¿Hay un «ataque híbrido» en la frontera entre Polonia y Bielorrusia? 7 preguntas y respuestas

11 de noviembre, 2021

¿Ataque híbrido? La imagen es del lado polaco de la frontera. Al otro solo hay familias y jóvenes pasando frío y sed.
¿Ataque híbrido? La imagen es del lado polaco de la frontera. Al otro solo hay familias y jóvenes pasando frío y sed.

Morawiecki, el primer ministro polaco, lleva días hablando de «un nuevo tipo de guerra». Los gobiernos bálticos hablan de «la mayor amenaza para la seguridad en los últimos 30 años». El presidente del Consejo de la UE, Michel, califica la llegada de unos cientos de migrantes como un «ataque brutal, híbrido, violento e indigno». Y la prensa europea más entusiasta le hace coro hoy: «Estamos ante un ataque híbrido de un vecino claramente hostil» editorializaba El País. Pero ¿realmente estamos ante una acción de «guerra híbrida»? ¿Son una amenaza unos cientos de refugiados? ¿Para quién?

Tabla de contenidos

  1. ¿Qué es un «ataque híbrido»?
  2. ¿Se puede calificar como «ataque híbrido» la llegada de 5.000 refugiados y migrantes a la tierra de nadie entre Polonia y Bielorrusia?
  3. ¿Puede ser el prólogo de una llegada masiva y continuada de migrantes y refugiados?
  4. ¿No es lo mismo que se vivió en Ceuta el pasado mayo?
  5. ¿Por qué califican la llegada de 5.000 refugiados y migrantes como un «ataque híbrido»?
  6. ¿Alemania no es diferente?
  7. ¿Qué podemos sacar en claro los trabajadores sobre el «Estado de Derecho» y la moral de los estados?

¿Qué es un «ataque híbrido»?

Tropas rusas con uniformes sin insignias ocupan las principales ciudades y vías de comunicación de Crimea. Es el ejemplo más característico de ataque híbrido.
Tropas rusas con uniformes sin insignias ocupan las principales ciudades y vías de comunicación de Crimea. Es el ejemplo más característico de ataque híbrido.

Un ataque híbrido es una operación militar que combina formas de guerra convencional -muchas veces bajo la forma de unidades sin bandera o mercenarias- con ciberguerra y desestabilización política para facilitar la invasión de un territorio. Los ejemplos típicos de ataque híbrido son el desembarco de Bahía de Cochinos en 1961 y la invasión, nunca reconocida, de Crimea por Rusia en 2014.

¿Se puede calificar como «ataque híbrido» la llegada de 5.000 refugiados y migrantes a la tierra de nadie entre Polonia y Bielorrusia?

Crisis de refugiados. Atacados frente a la valla en Grodno, Bielorrusia frontera con Polonia.
Crisis de refugiados. Atacados frente a la valla en Grodno, Bielorrusia frontera con Polonia.

Ni Polonia ni la UE temen una invasión, ni por el corrupto e incompetente ejército bielorruso ni por fuerzas mercenarias rusas. La OTAN no ha denunciado ningún movimiento significativo de tropas en las cercanías de la frontera. Sólo hay gendarmes y se dedican a pegar a los refugiados y migrantes que acarrearon a la tierra de nadie para que no intenten volver a Bielorrusia.

Tampoco se puede calificar como operación de desestabilización interna.

El nacionalismo más brutal domina el parlamento polaco, el consenso de los partidos es casi total y solo una ONG ha protestado porque Polonia no permita solicitar asilo a las personas que lo solicitan en la frontera. Si tenemos en cuenta que la misma ONG ha denunciado legalmente ante el Tribunal Penal Internacional a Bielorrusia por no permitir el reingreso de los refugiados a su suelo, resulta evidente que ni a Lukashenko en su peor momento se le ocurriría que enviar refugiados a un país de Visegrado pudiera hacer otra cosa que inflamar el discurso xenófobo de las fuerzas políticas en el poder.

¿Puede ser el prólogo de una llegada masiva y continuada de migrantes y refugiados?

Si Rusia y Biielorrusia pensaban en un ataque híbrido, eligieron la forma más cara e insostenible de hacerlo.
Si Rusia y Biielorrusia pensaban en un ataque híbrido, eligieron la forma más cara e insostenible de hacerlo.

No. El coste económico y la dimensión organizativa de una operación como la llevada a cabo por Bielorrusia y Rusia es muy alto. Insostenible para ambos estados. De ahí lo largo del periodo de preparación y transporte de personas: casi dos meses. Y también lo modesto de las cifras. Para dar un contraste, 5.000 refugiados pasan cada día desde Afganistán a Irán.

¿No es lo mismo que se vivió en Ceuta el pasado mayo?

Entrada de jóvenes marroquíes por la playa del Tarajal, comienzo de la supuesta «crisis migratoria» en Ceuta.
Entrada de jóvenes marroquíes por la playa del Tarajal, comienzo de la supuesta «crisis migratoria» en Ceuta.

En el aspecto político y su dimensión imperialista, sí. El gobierno marroquí organizó entonces un cruce de la frontera de Ceuta de dimensiones similares. Como ahora Bielorrusia en la frontera de Polonia, el Majzen no estaba realizando una acción de guerra, pretendía simplemente hacer un gesto de su capacidad para saturar las fronteras como una forma de presión al gobierno español... que dejó pasar y fingió demencia ante la provocación.

Pero las diferencias son importantes también: el gobierno marroquí movilizó parados, jóvenes y niños para la operación, no canalizó una presión migratoria real. Y lo que es más importante: los migrantes entraron en territorio español, no quedaron al albur de un frío glacial durante días.

Lee también: Ceuta no vive una crisis migratoria, 18/5/2021

¿Por qué califican la llegada de 5.000 refugiados y migrantes como un «ataque híbrido»?

La crisis humanitaria y migratoria que estamos viviendo en la frontera polaco-bielorrusa solo es tal porque los migrantes no son atendidos sino obligados a permanecer en una gélida tierra de nadie mientras la UE y Rusia juegan un momento más de su propio pulso imperialista.
La crisis humanitaria y migratoria que estamos viviendo en la frontera polaco-bielorrusa solo es tal porque los migrantes no son atendidos sino obligados a permanecer en una gélida tierra de nadie mientras la UE y Rusia juegan un momento más de su propio pulso imperialista.

Polonia, sus vecinos, la UE y la OTAN han decidido jugar a fondo la provocación rusa y bielorrusa. En vez de dejar pasar a los solicitantes de asilo e iniciar el proceso al que están obligados por la ley y los tratados internacionales, han militarizado la frontera y reprimido cualquier intento de llegar a suelo polaco y presentar una petición formal.

Calificar como «ataque híbrido» la llegada de refugiados y migrantes es la forma de decirle a Putin que aceptan el envite e invisibilizar la cuestión principal: la situación humanitaria de 5.000 personas y la hipocresía de una UE que se dice -y tiene legalmente establecido como parte de su famoso «Estado de derecho»- el derecho de asilo.

Visto por los dirigentes europeos, bielorrusos y rusos esto es tan sólo un juego. Los refugiados son la apuesta y el tiempo está limitado. Conforme entre el invierno y bajen las temperaturas las muertes por congelación aumentarán. El primero que abra la frontera, pierde; pero si uno no abre su frontera y el aparato propagandístico contrario consigue presentarle como culpable globalmente, gana.

Digámoslo aún más claramente: La crisis humanitaria y migratoria que estamos viviendo en la frontera polaco-bielorrusa solo es tal porque los migrantes no son atendidos por Polonia ni readmitidos por Bielorrusia, sino obligados a permanecer en una gélida tierra de nadie mientras la UE y Rusia juegan una mano más de su propio pulso imperialista.

Lee también: Crisis de refugiados en Lituania y Polonia: 4 preguntas básicas sobre un nuevo episodio de barbarie contra los más débiles, 9/11/2021

¿Alemania no es diferente?

NordStream 2

Es cierto que algunas voces relevantes del SPD alemán han señalado que lo que está haciendo Polonia es ilegal desde cualquier punto de vista y la misma Merkel ha buscado abrir una vía negociada con Putin. Pero no nos engañemos, esa es la cobertura ideológica de éste momento del juego entre Rusia y Alemania, nada más. Alemania ha sido la primera en ignorar los crímenes cometidos en connivencia con Frontex en distintas fronteras europeas denunciados por el propio Parlamento Europeo.

En el fondo de este pulso sigue estando la puesta en marcha del gasoducto NordStream2, como lo está también el juego especulativo de Rusia con el gas que, utilizando el Pacto Verde Europeo, está apretando las tuercas de Alemania y sus acuerdos con EEUU.

Putin pone en valor una vez más el suministro ruso haciendo un mohín, recordando que hasta que no funcione el gasoducto no va a mediar gran cosa y mandando a Merkel a hablar con Lukashenko. La posibilidad de aumentar dividendos gasísticos vale para él y para el régimen y el capital ruso que representa, mucho más que la vida de unos cuantos miles de refugiados.

Polonia por su lado, que siempre se opuso a una mayor dependencia alemana de Rusia, aumenta la tensión golpeando a Berlín en la cara de Moscú. Si le sale bien y se retrasa aún más la apertura del NordStream 2, será la puerta de entrada del gas de EEUU hacia Alemania.

¿Qué podemos sacar en claro los trabajadores sobre el «Estado de Derecho» y la moral de los estados?

Soldados polacos responden al supuesto «ataque híbrido» bielorruso reprimiendo a los refugiados
Soldados polacos responden al supuesto «ataque híbrido» bielorruso reprimiendo a los refugiados

Pero sobre la UE, la principal lección que los trabajadores podemos sacar en claro de todo esto no es más tranquilizadora.

Queda claro lo rápido que el sacrosanto «Estado de Derecho» se deja de lado ante la más nimia batallita de imagen entre intereses imperialistas. Derecho de asilo, cumplimiento de la ley, democracia y demás coberturas ideológicas de la UE y sus estados se desvanecen y convierten en nada con tal de ganar un pulso menor. Y lo mismo podemos decir de todo el discurso europeo sobre «los vulnerables» y los «Derechos Humanos».

No hay un «ataque híbrido» ni un «riesgo para la seguridad de Europa». Hay 5.000 refugiados y migrantes bajo el frío, sufriendo condiciones inhumanas. Ya han muerto congelados más de una decena. Para la moral de la clase dirigente europea su vida vale menos que el coste de organizar unos puestos burocráticos y el correspondiente reparto de solicitantes de asilo.

No lo olvidemos cuando nos prometan «protección para los más vulnerables» y «no dejar nadie atrás». La política con migrantes y refugiados es el modelo de lo que reservan a la clase trabajadora «legalmente residente»... si no plantamos cara.