1 de mayo: lo que no te contaron

30 de abril, 2021

Cartel socialista alemán 1 de mayo 1896
Cartel socialista alemán 1 de mayo 1896

Siempre que se acerca el 1 de mayo, los medios nos cuentan la historia de los mártires de Chicago. La represión de una huelga en EEUU habría conmovido y organizado a los trabajadores europeos al punto de crear un día mundial de celebración. El cuento insinúa un liderazgo del movimiento obrero estadounidense que es justo lo opuesto de la realidad del momento. Lo que es más importante: olvida el contexto real y el objetivo de la convocatoria, demasiado incómodos aún hoy. El 1 de mayo nace en París, no en Chicago y no para homenajear a nadie sino para organizar en una lucha simultánea la clase trabajadora universal.

En este artículo

Engels y la Exposición Universal

La convocatoria del 1 de mayo como jornada internacional de lucha por las 8 horas se realiza en el París de la Exposición Universal de 1889
La convocatoria del 1 de mayo como jornada internacional de lucha por las 8 horas se realiza en el París de la Exposición Universal de 1889

Después de la Comuna de París la Iª Internacional está en práctica disolución. No son solo las heridas dejadas por la Alianza de Bakunin ni la represión que siguió en toda Europa a la Comuna. Es que el capitalismo se ha consolidado en toda Europa y el heterogéneo conjunto de organizaciones de la AIT ya no responden -ni teórica ni organizativamente- a las condiciones de lucha.

Una nueva forma de organización, sin embargo, está cuajando en Alemania impulsada por los militantes marxistas. Los socialistas alemanes gozan además de un tremendo prestigio entre los trabajadores de toda Europa por su defensa del derrotismo revolucionario durante la guerra franco-prusiana que da marco a la Comuna de París. Sin embargo, las conferencias socialistas de Chur, Bélgica y 1881 en París no consiguen poner en marcha una nueva Internacional.

Se piensa en 1890 como fecha tentativa para un nuevo congreso, pero Engels apura a los alemanes y franceses. A partir del 14 de julio de 1889 París va a convertirse en la capital del mercado mundial capitalista. La Exposición Universal que está construyendo la Torre Eiffel promete ser el escaparate del capitalismo ascendente y el progreso... la clase obrera tiene que hacerse presente como antagonista en un plano universal.

Además, es el primer gran evento turístico mundial. Decenas de miles de personas llegarán a París en esos días animadas por las maravillas que promete la exposición... y por una novedad del momento: descuentos de un 25% en los ferrocarriles y créditos para la compra de billetes. La Exposición marca un relajamiento del control policial y la represión. El capitalismo se siente pletórico y la IIIª República francesa, ya en manos de los sectores republicanos de la burguesía francesa, hace gala de tolerancia y liberalismo en vísperas de una nueva expansión colonial.

1889 Primer Congreso de la IIª Internacional: lucha por las 8 horas y 1 de mayo

Finalmente el Congreso fundacional de la nueva Internacional se convoca del 14 al 21 de julio de 1889 en París. La actividad previa es frenética. Lafargue moviliza a españoles e italianos, Bebel a holandeses y centroeuropeos, Jenny Marx a los más que reticentes británicos de la Socialist League, una triste mezcla de liberalismo con tendencias anarquizantes y nostalgia gremial reaccionaria que manda entre sus delegados al último socialista feudal, William Morris.

Pero hay un problema. El socialismo francés se está rompiendo entre el posibilismo de Brousse y la tendencia marxista. Finalmente ambas tendencias siguen adelante. El 14 de julio se inauguran un congreso posibilista y un congreso de revolucionarios que constituirá una nueva Internacional. El Congreso se abre con solo cuatro puntos en el orden del día:

  1. Legislación internacional del trabajo. Reglamentación legal de la jornada. Trabajo diurno, nocturno, días de descanso, trabajo de los adultos, trabajo femenino, infantil, vigilancia de los talleres tanto de la pequeña y la gran industria como de la industria doméstica. Vías y medios para obtener las reivindicaciones.
  2. Sobre los medios y prácticas a emplear para establecer relaciones constantes entre las organizaciones obreras de todos los países sin, por ello, atentar contra su autonomía.
  3. Sobre las coaliciones patronales y la intervención de los poderes públicos.
  4. Establecimiento de fecha y lugar para el próximo congreso. Reglamento a adoptar para la convocatoria su organización y la celebración de las sesiones.

El primer punto convergerá con facilidad hacia objetivos comunes, comenzando por la jornada de ocho horas. El verdadero debate surgirá en el tercer punto. Mientras Merlino, anarquista italiano, con apoyo de algunos delegados británicos defiende el uso exclusivo de las huelgas; otra parte de los británicos y los belgas proponen apoyarse en alianzas con los sectores progresistas de la burguesía y los partidos de izquierda del momento.

La mayoría marxista, sin embargo, aprueba una resolución que en primer lugar establece con claridad que la lucha por la mejora de condiciones laborales no es un fin en sí mismo, sino que:

Puede ser considerado con justicia como un medio para desarrollar la consciencia de clase entre los trabajadores, condición previa necesaria para la emancipación de la clase obrera por sí misma.

Remarcando, en lo que respecta a los medios, la necesidad de organizaciones políticas de los trabajadores independientes porque...

La historia del movimiento obrero muestra que los llamamientos a la burguesía no tienen ningún efecto para los trabajadores y no sirven más que para constituir un capital político para la clase dominante.

La resolución llamará finalmente, allá donde exista el derecho al voto, a presentar diputados obreros. Hay que recordar que, siguiendo el modelo alemán, estos diputados se abstenían de votar presupuestos o participar en gobiernos... pero no reformas legales que favorecieran la organización de los trabajadores y su capacidad de acción política (reducción de jornada, legalización de organizaciones obreras y sindicatos, extensiones del derecho al voto, etc.).

Pero tras un debate intenso con los anarquistas a un lado -a los que se acabó expulsando- y los más cercanos a los posibilistas como algunos de los británicos a otro, había que proponer una forma de lucha que ejemplificara la resolución. Es más, había que mostrar que la lucha como clase no era más que en forma una lucha en el espacio nacional, porque tanto anarquistas como posibilistas, desde la elaboración misma del orden del día, habían insistido en el carácter supuestamente sagrado de la autonomía de los partidos nacionales, recelando de perder capacidad de acción si se consolidaba una Internacional.

Es entonces cuando se propone comenzar la lucha por la restricción legal de la jornada a las 8 horas semanales con una manifestación el 1 de mayo del año siguiente.

La resolución sobre el 1 de mayo

Propaganda por la jornada de ocho horas de los sindicatos alemanes en 1895.
Propaganda por la jornada de ocho horas de los sindicatos alemanes en 1895, alentando a participar en las manifestaciones del 1 de mayo

Se organizará una gran manifestación internacional todos los años en la misma fecha de manera que en todos los países y en todas las ciudades a la vez, el mismo día convenido, los trabajadores presionen a los poderes públicos con el objeto de reducir legalmente a ocho horas la jornada de trabajo y aplicar las otras resoluciones del Congreso de París.

Dado que una manifestación parecida ha sido ya convocada para el 1 de mayo de 1890 por la American Federation of Labor, en su congreso de diciembre de 1888 en San Luís, se adopta esta fecha para la manifestación internacional.

Los trabajadores de las distintas naciones europeas llevarán a cabo esta manifestación en las condiciones que les vengan impuestas por las condiciones particulares de su país.

La resolución venía acompañada de otra, que encomendaba a los distintos partidos socialistas la elaboración conjunta de un semanario de título La Jornada de 8 horas, encargado de centralizar los resultados en el movimiento internacional en pos de la reducción de la jornada de trabajo. Fue el primer órgano de la Internacional.

Lee también: Resoluciones de la IIª Internacional hasta 1902

¿Por qué adherir al 1 de mayo si era una convocatoria de una organización que ni era miembro ni estaba en la misma línea política?

Certificado de afiliación a la AFL
Certificado de afiliación a la AFL. La fecha del 1 de mayo de 1890 la AFL había convocado una manifestación reclamando la jornada de 8 horas.

Se observará que en ningún momento se nombra en la resolución que crea el 1 de mayo como movilización internacional a los mártires de Chicago ni a ninguna lucha en particular en EEUU. Y por otro lado, EEUU no estaba entre los 15 países de origen de las organizaciones participantes. ¿Por qué entonces sumarse a la convocatoria de la American Federation of Labor?

La adhesión se hace tanto más chocante cuanto la AFL, un sindicato de oficios, significaba un paso atrás en la evolución de los sindicatos estadounidenses. Su modelo neo-gremial -que en el contexto de EEUU absorbería pronto el racismo y el antipoliticismo conservador- se aferraba al espíritu reaccionario del privilegio del trabajador gremial precapitalista, de hecho era una expresión de la misma resistencia a la proletarización de la que eran producto el lassalleanismo y el posibilismo contra el que batallaban los marxistas en Alemania y Francia respectivamente.

Pero la razón era, en parte, precisamente esa. La nueva Internacional que trabajosamente se constituía en París tenía como foco y modelo el partido alemán refundado en Gotha 13 años antes por la fusión de los marxistas con un lassalleanismo debilitado tras la Comuna y la muerte de su fundador. La fusión estaba sirviendo para unificar al proletariado militante alemán y comenzar un crecimiento masivo a costa de... aceptar temporalemente un programa lleno de lassalleanismos lamentables en el congreso de Gotha. Pero en 1888 los marxistas preparaban ya un programa satisfactorio que se aprobaría en el siguiente congreso, en Erfurt, y daban por enderezado el partido alemán.

Los marxistas franceses intentaron seguir los mismos pasos con los posibilistas, el último gran partido de artesanos y campesinos independientes de Europa Occidental. Pero en realidad la base social posibilista, aferrada a las condiciones de la Francia rural, no acabará decantándose hacia el proletariado sino hacia la pequeña burguesía provinciana. Y en correspondencia, el partido posibilista se deslizará en menos de una década desde un confuso localismo socialista hasta la izquierda burguesa y el republicanismo.

¿Pero y la AFL estadounidense? La Internacional tenía claro que EEUU estaba desarrollando un capital nacional a toda velocidad y que América del Norte iba a ser el siguiente continente masivamente industrializado. Todo apuntaba a que la huelga convocada para el 1 de mayo de 1890, con una reivindicación explícita de reducción legal de jornada, podría ser el principio del fin del apoliticismo sindical estadounidense.

Atar aquella convocatoria que la AFL hacía por sus propios motivos (Chicago) a una movilización mundial tenía por objetivo reforzar ese proceso de politización, conectando al proletariado estadounidense al del resto del mundo y dando a la Internacional arraigo en el nuevo gran escenario capitalista.

Por supuesto, la AFL hizo oídos sordos y no celebró el 1 de mayo después de 1890. Y aunque la resistencia gremial se alejaba a marchas forzadas de la realidad de un país en industrialización acelerada, la lógica de conciliación y el delirio de los privilegios de oficio prevaleció... mezclado y aferrado en parte sobre la segregación racial. Porque trasplantado a las condiciones del Sur de EEUU, ese apego lassalliano y posibilista a la distinción feudal e identitaria del artesano, esa aspiración desvaída a pequeña burguesía democrática, se convirtieron en racismo y defensa a toda costa de la pequeña propiedad mano a mano con el estado. Lo que luego se mitificó como el sueño americano.

El 1 de mayo no tuvo nada que ver con Chicago

Cartel del SPD alemán durante la época de la II Internacional.
Cartel del SPD alemán durante la época de la II Internacional.

La IIª Internacional, como su antecesora y sus sucesoras, nace de la convergencia de grupos militantes de trabajadores en torno a las necesidades prácticas de la lucha de clases en busca de herramientas comunes para desarrollar la consciencia de clase.

En el contexto de 1888, el impulso de consciencia y luchas pasaba por afirmar de forma práctica el carácter político y universal de la lucha de los trabajadores como clase. Evidenciar que lucha de clases se da cuando la clase batalla como tal, no como un conjunto de destacamentos de empresa, rama o país. Se trataba de mostrar además que político no significaba supeditación al parlamentarismo y que la centralización de una organización política universal no significaba que un reducido grupo de dirigentes internacionales tuviera todo el poder.

El resultado será esa gran manifestación internacional todos los años en la misma fecha, en todos los países y en todas las ciudades a la vez, que año tras año debía mostrar un único sujeto político universal, la clase trabajadora, luchando por las mismas reivindicaciones en todo el mundo.

Y para ella se elige el 1 de mayo no porque los mártires de Chicago tuvieran especial relevancia en el proletariado mundial, sino porque era la única forma al alcance de la Internacional de incluir a los trabajadores estadounidenses, entre los que aún tardaría en tener miembros, y ayudarles a evolucionar en su movimiento.

Es decir, el 1 de mayo no se creó como una fiesta, sino un día de lucha. No se creó para destacar particularidades ni procesionar mansamente, sino como una demostración práctica de internacionalismo.