano los barrios y sus condiciones de vida. Los trabajadores no podemos ni darnos por satisfechos con estallidos sin continuidad, ni dejar que capital, estado y sectas destruyan nuestra capacidad colectiva para organizarnos y defender condiciones básicas de vida y libertad. No basta con denunciar. Tenemos que empezar a construir.

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