Cumbre UE: un paso más hacia la implosión

15 de julio, 2020 · Actualidad> Europa> Unión Europea

Este viernes comienza el primer Consejo Europeo presencial desde la extensión en el continente de la pandemia. Merkel, Sánchez y Conte están de gira visitando y presionando a los gobiernos de Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia. En juego los fondos de rescate de los que España, Italia, Portugal, Grecia, Croacia e incluso Francia dependen para poder dotar al estado de presupuestos. Y a pesar de todo, ni siquiera es lo más dramático: la guerra en el Mediterráneo es una amenaza cada vez más cercana y la Cumbre se divide también sobre cómo dar respuesta.

Los fondos de rescate

Las reuniones preliminares entre primeros ministros están sirviendo para poco más que constatar la oposición de intereses. Rutte recordó a Sánchez que a día de hoy la posibilidad de acuerdo es pequeña y con su displicencia habitual le señaló que tiene que buscar soluciones en casa. Merkel suena cada vez más pesimista ante los escasos resultados de su presión.

Y la verdad es que presiona pero no le consume la prisa mediterránea. Con tipos de interés negativos, los créditos pedidos por el estado alemán en lo que llevamos de pandemia ya le han dejado a la hacienda alemana un ingreso de 10.000 millones de euros cuyo único fundamento es el riesgo que el capital financiero asocia a la deuda de los demás estados. Y sobre todo, cuanto más cercano ven los Nuevos hanseáticos la aparición de presupuestos europeos reales y por tanto un futuro como el de los mediterráneos en el que los presupuestos nacionales dependen al final de la situación en Alemania, más se cierran a cualquier solución que implique mutualización o federalización y más están dispuestos a ceder en otros ámbitos. Por ejemplo, el funcionamiento de Holanda como paraíso fiscal corporativo de facto. Y cuanto más impotentes se ven los países mediterráneos frente a los hanseáticos más dispuestos están a disciplinarse en torno a una Alemania que ha desplazado definitivamente a Francia.

Es decir, el juego de Merkel sigue apostando a que la crisis llevará a una recentralización política y económica de la UE sobre Alemania… que además, le saldrá barata. Pero eso no quiere decir que vaya a conseguirlo. Conte, abierto ya incluso a cierta forma de intervención o control del gasto público italiano, mostraba algo más que urgencia en su reunión con la canciller:

Si dejáramos pasar la crisis [sin federalizar la UE], tendríamos la destrucción del mercado interno en muy poco tiempo.

Es difícil resumirlo mejor. La UE tiene por delante una alternativa en la que una opción -la federalización de presupuestos- resulta peligrosa para la estabilidad y futuro de los estados; y la otra -la erosión si no el fin del mercado común- es el infierno mismo para los capitales que estos representan.

La UE y la guerra en el Mediterráneo

A todo ésto hay que sumar las contracciones entre los intereses imperialistas de cada uno de los distintos capitales nacionales, todos necesitados de acceder a mercados, todos buscando mantener el dominio de los propios. Es muy significativo que la prensa alemana interprete que la UE está en una espiral de debilidad en la que las contradicciones internas evitan una afirmación imperialista lo suficientemente potente como para imponerse no solo ya a EEUU o China, sino, a Rusia y Turquía.

Este Consejo Europeo será el que intente consensuar una política frente a la expansión turca. Los primeros ministros de Chipre y Grecia intentaban hoy pactar una posición común. El objetivo declarado de Grecia es preparar un verdadero bloqueo europeo con sanciones y represalias que destruyan la economía turca al punto de hacer imposible el gasto militar. Y eso… es decir mucho.

Erdogan responde con insolencia: hoy hizo público que el sábado, cuando el Consejo Europeo discuta la cuestión turca un buque turco extraerá hidrocarburos en aguas chipriotas. Para rematar el simbolismo el sábado será también el primer día en que Santa Sofía funcione como mezquita.

Tampoco hace falta que los griegos presionen demasiado. La Comisión ya viene preparando un paquete de sanciones y elevando cada vez más el tono.

En los cálculos europeos está Libia. Tras unos bombardeos finalmente atribuidos a Emiratos -aunque se pensaron franceses en un primer momento- las capacidades turcas para asegurar la defensa aérea de Tripoli han quedado en entredicho. Lo que tienta cada vez más a Egipto, que ha recibido además un pedido de socorro del parlamento de la Cirenaica invitándole abiertamente a invadir el país en las próximas semanas. Si esto se produjera, no solo tendríamos una guerra abierta entre estados sino que Turquía tendría que relajar su presión en el Mediterráneo y el Egeo para concentrar sus fuerzas en la defensa del gobierno de los Hermanos Musulmanes en Trípoli.

Los Balcanes

Cierre de campaña del candidato socialdemócrata en Macedonia del Norte.

La guinda de la cumbre europea serán los Balcanes orientales: Serbia, Montenegro, Kosovo, Bosnia, Macedonia del Norte y Albania. En abril la UE dejó claro que no habría integración rápida, pero sí exigencia de menos proximidad a China, Rusia y Turquía… con la única promesa de participar en alguna medida de ayudas sanitarias.

El principal objetivo de Bruselas durante estos meses ha sido intentar reconciliar a Serbia y Kosovo para ganar el vacío dejado por EEUU en la región albanesa. Pero a estas alturas parece claro que es difícil avanzar sin la colaboración de los propios EEUU. En Serbia ya vimos la semana pasada a qué punto EEUU tiene capacidad desestabilizadora cuando pierde influencia directa. Tampoco Rusia y Turquía han esperado modosamente a que los diplomáticos europeos hicieran valer sus promesas. Hoy mismo hay elecciones en Macedonia del Norte. Las alternativas se dividen en pro-UE y pro-OTAN (socialdemócratas) y pro-Rusia (nacionalistas). La confluencia de intereses de Rusia y EEUU en Europa resulta aquí evidente: ambas potencias están apoyando a las fuerzas nacionalistas étnicas para debilitar a la UE. En cambio Turquía, ligada históricamente a la minoría musulmana, está apoyando indirectamente a los socialdemócratas.

Es decir, la UE depende del imperialismo turco en los Balcanes para poder resistir a la influencia de Rusia y EEUU, mientras depende de la capacidad de Rusia y Egipto -aliado de EEUU- en Libia para parar los pies de Turquía en el Mediterráneo oriental.

¿Una cumbre inconcluyente?

Es muy difícil que la cumbre del viernes y el sábado llegue a un consenso sobre los ejes fundamentales de los fondos de rescate, pero casi seguro que enseñe los dientes de alguna manera a Turquía en espera de que la situación en Libia empeore lo suficiente como para alejar la amenaza inmediata de accione militares turcas en el Mediterráneo oriental. La UE, uno de los proyectos imperialistas más contradictorios tanto entre sus socios como en la arena imperialista global, estará probablemente un paso más cerca de su implosión.

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